SIG RAGGA: MÚSICA A LO ANCHO

Previo a su show en Niceto Club, hablamos con Juanjo Casals, bajista de Sig Ragga, quien se encargó de reflexionar acerca del pasado y presente de una banda que se encuentra en una búsqueda constante.

SPE: ¿Qué reflexión podés hacer de lo que fue este 2018 para Sig Ragga?

Juanjo Casals: Bueno, dentro de un marco económico y social muy complicado, donde se sufrió mucho, nosotros pudimos seguir tocando. No dejamos de armar fechas, logramos ir a lugares a los que no habíamos podido ir nunca, como Salta y Tucumán, además de repetir shows por todo el interior del país. Pero fue un año duro, es la verdad, más allá de que, dentro de todo, de lo feo que nos pasó pudimos salir adelante y seguir haciendo lo que amamos. El balance es más que positivo en cuanto a la estructura de la banda: aprovechamos todo el tiempo que tenemos para seguir trabajando y progresando.

SPE: ¿Esto los deja con más o menos fuerzas de cara a todo lo que se viene?

JC: Sí, creo que nos fuimos amoldando. Lógicamente uno no sabe bien qué es lo que puede llegar a pasar el año que viene, pero de momento estamos aspirando a hacer nuestro cuarto disco, a comenzar el 2019 en el estudio de grabación. Estamos muy enchufados con eso, y venimos haciendo todas las fechas que se puedan, pero nos enfocamos más en terminar las composiciones, darle forma a lo nuevo.

SPE: ¿Podrías explayarte respecto del concepto artístico y sonoro de Sig Ragga?

JC: La banda tuvo una evolución desde sus comienzos hasta ahora, eso es algo que está muy presente. Quisimos implementar, con el correr de los años, diferentes disciplinas dentro de lo que hacíamos, porque era una cosa que nos gustaba y que teníamos muy presente. Además existió siempre sobre nosotros una influencia del cine, del teatro y de las artes plásticas, así que buscamos la manera de trasladar todo eso hacia un conjunto musical. El sonido también fue mutando: en los primeros años estábamos atados a música más negra como el reggae, pero a medida que fuimos mejorando nuestra técnica e interpretación todo fue mutando, incluida la parte escenográfica.

sig ragga

SPE: Una nominación a los Grammy Latinos y a los Premios Gardel siempre es un elogio al trabajo propio ¿Cómo tomaron las nominaciones recibidas en las más recientes ediciones?

JC: Siempre nos sorprende que se fijen en nosotros y que nos nominen. Ya fueron siete y nunca nos dejamos de sorprender, sumando el hecho de que para esta misma época el año pasado nos invitaron a tocar en vivo a Las Vegas a una especie de Avant Premiere que hicieron allá. Primero mucho no nos gustaba la idea, pero nos ofrecieron tocar la canción nominada en vivo y fue una experiencia increíble. Vimos un montón de cosas que uno solo imagina, nos atendieron muy bien, estuvo todo impecable.

SPE: Acabás de mencionar a la pasada la evolución sonora de Sig Ragga ¿Cómo podrías trazar ese recorrido de disco a disco? ¿Cómo identificás ese crecimiento del sonido a través de los años?

JC: Yo creo que los discos son tres etapas diferentes en lo sonoro y compositivo. El primero posee una concentración de lo que habían sido los primeros diez años de la banda y tenía un sonido específico, porque eran temas que veníamos deglutiendo hace ya muchísimo tiempo. El segundo disco fue lo más cercano a la vorágine, porque cuando se nos presentó la oportunidad de irlo a grabar al Sonic Ranch de Texas no dudamos siquiera por un segundo. Tardamos en hacerlo un par de meses, con otro nivel de concentración y estando en otra etapa de nuestras vidas. Y este último fue por completo diferente: construimos un estudio, lo grabamos nosotros…Desde el primer disco trabajamos con Eduardo Bergallo, es el quinto integrante de la banda, está siempre metido en todo lo que refiere a lo sonoro. Y el hacerlo nosotros con su guía, mezclándolo en su estudio Revolver, fue otra experiencia. El cuarto lo estamos componiendo y viendo cómo hacerlo lo mejor posible, pero todavía no es algo que hayamos abordado.

SPE: Hoy en día es complicado tener éxito en nuestro país siendo músico ¿Qué reflexión hacés en este punto de una larga carrera en la Argentina? ¿Cómo ves a la escena emergente local comparándola con aquella en la que Sig Ragga surgió?

JC: Mirá, lo que a mí me ayudó fue ponerle mucho amor a todo lo que hice y hago. Es cierto que es muy complicado, pero con ganas y si es lo tuyo, el camino se va construyendo solo. Yo empecé hace 26 años a tocar, y al no estar en Buenos Aires no tenía tantas herramientas para progresar. Quizás eso sea lo que veo distinto: que las nuevas generaciones tienen mucha más información que la que yo tuve en su momento y que el nivel de profesionalismo en las bandas ha crecido un montón. Veo gente muy joven que toca increíble y que tiene una sensibilidad impresionante, así que le doy un visto súper bueno a lo que está pasando.

SPE: Las escenas mainstream y emergente no se encuentran dominadas por el rock clásico ¿Qué lugar le das en lo personal al rock? ¿Sentís que se puede volver a posicionar en la cima en algún momento?

JC: Creo que eso es algo que se va moviendo. Me gusta la idea de que todo vaya evolucionando, pero sin que se pierda nada, obvio. Yo escucho muchísimo rock clásico de todos los palos, pero no sé si tomará posición, no suelo ver a la música como una escalera, la considero más hacia lo ancho que a lo alto y a lo bajo. Desde mi punto de vista, creo que lo musical abarca muchos carriles al mismo tiempo, que se escuche más o menos no genera una variación en mi manera de calificarlo.

Está buena la libertad de cada uno poder decidir qué camino tomar

SPE: La performance y lo musical siempre han estado ligados y ahora se cruzan también en la escena emergente ¿Qué opinás sobre aquellos artistas que pudieron dar el salto hacia lo mainstream como performers?

JC: Está buena la libertad de cada uno poder decidir qué camino tomar. Algunos se quedan más en el under y con otro clima. Hay otros que prefieren lo masivo y comercial, pero no lo veo como algo que esté mal o bien, más allá de que tengo mis gustos. Prefiero algunas cosas que no son tan masivas antes que lo que se muestra mucho, tiene mucha publicidad y por ahí es pobre en lo musical: siempre me va a gustar más todo lo otro. Por eso me quedo más del lado del under.

SPE: Ahora está por ser debatida la “Ley de Cupos” ¿Cómo analizas esta lucha para que haya un cupo femenino obligatorio en festivales y recitales grandes? ¿Sentís que dentro del rock se ha revalorizado el rol de la mujer?

JC: Todo lo que se está viviendo me parece recontra positivo, estoy a favor de todo lo que las chicas hicieron y hacen por la música y por sus derechos. Luchan contra un montón de situaciones que durante años fueron tapadas, así que me encanta que también tengan su participación en los grandes festivales. No tiene que resultar en un cuestionamiento, en una pregunta acerca de lo que podría pasar: tiene que ser así, es lo que debe suceder.