MASCULINIDADES CONTEMPORÁNEAS EN LA MÚSICA ARGENTINA: LUCA BOCCI

¿De qué hablamos cuando decimos nuevas masculinidades? ¿Es posible que se desarrollen nuevas formas de ser varón?

En esta ocasión nos enfrentaremos a otro caso polémico: vamos a reflexionar en torno a las palabras y las búsquedas del mendocino Luca Bocci. A principios de 2018 fue el centro de una serie de denuncias de abuso sexual, las cuales no se encuentran en la web y no fueron hechas públicas, sino que se distribuyeron personalmente en su entorno, y poco a poco fueron tomando revuelo en algunos medios. Su primera respuesta fue la esperable: dijo no haber abusado de nadie y que esperaba denuncias concretas de hechos concretos. La opinión pública lo canceló y poco a poco se fue «borrando del mapa». Su segunda respuesta, mediante una publicación en Instagram, ya no sigue el patrón de las palabras de los hombres al defenderse de una acusación y deja algunas pistas que pueden ser pensadas y luego cotejadas con su segundo disco No pierdas la simpleza, publicado en junio de este año. 

 

Si bien encontramos algo de ingenuidad en su lectura del feminismo, que se puede notar en el muy ligero uso de “las disidencias”, leemos algunas cosas interesantes. Puesto que hay una constante disputa por el saber y la masculinidad ha tenido históricamente la potestad de hablar e imponer el suyo, ejemplificado en los fenómenos del mansplaining o el gaslighting, es importante que empecemos a decirnos entre nosotros lo valioso que puede ser callarse y escuchar. También parece ser productivo el no defenderse, el hacerse cargo de lo que uno hizo y hace, porque la única forma en la que podemos transformarnos es mirándonos con firmeza y sin hacer las veces de víctima. La sobrevictimización de quien se reconoce bajo el yugo del machismo y sus normas puede ser paralizante también. Por eso creemos que la frase más valiosa de Luca es esta: “Dije que no abusé de nadie porque no tenía la más mínima idea de lo que era abusar”. Es una voz que se hace cargo de sus palabras pero no para ablandarlas o justificar su aparición, sino para dar cuenta de la propia ignorancia. En un contexto donde la violencia es para nosotros un mecanismo de lo normal, es sumamente importante que realmente tomemos conciencia de todo lo que es un abuso, ya sea de poder, de fuerza, sexual o psicológico, puesto que puede tomar las más diversas formas.

 

“No creemos que el amor pueda ser motor del cambio positivo, ni en el hombre ni en el humano”

 

Lo diremos otra vez: no queremos juzgar a Bocci, pero mucho menos lavarle la cara. No vamos a buscar el arrepentimiento ni señalar que ese es el camino: la culpa y la redención que heredamos del cristianismo no nos van a ayudar a salir de esta encrucijada. Elegimos su caso porque creemos que es útil para ejemplificar qué palabras, qué frases y qué enunciaciones elige una masculinidad pública acusada de abuso y cómo vuelve a construir su universo de significaciones. Si bien pensamos que las letras no tienen un sentido único ni final, y que suelen importar poco las intenciones de sus autores, hay casos en los que las relaciones que las líricas establecen con su creador son muy claras, y es sobre este sentido donde podemos buscar en el último álbum de Bocci una serie de reflexiones en torno a la circunstancia de haber abusado, pero sobre todo de lo que viene después.

 

La segunda canción de su último trabajo llamada ‘Aprendiendo’, cuya sonoridad se construye con muchos elementos de Soda Stereo y Cerati, tiene unos versos bastante polémicos. Sobre el final canta: “Algo que dolió, y sigue doliendo. Estás aprendiendo a ponerte en el lugar de las demás, aunque sientas fragilidad, quizás lo estamos entendiendo.” La herida no se borra ni deja de sangrar, y se torna curiosa la marca de género tan clara. Aprender a ponerse en el lugar de las mujeres es una frase que el feminismo nos trajo hace tiempo, y si bien es importante, cabe la pregunta de si tal cosa es posible. La empatía es valiosa, pero, ¿qué es ponerse en el lugar de otre? ¿Y de las otras? Parece complejo mirar el mundo desde otro lugar sin saber cuál es el de uno y menos aún el del otre; cómo saber si abusamos cuando no sabemos ni lo que es abusar. Es la idea de que antes de poder ayudar a otras personas tenemos que poder vernos a nosotros mismos, como canta Wos: “No pido que intentes ponerte en mi lugar, con el tuyo es suficiente eso es mucho pa’ afrontar”

Creemos que hay un exceso de amorosidad en el disco Bocci. Esa palabrita tan compleja que hoy se nos escapa por todos lados se encuentra como sacralizada en el trabajo. Quizás no seamos tan optimistas ni partidarios de ver en el amor el motor del cambio positivo ni en el hombre ni en el humano; atravesado como está por tantos poderes, no parece ser una herramienta suficiente para el desglose de una historia de opresión. El amor no alcanza para «deconstruirse», porque entre otras cosas, también es una herramienta de la opresión y la violencia. Bocci parece entreverlo cuando canta “Si el amor no te salva”, pero la respuesta “Al menos salva tu amor”. Nos habla de un resquicio que es digno de ser protegido. Hay algo de lo original en eso que uno debe cuidar, y la pregunta es de qué debe ser salvado. Porque si es de la transformación y de la decepción, no podemos estar de acuerdo. El intercambio amoroso es un punto de presión en extremo importante para cambiar las dinámicas de las opresiones sociales, y no estamos hablando de monogamia y poligamia, sino de jerarquías y valoraciones, en sintonía con Brigitte Vasallo, por lo que es necesario revisarlo desde muchas aristas.

Hace poco hubo una serie de nuevas críticas a Luca Bocci a raíz de una entrevista para Vice en la que se identifica como no binarie y habla en inclusivo. Sin generarnos la indignación que generó, nos preguntamos hasta qué punto es posible que una subjetividad socializada como varón que disfrutó de tales privilegios durante todo su desarrollo pueda volverse no binarie en unos meses. El género no es algo que nos quitamos y nos ponemos a diario. No está entre nuestras intenciones juzgar si la identificación genérica de Bocci es válida o auténtica, pero queremos poner un ojo cuidadoso sobre el mecanismo mediante el cual algunas masculinidades expropian expresiones genéricas de otras para su beneficio individual. Creemos que su disco y su producción nos entregan algunas cosas interesantes para pensar el trabajo de los hombres con sus propias violencias, pero a la vez también desconfiamos del vocabulario del amor y de la esperanza. Porque las heridas nunca se van y las cicatrices no se borran, se pueden tapar, se pueden tatuar y se puede reconstruir el cuerpo, pero ahí van a estar las marcas y nunca se van a ir del todo. 

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