LA TARDE DEL PERSONAL FEST: EL FESTEJO POSIBLE

El domingo se vivió una jornada light con lo que se pudo salvar del original festejo de la marca de telefonía celular: predio disminuido y […]

El domingo se vivió una jornada light con lo que se pudo salvar del original festejo de la marca de telefonía celular: predio disminuido y húmedo —pero completamente habitable—, concurrencia ligeramente mermada y una seguidilla frenética del reducido cupo de bandas que tuvieron la dicha de poder performar.

El temporal en Buenos Aires se ha vuelto una de las preocupaciones principales para los organizadores de eventos: el Festival BUE en diciembre pasado tuvo cambio de horarios y actuaciones suspendidas in situ, el tercer día del Lollapalooza de este año fue cancelado por la imposibilidad de abrir el predio tras la tormenta de la noche anterior y ahora fue el turno del Personal Fest. El día 1 del festival fue suspendido tras horas de duda y postergación debido a las inundaciones ocasionadas por la incansable lluvia, dejando fuera del juego al artista más convocante del evento, Robbie Williams, así como a Zoé y tantos otros. El suspenso acerca de una “posible reprogramación” se acabó a las dos de la tarde del día siguiente, cuando la productora comunicaba la realización del día 2 en formato reducido y la pronta habilitación para la devolución de tickets (desde el miércoles en Tuentrada.com).

En lugar de ingresar por la aclamada esquina de Avenida Libertador y Avenida Larralde, como tantos años anteriores, el ingreso se realizaba por una calle más estrecha que permitía ingresar directo junto a los escenarios. El cambio era justificado: la zona de bosques y stands había quedado destruida la jornada anterior. En la calle, miembros del staff del festival repartían pañuelos con la leyenda BIENVENIDXS. Creer o reventar, moda o necesidad, de igual modo a nuestro entender es un paso en la dirección correcta.

Ibiza Pareo iniciaba a las 15 horas lo que sería una jornada a contrarreloj (el pronóstico de tormenta seguía vigente para la noche, y los horarios estaban ajustados). Sus beats poderosos alcanzaban las calles aledañas y aceleraban el paso de quienes se acercaban balanceando su entrada. Buena presentación de media hora del dúo electro-pop femenino en el escenario izquierdo Huawei. Al instante de terminar, salía en el escenario aledaño el grupo Valdes. Desde Córdoba, este dúo masculino (al que sumaron bajista y baterista) se propuso hacer bailar a la gente en pleno día, como si de enfiestar el boliche se tratase. Presentaron su “house traído desde Córdoba” y, además de un sonido fiel, recurrieron al protagonismo de su cantante, Pancho Valdés, quien recorrió la tarima del escenario Personal Fest numerosas veces tirando pasos llenos de estilo. Cerca del final de este nuevo set agradable al oído que movió caderas durante otros 30 minutos, la prueba de sonido de los instrumentos del siguiente conjunto ensuciaba la música de los cordobeses. La secuencia se repetiría incluso en bandas grandes: los únicos dos escenarios habilitados estaban pegados y el fin de un grupo marcaba inmediatamente el inicio del siguiente, con la prueba de sonido solapando el final de la banda en actuación.

Como único representante del lineup del día 1, Mercury Rev fue incluido en la jornada y trajo la presentación de su aclamado disco Deserter’s Songs (1998), con el que se encuentra de gira por su vigésimo aniversario. Vestidos impecablemente de traje y sombrero, los norteamericanos se hicieron de un sonido extremadamente fidedigno y se ganaron más de un fan nuevo. Su propuesta era más afín a un show nocturno, quizás hasta de estadio cubierto, pero si el sol no era lo suyo no se notó y, sobre el final, Jonathan Donahue revoleaba su guitarra tomándola de la palanca, construyendo un momento instrumental sublime.

Para saltar del letargo ensoñador de este concierto a una secuencia bien festivalera había material, y vestido de lila y pantalón a cuadros subió al escenario de la derecha Gus Dapperton, acompañado en el teclado por su enérgica hermana Amadelle. El neoyorquino de 21 años puso a bailar a todo ese público teen que ostentaba cabellos de colores, atuendos exorbitantes y mucho, mucho glitter. Incluso se vio por el predio a Juan Mango, cantante de Usted Señálemelo (banda destacada de Mendoza que debía presentarse en la primera jornada), luciendo una remera de Dapperton mientras paseaba con su hermano Simón Poxyran, cantante de Perras On The Beach. En resumen: sonido de sintetizadores y pop millennial fue la fórmula para el debut de este artista que quiere consolidarse en Sudamérica luego del despegue en su natal Estados Unidos.

Otro de los nacionales que sobrevivió al achicamiento del lineup fue también cordobés: Juan Ingaramo. Este aprovechó a presentar temas de su nuevo álbum Best Seller (estrenado hace días) y se dio el lujo de cantar junto a Emme Vitale e invitar a Dak1llah y Ca7riel, dos revelaciones del trap local. También subió a escena  Louta, único artista que tocaba ambos días del festival y terminó reduciendo su presentación al featuring junto a Ingaramo y a tocar dentro de una bola gigante su canción ‘Un Lugar Adentro’ como interlude entre el show del cordobés y uno de los artistas indie esperados de la fecha: Connan Mockasin.

Un argentino corpulento corrió al micrófono y gritó: “Con ustedes, Connan Mockasin”. Vivimos allí una energía tribunera que contrastó de sobremanera con lo que sería el show. Lo de Connan y banda fue un concierto que seguramente se disfrute más estando en otro mood esta noche de lunes en su sideshow en Niceto Club: guitarras adornadas con efectos oníricos y vocales suaves, casi susurradas, que cautivaron de seguro al ferviente seguidor del neozelandés, pero mandaron a una buena parte del público al patio cervecero. El viaje psicodélico introspectivo tuvo un momento de esquivo clímax al entonar los arreglos de ‘I Will Always Love You’ de Whitney Houston, pero el cover no prosperó y derivó en más zapadas de ensueño que recordaban a lo de Homeshake en la edición pasada del festi. Sobre el final, Mockasin recorrió la tarima con una copa brindando por su público: una personalidad bastante festiva (luego lo veremos agitando en MGMT) de la mano de un show de matices suaves. El conjunto se prestó para musicalizar la puesta de un sol que supo salir de su escondite nublado antes de irse a dormir tras el horizonte, pero no mucho más.

Realmente se hizo un esfuerzo muy grande por ejecutar, aunque fuera parcialmente, esta segunda jornada de festival que, si bien tuvo altibajos, arroja un saldo necesariamente positivo dadas las condiciones.

No dejes de leer la segunda parte del relato con Lorde, MGMT, Death Cab for Cutie y Warpaint.

 

 

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