RICHIE RAMONE EN UNICLUB: EL ÚLTIMO GRITO DEL PUNK

El ex baterista de los Ramones volvió al país, repasó temas de su carrera solista y hasta firmó autógrafos a la salida.

Suena ‘Psycho Therapy’ y vuelan las cervezas Quilmes por todos lados. El único refugio está en las escaleras, ya que en el pit, el fondo y hasta en los costados es imposible mantenerse parado y en equilibrio. Los poco afortunados que tuvieron acceso al primer piso están igual de sacados, y el sonidista los mira de reojo. No son los Ramones en Obras 1991 ni es Joey el que canta, pero sí es Richie Ramone el que oficia de líder (tanto al frente como en la batería) para confirmar por enésima vez el amor eterno que existe entre los argentinos y la mítica agrupación americana. La furiosa epopeya desatada en Uniclub revienta entre clásicos del punk internacional y la energía de talentos locales como  Nadie Save Nada, Run Poxi Run, Motorizado y Trapo Clonax, quienes hicieron honor a la escena nacional momentos antes.

Richard Reinhardt es el tercer baterista en formar parte de la dinastía ramonera y el único en haber compuesto canciones para la leyenda norteamericana. Junto a CJ y a Marky, es uno de los sobrevivientes de dicho grupo, en donde tocó entre 1983 y 1987, la etapa más oscura de los neoyorquinos. Si bien Richie Ramone cuenta con banda propia y carrera solista, centró gran parte de su repertorio en explotar Uniclub al ritmo de hits inoxidables como ‘Rockaway Beach’, ‘Teenage Lobotomy’, ‘Blitzkrieg Pop’, ‘Commando’ y ‘Sheena is a Punk Rocker’.

Con tres visitas en menos de 14 meses, el último de los Ramones sumó muchos adeptos criollos de la nueva generación punk. ‘Somebody Put Something in my Drink’, uno de los grandes éxitos de su autoría, ocasionó el primer gran pogo del miércoles. ‘I Don’t Care’, ‘Pretty Emotion’ y ‘Say Goodbye to Alaska’ fueron otros puntos altos de una primera mitad que fluctuó entre temas de su disco en solitario Entitled (2013) y más covers de su ex agrupación.

‘Judy is a Punk’ vino justo antes de la primera ovación encriptada en el “Vamos los Ramó, vamos los Ramó”, que reconfirmó la futbolización del rock que tanto nos caracteriza. Depeche Mode y Creedence Clearwater Revival tuvieron su homenaje: Richie entonó ‘Enjoy the Silence’ y ‘Have you Ever Seen the Rain’, demostrando su versatilidad para interpretar todo tipo de género musical.

La última sección contó con Richard calzando una camiseta del seleccionado argentino de fútbol, y los  bises de ‘I Wanna Live’ y ‘Cretin Hop’, momento aprovechado por la gente para subirse repetidamente al escenario y hacer los coros. Ese fue el verdadero clímax del recital y el punto su ebullición: cualquier persona que cerrara los ojos e imaginara los relatos del Ruso Verea en la previa de cada show de los Ramones hace 30 años, realmente se estaba transportando hacia aquella época dorada.

Con localidades agotadas y la presencia de varios medios de comunicación, esta no fue una fecha más en la agenda de Richie. Ya había quedado alucinado con lo sucedido un día antes en Pura Vida Bar (La Plata), cuando varios fans lo esperaron en la puerta del lugar, lo saludaron pacíficamente y se llevaron un recuerdo suyo. En el barrio del Abasto sucedió exactamente lo mismo: tal como prometió a través de las redes sociales, el músico de 62 años salió a la calle Guardia Vieja y, ante la expectativa radiante de un centenar de seguidores, se ocupó pacientemente de cada uno de ellos.  

Pasan los años, pero el espíritu de los Ramones aún vive en nuestras tierras, y lo seguirá haciendo cada vez que alguno de sus ex miembros pise un escenario.