THE KOOKS EN EL LUNA PARK: ADOLESCENTES OTRA VEZ

Los británicos celebraron el aniversario de su disco debut

En el día del censo nacional Buenos Aires se encontraba vacía recordándonos las postales que vimos en plena cuarentena. Con motivo de la vuelta de The Kooks a nuestro país, la manzana del Luna Park era uno de los únicos puntos concurridos. Esa misma noche teníamos dos opciones más para escuchar: Tom Misch y The Driver Era, que hicieron que nos volvamos a ubicar en este presente donde la pandemia parece haber quedado atrás, en un año lleno de visitas internacionales. La fantasía de los melómanos: las calles solo para nosotros y los vendedores de merchandising

Terapia con Marki a la cabeza fueron los encargados de romper el hielo ante los primeros en ingresar al venue. El fuerte de la banda está en la parte instrumental, donde el bajo es protagonista junto con la voz y gritos de su frontman al finalizar cada tema. Canciones como Aliens‘ y ‘Mc Donalds’ fueron bien recibidas y cerca del cierre de su presentación hicieron su versión de American Idiot de Green Day, para comprarse al público con algo que conocieran. A juzgar por los aplausos, más de uno va a darles play en Spotify al llegar a casa

 Nos vimos transportados a la esencia de los tiempos que corrían en los early 2000 si eras adolescente

En esta sexta visita al país la banda se encuentra celebrando el 15° aniversario de su álbum debut Inside In/Inside Out (2006), lo que dejaron claro desde el arranque. El primero del grupo en hacer su aparición fue el cantante Luke Pritchard, mientras un halo de luz lo envolvía para dar inicio con una versión acústica de Seaside. El resto de los integrantes se hicieron presentes para hacer See the World‘, ‘Sofa Song y Eddie’s Gun‘, electrizando el sonido. 

Las guitarras acústicas volvieron para el comienzo de Ooh La seguida por You Don’t Love Me‘ y ‘She Moves in Her Own Way, una de sus infaltables canciones de amor. Hasta acá Inside se recorrió en perfecto orden, nos vimos transportados a la esencia de los tiempos que corrían en los early 2000 si eras adolescente: romances truncos y otros caprichosos, zapatillas converse sucias y mucha rebeldía. “Los extrañamos mucho, ha pasado un largo tiempo hasta poder celebrar ese aniversario juntos. Estamos muy felices de estar girando nuevamente”, expresó Luke compartiendo el sentimiento. 

Hubo tiempo también para repasar temas de sus otros discos como Bad Habit de Listen (2014), con el coro perfectamente coordinado del público como marco.‘Connection’ fue el exponente de lo nuevo, incluida en la parte I del EP Echo in the Dark, del que todavía resta conocer la tercera entrega. 

Una de las críticas que tal vez se pueden esbozar sobre su presentación es que la puesta en escena no parece ser un elemento importante. No había pantallas de fondo ni visuales y el uso de la iluminación no fue el más brillante, desaprovechando los grandes recursos del venue. Otro de los puntos fue que el sonido se encontraba un tanto bajo hasta este primer tramo del concierto. Si bien se fue ajustando para lo que seguía repercutió en el disfrute del show, sobre todo para los ubicados en las localidades más lejanas al escenario. 

Sus rostros se vieron gratamente sorprendidos por la euforia con la que fueron recibidos

Para bajar un poco la temperatura llegó una parte más chill con ‘Shine On y I Want You. Luego el pogo ya se empezaba a armar en If Only‘ y definitivamente se instalaba en ‘Always Where I Need to Be’ y ‘Do You Wanna’. Este último nos lleva directo a la transpiración púber con una simple pregunta: “Do you wanna make love to me?

‘Time Awaits’, una de las canciones más experimentales, se hacía presente con algo de country en su comienzo y de final bien rockero, pasando por tempos cercanos al reggae. El clásico ‘Junk of the Heart’ prometía ser la última mientras el público coreaba Olé olé olé The Kooks”, típico de nuestros pagos donde las bandas internacionales no tienen aún su canto propio y buscamos incluirlos en los más genéricos. 

Por suerte así lo hicieron, con sus rostros gratamente sorprendidos por la euforia con la que fueron recibidos: los fans estaban dejándolo todo. Para el encore ‘Matchbox’ generó una ronda gigante en el medio del campo, donde todos estaban decididos a poguear hasta lo último. El elegido para el cierre fue ‘Naive’, otro de sus clásicos, que marcaba cartón lleno para Inside cumpliendo así con el prometido viaje nostálgico.

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