SI VA A SONAR, QUE SEA FUERTE: IT MIGHT GET LOUD

Quizás sea hora de desempolvar la guitarra criolla que tenés guardada en el placard

¿Qué tienen en común Jack White, Jimmy Page y Dave Evans (aka The Edge)? Para empezar, son tres guitarristas con un tono muy único y reconocible. En segundo lugar, cada uno compuso algunos de los riffs más icónicos de la historia del rock. Cerrando las coincidencias, el trío fue invitado por el director Davis Guggenheim para conversar acerca de sus vidas, sus obras y sobre su mayor pasión: la guitarra eléctrica.

It Might Get Loud (2008) es un documental, producido por Thomas Tull, que toma como excusa la carrera de los artistas mencionados para realizar un ensayo audiovisual sobre las seis cuerdas. Estableciendo un recorrido cronológico sobre las carreras de White, Page y Edge, la obra de Guggenheim permite a los músicos intercambiar historias, reflexiones e incluso zapadas, dejando muchas joyitas para atesorar.

 

“‘¿Quién dice que necesitás comprar una guitarra?’, sentencia Jack White, y tiene mucha razón”

 

El film comienza poniendo de manifiesto el estilo que cada uno de los instrumentistas tiene con su herramienta. El sonido old school y perenne de Jimmy, la vanguardia digital y tecnológica de Evans, y el purismo crudo de Jack son establecidos rápidamente en la película. Utilizando material de archivo y haciendo un recorrido por los lugares de origen de los guitarristas, el metraje avanza mediante entrevistas individuales en las que sus carreras musicales son expuestas.

A su vez, los músicos son reunidos en un garage gigantesco donde la producción montó un living con instrumentos, amplificadores y vinilos: es aquí donde la magia ocurrirá. Con un montaje prolijo, Guggenheim intercala las charlas individuales con la reflexión colectiva del trío en el garage, donde se apreciarán canciones que los inspiraron y sonidos que consiguieron, todo en un interesante intercambio de opiniones. Por supuesto, los mejores momentos llegan cuando los tres toman sus violas y, como artesanos sonoros, hacen vibrar las seis cuerdas de forma orquestal.

Por su parte, es destacable el trabajo del director para transmitir la intimidad necesaria en ciertas escenas de la película. La experimentación de The Edge mostrando los efectos detrás de ‘Elevation’, los rostros de niños felices de White y Evans al ver a Page ejecutando ‘Whola Lotta Love’: ambos momentos tan íntimos como apreciables. Sin embargo, es en la misma introducción donde la obra manifiesta su epítome: Jack White construye un instrumento con una madera vieja, una botella de vidrio, una cuerda y un par de clavos. “¿Quién dice que necesitás comprar una guitarra?”, sentencia el ex White Stripes, y tiene mucha razón.

It Might Get Loud es una exégesis sobre el poder que tiene el instrumento pilar  del rock. En tiempos donde los sonidos creados a partir de unos y ceros son la norma, su mensaje adquiere más valor: si necesitás hacer ruido, ¿qué mejor que una viola?

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