HIATUS KAIYOTE: UNA PECERA DENTRO DEL AGUA

¿No saben nadar los coyotes?

De vez en cuando, la Ciudad de Buenos Aires recibe un mimo del azar al recibir ciertas bandas dentro de su territorio. En el año que ya nos deja, disfrutamos de los debuts en nuestras tierras de grupos como The Internet o The Whitest Boy Alive. Espectáculos potentes de artistas con una fanbase diversa y fiel. Esta vez, el turno fue de los australianos Hiatus Kaiyote, quienes pisaron las tablas de la sala de columnas del CC Konex para el deleite de sus fanáticos más acérrimos.

Con una tormenta avecinándose en el cielo porteño, la intersección de las calles Sarmiento y Jean Jaures lucía un desfile de seguidores listos para matar la larga espera que les propició la agrupación. Latas de cerveza tiradas y conversaciones en la fila fueron los condimentos del ingreso al venue.

La apertura estuvo a cargo de Zeze Nou, quien supo cautivar a un público disperso solo con una guitarra eléctrica y su voz. La sorpresa en la presentación del artista vino de la mano de Baltazar Comoto, quien se subió a interpretar ‘Para Encontrarte’ sobre el final del show.

Los minutos pasaban y los australianos parecían convertir la espera en tortura, una que buscó ser apaciguada por el público matando el tiempo al grito de “olé, olé, olé, olé, Hiatus, Hiatus”. Lo curioso fue como el clásico cántico contra el ex presidente no marcó su presencia entre la gente; en su lugar, los gritos de “¡Alberto presidente!”, significaron (si se me permite la sinécdoque) una renovación en cuanto al sentir de los argentinos para con la política nacional.

Casi llegadas las 21 horas, el grupo salió a escena ovacionado. Si bien los rostros de Nai Palm (voz y guitarra), Paul Bender (bajo), Simon Mavin (Sintetizador) y Perrin Moss (batería) relucían sonrisas dibujadas a partir del cariño de la gente y sus aplausos; saltaba a la vista cierta incomodidad por el escenario que les tocó para realizar su show. Ante la amenaza de lluvia, el espectáculo se trasladó del patio a la sala de columnas, lo que se tradujo en una serie de quejas por el sonido de parte de la vocalista.

Sin embargo, el concierto se puso en marcha de la mano de ‘Laputa’ y ‘Mobius Streak’. La densidad etérea del soul se impregnaba en el ambiente. El dulce color de la voz de Palm contrastaba con el tecnicismo mecánico de la batería. Groove, intensidad y sensualidad fueron los elementos que invitarían a que los presentes muevan sus cuerpos.

‘Swamp Thing’, ‘Borderline With My Atoms’ y ‘Breathing Underwater’ desfilaron por un setlist que recorrió, mayoritariamente, su segundo disco de estudio: Choose Your Weapon (2015). Pero, más allá de la notable habilidad de quienes estaban sobre el escenario, el clima de la noche parecía apaciguarse, lentamente, a medida que el concierto avanzaba. El mismo caprichoso azar que trajo al conjunto al país, se encargó de que la lluvia baje los humos de la jornada. Ya desde el ingreso se notaba un mood extraño entre los concurrentes, avanzando decepcionados al patio de columnas al ver que el escenario del patio no estaba armado. Esta sensación de inconformidad solo crecía a lo largo del show.

Mientras ‘Atari’ y ‘By Fire’ animaban un poco más los ánimos de la velada, la vocalista de los Hiatus expresaba su disconformidad con los aspectos técnicos del recinto: “Pareciera que estamos sonando dentro de una pecera”, exclamó la artista, lo cual fue respondido por un aplauso reconfortante de sus seguidores. La incomodidad de los músicos eran notoria, y eso se tradujo en una presentación que, quizás, no fue disfrutada en la misma medida por todos los concurrentes.

Luego, Nai Palm se calzó en la cara un pañuelo verde por la Campaña del Aborto Legal, Seguro y Gratuido, lo cual provocó el estallido del público de la mano del cántico: “¡Aborto legal en el hospital!”.

No tenemos tiempo para hacer como si nos fuéramos a ir, así que vamos a hacer los dos temas finales ahora”, dijo la vocalista antes de cerrar el show con ‘The Lung’ y ‘Nakamarra’. Sin dudas, los Hiatus dieron lo mejor de sí a pesar de tener más de un factor en contra. Más allá que el resultado del recital haya dejado a algunos más conformes que a otros, es innegable el cariño de esta banda con sus fans. Esperemos que ese loco azar que los trajo hoy, vuelva a acercarlos a nuestras tierras en un día soleado.

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