GUACHO BLEU: “SENTÍ QUE CON MI ÁLBUM DEBUT TENÍA QUE PLANTAR UNA BANDERA”

Una introducción a este viaje de neón, melancolía y lava

Guacho Bleu se presenta con Pepsi Fría y Antiácidos (2020), siete tracks en clave synth pop confesional. Sosteniendo un hilo temático que explota el filo cotidiano entre la monotonía aparente y el fuego interior, este “falso disco y falso EP”, como lo define su autor, se destaca por un trabajo de voces y letras que combina lo directo con lo fantasmagórico y subliminal. SPE habló con el artista sobre el trasfondo creativo de sus canciones, los aportes del productor uruguayo Paul Higgs y cómo se está manteniendo activo en el encierro.

Antes de este disco participaste en proyectos hardcore. De hecho, algo de ese antecedente rad se refleja cuando te describís como alguien que busca “bajar la torre de marfil a trompadas”. ¿Cómo se filtra ese pasado en tus canciones?

Guacho Bleu: Creo que es un buen punto para definir la identidad del proyecto. Si bien ahora estoy distanciado de esa escena, en su momento el hardcore fue la transición desde el mensaje no future del punk —que sentía que no me representaba— a un espíritu más positivo, aunque conservando la crudeza en el sonido y cierta inmediatez en la forma de hacer las cosas. Igual todavía había algo que no me cuadraba. Por ahí me pasaba que mis amigos del palo decían que los Beatles y Pink Floyd eran una boludez y yo nada que ver.

Yo veo en este disco el resultado de tratar de explotar mi costado más melódico sin perder ese espíritu de hablar de la realidad diaria, y tampoco lo digo en el sentido gangsta, pero sí apelando a cierta imagen de lo cotidiano. Una cosa más terrenal que por ahí no ves en la tradición melódica. Capaz estoy generalizando mucho, pero, por ejemplo, en el caso de Spinetta, yo no sé qué mierda es la «hojarasca». Me gustan sus letras porque te exige un laburo para entrar y eso está buenísimo, pero yo sentía que quería ir por otro lado, no tan volado.

Contame un poco más del corte Odiosamente Bien’. Me gusta como sacás la voz en el estribillo, no lo vi venir. ¿También tiene que ver con ese trasfondo más crudo?

GB: Ese tema es el más pensado y desde el principio quise hacer ese contraste entre estrofa y estribillo. Ser intimista y más metafórico en el verso, y después explotar yendo al hueso, “estoy perdiendo la capacidad de sorprenderme, ya no siento nada”. Creo que en el resultado final eso no se logra tanto como hubiera querido, así que me alegra que me lo digas. Capaz me como la cabeza con cosas que solo yo me doy cuenta, pero siento que la voz en ese tema está siempre como quebradiza. Al principio odié eso, ahora es como que lo abracé, y me parece que habla de mi estado emocional de ese momento en el que por fin estaba volviendo a componer, después de haber tenido la guitarra guardada en el placard durante mucho tiempo. Guacho Bleu no es solo este disco, sino el retrato de mi decisión de volver a hacer música.

 

“Siento que estoy listo para tirar la caña y ver qué sale. Me estoy animando a mezclar cualquier cosa, hasta cosas punk”

 

En Pepsi Fría… hay muchos arreglos de voces. Una intro coral con vocoders, un tema recitado y, en general, un laburo en los coros que se siente muy orgánico con la propuesta. Por ejemplo, siguiendo con ‘Odiosamente Bien’, el hecho de que el título de la canción te lo tire una voz robotizada que hay que esforzarse por entender.

GB: Sí, eso es lo que buscaba cuando pensé en Paul Higgs (productor de Las Sombras). Quería alguien que me diera vuelta los temas y eso se notó sobre todo en el aspecto coral del material. Ese trabajo más psicodélico con los diferentes usos y planos de la voz tiene su sello. Lo que decís de ‘Odiosamente Bien’ fue un cambio a último momento. Subí la maqueta a Youtube con un link secreto que le mandé solo a la gente que se copó con el pre save, como para darles algo a cambio, y la subí con ese título. Ahí en el estribillo todavía repito “está demasiado bien”. Al final me decidí por agregarla en el tema. Es una frase que me costó poner porque no sabía si se iba a entender o si era «correcta», y por eso quedó así, escondida. Pero creo que entre eso y el título terminé de cerrar lo que quería retratar, esa diferencia entre estar haciendo todo bien para afuera, pero todo mal con uno mismo, y la turbulencia que eso genera.

¿Cuáles son los próximos pasos del Guacho?

GB: Ahora que siento que ya definí un sonido es como que estoy listo para producir más libremente. Con este álbum tuve la experiencia de tomarme todo el tiempo del mundo y pensarlo como un todo. Sentía que tenía de cerrar un concepto, plantar bandera, o al menos plasmar un sonido. Ahora siento que estoy listo para tirar la caña para cualquier lado y ver qué sale. En ese sentido, me estoy animando a mezclar cualquier cosa, hasta cosas punk, y estoy escuchando de todo. En lo concreto, estoy trabajando con unos temas que tengo desde el 2017 que en su momento no saqué de enroscado nomás. También estoy produciendo el disco debut de mi novia, que si bien es algo que me pone presión porque queremos que salga tremendo, me permite acercarme a la creación desde otro lugar. Es un trabajo hermoso que compuso íntegramente en una semana, una gran canción dividida en siete partes.

Nota por Ignacio Foppoli

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