DISCOS PARA DESCUBRIR EN LA CUARENTENA (PARTE 1)

Vos tenés el tiempo y nosotros las recomendaciones.

Los tiempos que corren son la excusa perfecta para descubrir nueva música. En una era en la que abundan los playlists y las curadurías personalizadas, los artistas intentan dejar en un álbum algo con lo que el oyente se pueda quedar y lo haga volver a ese trabajo en algún momento. Los discos como tales son una aventura que debe respetarse, un ritual casi extinto. Quienes todavía lo practican, tienen la fortuna de encontrar una rica experiencia que puede tocarlos por siempre.

En esta primera entrega, como parte de nuestra serie de recomendaciones para la cuarentena que nos toca cumplir, enlistamos 10 discos que la harán más llevadera y que, con suerte, te abrirán la puerta a nuevos artistas y universos musicales.

The War On Drugs – Lost In The Dream (Secretly Canadian, 2014)

Uno de los discos más completos de la década anterior, Lost In The Dream es un viaje de ida en el que las guitarras ahogadas, la dinámica batería y las letras pintan un paisaje lúdico. Con un ambiente nostálgico cargado de un rock soñador e imponente, la ex banda de Kurt Vile dejó la vara demasiado alta, por lo que su siguiente esfuerzo, A Deeper Understanding (2017), no estuvo a la altura a pesar de ser un gran disco.

Earl Sweatshirt – I don’t like shit I don’t go outside (Columbia Records, 2015) 

Earl Sweatshirt nos invita a quedarnos en casa escuchándolo quejarse de los males que lo persiguen. En IDLSIDGO, su segundo disco, el rapero está más enojado que nunca. La ira se siente en los densos y oscuros beats que, acompañados con las crudas barras que lo complementan, dejan una serie de temas con fuertes punchlines. Una anotación, la entrada a la base que hace Vince Staples en su feature ‘Wool’, es una de las más placenteras que escucharán.

Amy MacDonald – This Is The Life (Mercury Recording, 2007)

Si bien MacDonald era una adolescente cuando salió su primer disco, su voz se siente como la de alguien con varios años encima. La nostálgica ‘Mr. Rock & Roll’ cuenta la historia de amantes que no pudieron ser y que, en algún momento, se encontrarán de nuevo, dejando una esencia cinematográfica en todo el LP. Amy cuenta historias de amor, amistades y de sueños en un tono radio friendly, donde la guitarra y su voz son lo primordiales, y con justa razón.

Superhéroes – Carlos Salvador Bilardo (Esteifri, 2011)

Carlos Salvador Bilardo es la primera parte de un disco doble. Es rock sencillo y llevadero, lleno de canciones «populares» que a cualquiera le podrían agradar. Priman los coros, los riffs y la ironía. Es una rara e interesante mezcla entre los espectros conocidos como indie y rock barrial, que encuentra un terreno para conquistar a ambas audiencias. Por su lado, la contraparte Cesar Luis Menotti, es un poco más compleja, musicalmente hablando. El paralelismo conceptual es fácil de identificar para cualquier fan del fútbol, y, en mi opinión, brillante como idea.

Mamá, Soy Demente – 49 Días Jugando En El Inconsciente (Ermitaño Records, 2011)

Mamá, Soy Demente fue una de las bandas pioneras de la escena ecuatoriana y de las más completas a la hora de hablar de música experimental en el continente. 49 Días… es su segundo trabajo y el más oscuro que sacaron. El rock y la psicodelia se unen para explorar rincones recónditos de ambos géneros, dando como resultado un álbum visceral, agresivo y muy potente. Es un disco para escuchar con mucha atención, que invita a mirar para adentro e interpretar las letras según la subjetividad de cada uno. Los distintos paisajes sonoros van desde dulces guitarras acústicas, otras fuertes y distorsionadas, vientos, teclados y sintetizadores.

Sun Kill Moon – Benji (Caldo Verde, 2014)

Quizás el mejor disco de Mark Kozelek como Sun Kill Moon. Benji tiene el característico sonido del norteamericano bajo este alias: una guitarra leve y la voz casi que susurrando, con varias de las historias más interesantes que ha contado. ‘Carissa’ cuenta, con un filtro sarcástico, la muerte de una prima lejana, una temática que está presente en casi todas las canciones. Kozelek relata sobre distintos personajes a través de su relación con ellos, por más cruda, incomoda o mundana que esta pueda ser. Es un gran álbum para leerlo con las letras a un costado, y así poder reír (y llorar) mientras escuchamos a uno de los mejores cantautores de esta época.

Hector Lavoe – Comedia (Craft Recordings 1978)

Uno de los discos de salsa más importantes de la historia, en el que Lavoe le canta a la vida y al amor, con una orquesta de fondo que logra que bailemos de principio a fin. Los temas se alargan constantemente, revelando leitmotivs que se vuelven pegadizos y divertidos. Para cuando nos damos cuenta, estamos tarareando una melodía o repitiendo una frase. Los siete temas que componen Comedia son el soundtrack de una noche en una salsoteca neoyorkina de los 70.

Las Ligas Menores – Las Ligas Menores (Independiente, 2014)

Siempre es bueno repasar el debut de una de las mejores bandas de la actualidad. En su primer LP, Las Ligas Menores plasmaron la identidad sonora que las acompañaría durante toda su carrera. En ‘Renault Fuego’, las rápidas guitarras y la dulce voz de Anabella Cartolano pintan una película en nuestra cabeza, enganchándonos desde el primer minuto con los sentimientos a flor de piel.

Hamilton Leithauser – Black Hours (Ribbon Music, 2014)

En su primer disco como solista, el cantante de The Carpenters nos lleva a un paseo nocturno de diferentes instancias. Fiel al título, ‘5 AM’ —el tema que abre—, es perfecto para escuchar de madrugada, mientras tomas el último vaso de una solitaria noche de alcohol. Hay momentos más alegres (como ‘11 O’Clock Friday Night’ o ‘I Don’t Need Anyone’), pero el paisaje nocturno regala un aire sereno que complementa las alegres melodías y le da un toque especial al disco.

Rush – 2112 (Anthem Records, 1976)

¿Qué decir de Rush? En 2112 nos ofrecen (como siempre) largos pasajes instrumentales, una devoción por los solos de guitarra y a un Neil Peart más afilado que nunca en la batería. La voz de Geddy Lee es perfecta para todo lo que narra, sea una historia distópica (‘2112’) o la travesía de unos pibes que van por el mundo probando porro (‘A Passage to Bangkok’). La guitarra de Alex Lifeson crea riffs y melodías que se acoplan a esas narraciones, creando un disco ideal para escuchar tirado en el sofá viendo el techo y dejándose llevar.

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