LAS LIGAS MENORES NOS SIRVE DE PELI

Girl power en el patio

Los ruidos de las chapitas que destapan las latas de cerveza se hacían sentir en la espera en el patio de Ciudad Cultural Konex. En estos tiempos pandémicos solo quedan los recuerdos de los tragos de Fernet, Campari y otras magias que solía tener la barra; todo se vende envasado y cerrado para el cuidado de las medidas sanitarias.

El show comenzó puntual, la idea había sido que fuera transmitido vía streaming a otras latitudes, pero lamentablemente debió ser cancelado por razones técnicas. El tema elegido para el arranque fue ‘Peces en el Mar’ seguido por ‘Baile de Elvis’ con unas visuales de lunares de colores que combinaban con la luz circular que recorrió todo el lugar. ‘Accidente’ llegaba para generar una de las primeras euforias en el público cantando el coro final y arengando con un “Vamos las ligas, las ligas, las ligas, vamos las ligas”.

 

Las canciones de Las Ligas tienen una dosis perfecta de nostalgia y presente del indie rock

 

Luego de mucho tiempo sin subirse a un escenario, el grupo aprovechó la oportunidad para estrenar algo de las nuevo que vienen preparando. Así, nos presentaron por primera vez en vivo el single ‘Hice Todo Mal’ que lanzaron el pasado octubre, ‘La Nieve’ que promete ser estrenado pronto junto a un videoclip y otra canción inédita llamada ‘Piedra del Águila’ con una enérgica Anabella Cartolano (cantante y guitarrista) que terminó arrodillada en el escenario dándole fuerte a su característica guitarra roja y negra. La banda integrada en su mayoría por mujeres se completa con Angie en bajo, Pablo Kemper en guitarra, Micaela García en batería y Nina Carrara en teclado y pandereta.

Sonaban ‘Luces y Carteles’, ‘Tibet’ y ‘A Tres Colores’, y las líricas nos transportan a montañas, cielos estrellados y avenidas luminosas. Es que, si lo pensamos bien, Las Ligas es una buena banda de sonido para la vida, para esas pelis que uno se arma en el bocho: cuando llueve y mirás por la ventana, cuando pasás por debajo de un puente, cuando mirás una foto vieja o armás un fogón en el medio de la nada. Tienen una dosis perfecta de nostalgia y presente del indie rock.

 

Conforme se sucedían las canciones, el ritmo se iba acelerando, haciendo que las sillas queden olvidadas

 

El formato elegido para el show fue armar los sectores con sillas, por lo que el público permaneció sentado en un mood más chill que estuvo bien para las primeras canciones como ‘Hoy me espera’ con Pablo en la voz y ‘En Invierno’. La lírica de esta última reza: “Es que sabés es mi cumpleaños, y sería un gran regalo olvidarte un rato” y dio el pie para preguntar si algún asistente en la sala estaba de festejo y siempre hay alguno, que recibió su cantito por parte de los presentes.

Pero conforme se sucedían las canciones, el ritmo se iba acelerando y haciendo que las sillas quedarán olvidadas. En ‘Tema 7’ ya se formaba un seudo pogo cerca de la escalera naranja y un niñe agitaba desde los hombros de su papá; seguida por ‘Miércoles’ con la pandereta de Nina marcando el ritmo como protagonista.  Las elegidas para el cierre fueron ‘Fin de año’, ‘De la Mano’ con su estilo cuasi punk y ‘Ni Una Canción’, una de las piezas fundamentales de Fuego artificial (2018), el segundo disco de la banda.

Con un setlist de más de 20 canciones casi sin interrupciones y despedidos por una ola de aplausos, la banda de corte introspectivo compensa sus líricas de trágicas cotidianas con un sonido enérgico y visuales psicodélicas.

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