PECES RAROS: EN TRANCE HASTA EL PAROXISMO

El dúo de La Plata copó Niceto en una noche de electrónica y rock.

Ante un Niceto Club que se llenaba poco a poco, los marplatenses Manu Tello y Gonzalo Pérez Rojas de Varese oficiaron de warm up para la velada. Con un set que invitó a la gente (que aún estaba afuera) a ingresar al local para escucharlos, prepararon los oídos de la audiencia con una fusión bien ejecutada de techno y canción, como presentaron en su EP debut Estamos Despiertos (2018).

En una escena nacional cada día más copada por el indie y los sonidos urbanos, tanto Varese como Peces Raros son una bocanada de aire fresco y prometedor. Pese a que la premisa de ambos es similar —que la canción pueda mutar prolijamente a un track de electrónica—, su identidad única los convierte en referentes de esta innovación en la música argentina.

Iluminados por una gran estructura triangular, a cargo del siempre talentoso Leon Greco, armada con luces rojas que saturaban el escenario, llegó el turno de los Peces para empezar su show. La elegida para el inicio fue ‘Visiones Internas’, de su último disco Anestesia (2018), la cual contó con una intro que auguró el resto de la noche: electrónica pura con las voces hipnóticas de Lucio Consolo y Marco Viera como guías. El track hacía repetir a los asistentes: “voy donde otros dicen que voy”, la primera declaración de que estaban todos embarcados en el viaje propuesto.

Sin embargo, la presencia de las guitarras a los costados de los músicos nos recordaban que también saben hacer rock, otorgándonos la ilusión perfecta entre ambos géneros, tocados a la vez y con naturalidad. ‘Pensamientos Nocturnos’ y ‘Aunque Me Digas Que No’, cortes de su segundo álbum Parte De Un Mal Sueño (2016), lo comprobaban al ser parte de un mismo set con temas de su más reciente trabajo: ‘No Van A Parar’, que ostentó una melodía aguda in crescendo y bajos muy marcados (característicos de esta nueva etapa de la banda), y ‘Sol Negro’. 

Quizás ese fue el aspecto más destacable de la presentación: la capacidad para ensamblar cinco años de crecimiento musical, manteniendo las particularidades de sus tres LPs. No es un trabajo sencillo, pero los Peces salieron airosos y conformaron a un público que supo adaptarse (junto a ellos) a sus cambios. Una muestra clara de esto fue como ‘Sombras En La Pared’, lanzada el año pasado, pudo estar a la par del favorito ‘A Donde Quieras Ir’, que, con la acentuación del arpegio (diferenciándose de su versión de estudio del 2016), se convirtió en el mejor track de la noche.

La batería potente en ‘Muertos De Miedo’ y los acordes de ‘Durango’ regalaban a los asistentes un poco de la gestualidad del rock que sedujo al conjunto en un principio, sin descuidar por un segundo la impronta de DJs que Viera y Consolo volcaron a las composiciones.

Su (ya no tan) incipiente labor con las consolas y sintetizadores se imprimía, minuto a minuto, en las palpitaciones aceleradas originadas por los kicks, así como en los movimientos de incesante vaivén realizados por los espectadores. Las cabezas furiosas acompañaban los momentos más techno, mientras las piernas se alejaban del suelo saltando durante los guiños rockeros.

El show de luces, acertadamente dedicado a crear una atmósfera que refleje la esencia del pasaje, era parte fundamental del magnetismo que generaban los platenses. La técnica del equipo completo —desde los músicos que acompañaban en escena hasta el último asistente—, creaba la idea de un todo inseparable que Lucio y Marco aprendieron a trasladar a su música: sin importar cuánto se altere el orden, el universo de Peces Raros encontró la forma de tener a sus planetas alineados.