MI AMIGO INVENCIBLE EN NICETO: BIENVENIDOS A DUTSILAND

Con aguante y estilo. 

A casi un mes de su salida, llegó la esperada presentación en la Ciudad de Buenos Aires de Dutsiland (2019), el octavo disco en la carrera de Mi Amigo Invencible. Con un sonido renovado, más experimental y sofisticado, la banda mendocina deleitó a su público en Niceto Club con las canciones del nuevo álbum, clásicos de sus obras anteriores y algunas sorpresas inesperadas.

La noche arrancó temprano. Mientras el Lado A de Niceto se llenaba, un repertorio de rock nacional clásico, marcado fuertemente por Moris, recibía a los concurrentes. 

Delfina Campos estuvo a cargo de la apertura y, si bien no comparten del todo a los mismos oyentes, fue muy bien recibida. La cantante; conocida por ser la voz detrás de ‘A Punto’, la canción de la tira ‘100 Días para Enamorarse’, repasó todo su repertorio en un formato reducido, acompañada por bajo, guitarra y algunas pistas producidas. Destacaron ‘Ultravioleta’, su último single, ‘Casi Extraños’ y ‘Fiebre’, esa canción que le recuerda «el miedo a la muerte».

Después de veinte minutos de impasse, donde siguieron sonando canciones del representativo disco de Moris, Treinta Minutos de Vida (1970), y ‘Viento, Dile a la Lluvia’ de Los Gatos, se abrió el telón y Mi Amigo Invencible saltó al escenario con ‘Dutsiland’, canción que le da nombre a la placa, y siguió con ‘Nadie en la Casa’. 

La tercera fue ‘Colmillos’, de Ciencias Naturales (2018), acompañada por unas visuales de sierras y geoformas que daban paso a un túnel onírico formado por la superposición de los colmillos de la tapa del EP. El público comenzaba tímidamente a bailar y cantar las canciones. Fue ‘Puentes Rotos’ la que logró destapar Niceto al ritmo de su guitarra funky, y ‘Temblor’ hizo que los presentes corearan el estribillo y acompañaran al arreglo vocal en el final. Si bien los fans no tenían muy arraigadas las letras del nuevo álbum, eso no impidió que interactuaran al ritmo de la música, incluso con algunos intentos de pogo que nacieron en canciones como ‘Fósil’. 

Para ‘Días de Campos Minados’, que contó con visuales de ‘The Beast from 20,000 Fathoms’ (1953) de Eugène Lourié, Mariano di Cesare se hizo con un tambor de Leonardo Gudiño para acompañar la base. Tras el momento Relatos de un Incendio (2013) de la noche, el cantante se volvió a calzar la Fender Jaguar para amagar los primeros acordes de ‘Rebel Rebel’ de David Bowie, que dieron paso a ‘Me Cuidé Tanto’, donde la banda dejó cantar al público.

Recién en la última recta del show, Di Cesare hizo su primer interrupción para preguntarle al público cómo la estaba pasando. “Como que de repente pasamos a la parte final de esto. Hay una canción re pulenta que nos hizo empezar un poco el viaje. Voy a dar lo mejor de mí”, expresó el mendocino. Y con el resto de la agrupación afuera del escenario, excepto por Mariano Castro, comenzó a interpretar ‘Vámonos de Viaje’ de Bandalos Chinos. Como había adelantado por la tarde en su cuenta de Instagram, Goyo Degano se apareció para acompañarlo, y continuó en ‘Desayuno Continental’. 

La última antes del bis fue ‘Bahía do Point Olive’, que contó con un medley de ‘Plateado sobre Plateado’, clásico de Charly Garcia. Volvieron a escena con ‘Todo Pasará’ y, con solo dos temas más por delante, Di Cesare arengó al público para que arme el gran pogo de la noche con ‘Edmundo Año Cero’: “Cuidensé, acá estamos todes deconstruides. Que las chicas bailen y los chicos también”, soltó el cantante.

El cierre fue todo de ‘Máquina del Tiempo’. Di Cesare se tiró con sus fans, que lo pasearon hasta la mitad del recinto y lo devolvieron cuando hizo señas de querer regresar. El telón se cerró y los rostros tímidos y vacilantes del principio se habían convertido en caras de gratitud. Mi Amigo Invencible supo dejar en claro que, si alguien tenía dudas sobre Dutsiland o la nueva orientación del grupo, era solo cuestión de darle una oportunidad al vivo, donde todo se resignifica.