MEDIO SIGLO ATRÁS: MÁS QUE MÚSICA PARA PELÍCULAS

Tres de las bandas sonoras que sorprendieron a los melómanos

En 1895, los hermanos Lumière presentaron sus primeras películas en París. En aquella velada, había un pianista, quien tenía instrucciones claras de cómo musicalizar las imágenes que se proyectaban. Podemos decir que desde aquel entonces, la música y el cine van de la mano. 

Previo a la posibilidad de grabar sonido en las películas, era muy común incluir músicos en vivo que tenían desde partituras hasta simplemente ideas de lo que deberían realizar. Podía ser solamente una persona en el órgano, como tal vez una orquesta entera, pero pronto se abriría un debate: ¿tienen valor estas canciones por fuera del audiovisual? Hoy intentaremos, parcialmente, poner fin a la discusión con tres brillantes ejemplos de 1972.

The Godfather

Este año, los cines han imitado a Medio Siglo Atrás con una celebración por los 50 años de The Godfather (1972), clásico filme dirigido por Francis Ford Coppola. Con el tiempo se convertiría en una de las obras más reconocidas del siglo XX, pero no solo adquirió aquel estatus por las excelentes actuaciones de Marlon Brando y Al Pacino, sino que también por esa inconfundible banda sonora.

El italiano Nino Rota fue el encargado de componer la música que conecta al mundo de la familia Corleone, pero no fue una decisión al azar, era muy justificada. Él se hizo famoso con sus composiciones para las excelentes obras de Federico Fellini, cómo 8 1⁄2 (1963) y La Dolce Vita (1960), aunque dudo que hubiese imaginado ser aún más recordado por este trabajo. ¿Qué la hace tan particular?

La fascinante combinación del clásico con la música siciliana y componentes autóctonos italianos generan una fusión perfecta, la cual da sentido a la película y que incluso ya no podemos disociar a ninguna de la otra. Al escuchar las canciones correspondientes a la boda o la escena del auto (en SPE te protegemos de los spoilers) no podemos dejar de imaginarlas; pero si estamos viendo esas escenas con el volúmen bajo, no podemos evitar tararear las melodías.

Comenzamos con la más recordada, aunque a su vez la que está más asociada a la película. De todos modos, hay grandes sorpresas adelante.

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A Clockwork Orange

A Clockwork Orange (1971) es una de esas películas que tal vez no hayas visto, pero con cuyas imágenes definitivamente te cruzaste. El clásico de Stanley Kubrick retrata una distopía impactante, con peculiares vestimentas, un lenguaje extraño y el carisma de Malcolm McDowell. El delineado de los drugos, los vasos de leche y sus sombreros han quedado inmortalizados, excediendo el marco de su obra.

De todos modos, las vibras estériles e intimidantes que se generan le deben mucho a la ambientación que creó Wendy Carlos, con sublimes arreglos electrónicos de las obras de Purcell, Elgar, Rossin y Beethoven. El protagonista Alex se encuentra obsesionado con la novena ‘sinfonía’ de este último, la cual aparece tanto en una versión fidedigna a la idea original como en un exquisito arreglo electrónico. Fue para una gran cantidad de personas, su primer acercamiento a la música electrónica.

Hay un dato que no muchos conocen, y es que en esta banda sonora se encuentra una gigante innovación, la primera canción cantada con un vocoder. Este instrumento electrónico sintetiza la voz humana, pero en realidad fue creado en los ‘30 para la seguridad en radiocomunicaciones, donde la voz debe ser digitalizada, cifrada y transmitida. Wendy Carlos tenía nuevos planes para eso, cómo podemos encontrar en la excelente ‘March from ‘A Clockwork Orange’. Esto influenció enormemente a la futura escena synthpop, quienes harían algo similar y lograron explotar los charts.

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Superfly

Las películas de acción afroamericanas filmadas durante los ‘60 y ‘70 tienen hoy un estatus de culto dentro de los cinéfilos más curiosos (y bizarros, en el término anglosajón de la palabra). Sus soundtracks cargados de funk y soul muchas veces son excelentes, en otros bordean la parodia, pero cuando contratas a Curtis Mayfield, sabés que será cosa seria. De todos modos, no se guíen solo por las palabras, miren el póster, donde incluso hay una pequeña foto de él y promociona que podrán verlo y escucharlo en Superfly (1972).

Dirigida por Gordon Parks Jr., Superfly trae una trama bastante polémica, donde un dealer busca un último gran negocio para alejarse de aquel mundo, ya que sospecha que pronto terminará encerrado en una cárcel o ataúd. De todos modos, hay una romantización de la venta de drogas, como la única salida en un mundo liderado por el hombre blanco. A pesar de que hay temáticas similares en las películas de «blaxploitation» (palabra derivada de black / negro y explotation / explotación), fue criticada por brindar una mala influencia a los chicos que tanto las admiraban.

Si te interesa descubrir más de este género cinematográfico, podes chequear clásicos como Coffy (1972) y Foxy Brown (1974), ambas dirigidas por Jack Hill y protagonizadas por Pam Grier, futura estrella de Jackie Brown (1997) por Quentin Tarantino.

Esta no es tan famosa como las anteriores, pero allí se esconde uno de los mejores discos funk de todos los tiempos. Incluso, el álbum con la música vendió mucho mejor que el filme. Lleno de soul, mucha personalidad e imperdibles clásicos como ‘Pusherman’ y la apasionante ‘Freddie’s Dead’.

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