FEDERICO Y NAUEL EN VIVO EN STUDIO THEATER

O cómo combinar la bailanta con el laboratorio

De a poco Studio Theater se llenaba para una fecha esperada por el público, puesto que un año y chirolas después del dictamen del aislamiento social, Federico y NAUEL, cada uno con su show, volvían a un escenario grande.  La encargada de ambientar la recepción fue la DJ Maia Dross, quien nos recibió con un mix de canciones grooveras y bien bailables que le iban poniendo picante a la noche, como una señal de lo que veríamos arriba del stage: una propuesta que complacería tanto a oídos exigentes en busca del trabajo de laboratorio como a oídos que no esperan más que el descuido y el desacato para ponerse a bailar.

Cuando subió Federico nos preguntó si estábamos preparados. El público no respondió ante el inminente arranque de la música, el que se retrasó por problemas del in ear del baterista, dando un momento algo incómodo que se resolvió rápidamente con dos rondas de aplausos. ‘Empezaste a Verlo’ fue la primera canción que nos sirvió para conocer la banda: Facundo Gentile en batería, Sofía Casanova en teclado y coros e Iniaki Ruibal en primera guitarra. No es un secreto que la plaza cordobesa atraviesa un período de ebullición musical muy prometedor, así que, como guiño, Federico tocó ‘No Te Enamora’ como segundo tema, un inédito que pronto verá la luz en las plataformas digitales. Siguió el turno de ‘Quien Sos’ y la cuestión se oscureció, con unos bajos reventados, una línea de voz que se enturbió con respecto a la versión de estudio, y la batería haciendo ese jueguito trapero pero sonando limpia. Tocaron ‘Uno De Los Dos’ y luego ‘Sigo Vivo’, en la que pudimos escuchar las pistas con un volumen un poco alto; pero también se hizo evidente la escuela de Federico de romper las voces y de experimentar con la contundencia y amplitud que se le puede dar a los sonidos, de una búsqueda de muchas horas en la computadora, coqueteando con el bombo en negras y la canción de autor. También pudimos entonces caer en la cuenta del gran trabajo que estaba haciendo la banda al tener enfrente el desafío de traducir el álbum de 2019 a una propuesta escénica. Para cerrar el tema, el cantante se hizo subir unos bongos y le dio con intensidad, aprovechando la base bailable del final.

Llegó el momento de ‘Solamente la Mitad’, que tuvo aires de baladita un poco más groovera que en el disco, con el redoblante cambiando su sonido por el golpe al anillo. Luego tocaron el último single ‘Después’, una canción bastante indescriptible que en vivo cambió la intensidad media de su grabación por una puesta de darlo todo, aprovechando el golpeteo rítmico y generando mucha profundidad en cada caída y cada golpe. Siguió ‘Desde Siempre’, que dio toda la sensación de ser un tema para que las personas arriba del escenario se luzcan, entre los arreglos instrumentales, vocales y la guitarra que lleva la canción con un riff simple pero preciso. ‘Al Fin’ fue el track que marcó el final de su show, con momentos heavy y momentos más fiesteros, con el hit hat marcado y muchos altibajos, con la guitarra medio funkera. El espectáculo que Federico propuso fue un claro ejemplo de la búsqueda por el trabajo fino que domina buena parte de la producción musical cordobesa actual. 

Para el tiempo entre los cantantes, la DJ dejó de pasar el funkcito y se empezó a tirar más para algunos reggaetones y otros tipos de flow, marcando el paso entre la propuesta de uno y la del otro.  

 

El crecimiento de NAUEL se puede ver tanto en el armado del show como en su puesta en escena

 

A diferencia del primero, el segundo show comenzó casi sin aviso, con la intro de ‘Lo Que Siento’ y NAUEL que ingresó cantando, vestido con un pantalón tipo animal print de leopardo y una remera manga larga blanca brillante con bastones negros. Las visuales rememoraban el triángulo que tan importante es en el videoclip, mientras que Lautaro Della Vechia en batería y octapad y Pedro Luján en el bajo le daban cuerpo al track bailable y picarón que abrió el espectáctulo. Para ‘Especular’ se subió el primer invitado, Chocolateboi, quien cerró el tema con una improvisación, y cantó el rap del siguiente track ‘Ta Que Quema’. Por estos momentos el baterista nos regaló una de las imágenes más lindas de la noche al desfigurar su rostro para poner la famosa «cara de groove», aquella en la que parece haber mordido un limón, meneando la cabeza, poseído por el sonido y sus propios movimientos. ‘Dejar de Perseguir’, un guiño al trap con una línea de voz brillante y suave llevó al público la cara que era del batero, y siguió ‘Anoche’, en la que se subió a participar Niki Masala a cantar los coros y se quedó para participar también de ‘Dime Si No’, el reggaetoncito de la noche. NAUEL cantó ‘Otra Cosa’ y luego se colgó la guitarra: “Ahora que las canciones tardan tanto en llegar hasta acá, les traigo una canción que hice hace dos semanas, así que no la vamos a poder planillar por SADAIC”, bromeó. Tocó una canción de ritmo rápido, con ciertos recursos del rap hippie, ese al estilo de FEMINA que dice pa’ en vez de para, y fue muy festejado por su público.

‘Que Nos Cuenta’ y ‘Bien’ con todo su flow tropical siguieron en la lista, para tocar ‘Relajando Jaulas’, el track que le da nombre a su primer álbum, el tema viejo de la noche, con toda la onda house para hacer que la gente vuelva a acordarse de que no está permitido pararse y bailar en el formato teatro del protocolo musical en Córdoba. Llegó el momento de otro inédito, un reggaeton más bien duro y clavado, en el que tanto él como sus sesionistas hicieron la seña de la escopeta cuando la letra cantaba “Apunto lejos”. ‘Eso’, su última publicación, ese funky carioca con sonoridades western  y rancheras sonó muy claro y con mucha fuerza, y el tema de boliche ‘Felino’ fue el que cerró el espectáculo de NAUEL. Tanto en la energía del show como en su puesta en escena, se puede ver la transformación del cantante desde su primer disco hasta lo que está haciendo ahora. NAUEL nos muestra una vuelta fiestera y urbana que desde una producción precisa y fina entrega de tracks pueden escucharse tanto viajando en el colectivo como a las cinco de la mañana en alguna fiesta de esas que extrañamos.

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