ZIGGY STARDUST NO ES ALADDIN SANE, ¿O SÍ?

¿Quizá Aladdin Sane era Ziggy Stardust?

Ziggy Stardust. Ese que la cultura popular ha entremezclado con Aladdin Sane (1973), haciendo posible encontrar muchos disfraces con el característico rayo rojo y azul en la cara clamando ser Ziggy. Ese cuyo título es tan largo que no llegamos a recordarlo todo. Ese que hoy cumple años.

David Bowie es, sin duda, un multifacético ícono de la música. Ahondar en esto sería volver a caer en una serie de obviedades que ya todos hemos oído; sin embargo, el entramado de creaciones que dejó el prolífico artista hacen que hoy, 48 años después, podamos seguir hablando al respecto. The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars (1972) es su quinto disco; uno que, contrario a lo que popularmente se suele asociar, posee una portada con un hombre en un extraño y turbio callejón con un cartel que anuncia que estamos en K. WEST (no, Kanye West no estaba vivo), adelantándole al observador una historia misteriosa.

Ziggy bien podría ser el primo lejano que evoluciona y culmina en Aladdin Sane, aunque este último no entra dentro de la categoría de álbum conceptual y el primero sí. Entrelazados o no, Ziggy es ni más ni menos uno de los tantos famosos personajes caracterizados por David, y uno de los más claves en una cultura popular que poco a poco se abría paso hacia una representación más diversa. Con una luna en la frente y un estilo andrógino, en gran parte vestido por los exóticos trajes de Freddie Burretti (influenciados por un creciente glam rock), presenta una actitud alegre y positiva.

“SU FORMA DE MOSTRARSE AL MUNDO ENTREGÓ UNA PERSONIFICACIÓN DISTINTA”

 

Siendo uno de sus personajes más influyentes, entregó una personificación distinta a un grupo que no se identificaba con la imagen del rock que en ese momento portaban coetáneos como Led Zeppelin. Aunque la base del personaje fueron artistas como Lou Reed (algo palpable en las líricas del álbum) y Vince Taylor, esto no lo hace menos original. Su reunión y base encuentra lógica en un Bowie que aseguraba que “soy una especie de coleccionista. Siempre parezco coleccionar personalidades”.

Pero no son únicamente sus llamativos trajes y estrambóticos maquillajes los que hacen único a Ziggy, sino que además tiene una historia para contar. La humanidad se terminará en cinco días y, por ello, se transforma en una estrella de rock. A diferencia de su predecesor, The Rise And Fall… presenta melodías menos duras, pianos emotivos y unas voces dramáticamente crudas en canciones como ‘It Ain’t Easy’. ‘Starman’, repleto de esperanza para la juventud terrícola, fue el primer single del álbum y su primer gran hit desde ‘Space Oddity’. Arreglos orquestales en su opening track nos dan una idea de lo grandilocuente del alien que viene a vivir sus últimos días en la tierra y nos cuenta al oído su historia.

Sin embargo, tan rápido como apareció, se desvaneció: al año siguiente, junto a su álbum homónimo, nacía y tomaba su lugar Aladdin, descrito por su creador como “Ziggy va a América”. La semilla ya estaba plantada.

Quizá lo más característico de David Bowie era su capacidad para actuar, personificar y cantar, sin descuidar ninguna. El complejo entramado artístico al que el duque blanco dio vida han permitido que hoy existan artistas como Lady Gaga o Madonna. No solo Ziggy, sino todos los demás personajes a los que ha dado vida, permanecen hoy como los cimientos de una estructura musical que ha aprendido (y sigue aprendiendo) a representarse en diversidad.

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