WOODY WOODMANSEY, BATERISTA DE BOWIE, RECUERDA ZIGGY STARDUST

Charlamos con el último de los Spiders From Mars sobre su LP más famoso, 50 años después

Es difícil situarse en la sociedad británica de 1972. A pesar de que habían atravesado una muy popular escena psicodélica, todavía se mantenía una enorme grieta entre los «rockeros» y el resto. La clase trabajadora era en su mayoría apasionada por el fútbol y con poco interés musical, cargados de posturas machistas y una estética exageradamente masculina. Queda claro con solo ver fotos de los bigotudos deportistas. De todos modos, mientras los hooligans — equivalente inglés a los barras bravas — generaban caos y violencia por las calles, ocurría otro tipo de rebeldía, a base de maquillaje y trajes extravagantes.

“Se pensaba que Bowie era un one hit wonder. No sabía si era inteligente o si tenía buen sentido de la moda”

David Bowie es indudablemente el ícono de la escena glam, un elegante camaleón que quebró todos los límites. Desde que apareció maquillado y usando un vestido en la portada de The Man Who Sold The World (1970), el mundo no volvió a ser el mismo. Es un dilema imaginar si Elton John o Freddie Mercury habrían trabajado sus estéticas de la misma manera sin este antecedente. Aún así, el impacto no era exclusivamente a través del look, sino que también con la música, y eso vamos a explorar en una edición muy especial de Medio Siglo Atrás, acompañados por Mick Woodmansey.

Retomando aquel disco de 1970, allí fue que pasó de ser un cantante acústico y psicodélico (con pasado en el pop barroco) a un estrella de rock. Para ello, necesitó de intérpretes con la capacidad de plasmar esa potencia, pero Woody Woodmansey y Mick Ronson eran las piezas perfectas para este rompecabezas. El 16 de junio de 1972, hace 50 años, aparecía en las calles The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars. Para recordarlo nos acompaña Woody, su baterista y el único sobreviviente de aquella legendaria banda. “Mick [Ronson] y yo veníamos de Hull, donde tocábamos en una banda llamada The Rats. Cuando entré fue para reemplazar a un baterista, quien se mudó a Londres y comenzó a tocar con The Hype, el primer proyecto rock de Bowie. Pronto ellos necesitaban un guitarrista, por lo que el chico recomendó a Ronson. Pasa el tiempo y comienzan a sentir que el baterista no encajaba con lo que querían hacer, Mick les cuenta sobre mi y eventualmente recibo una llamada ‘¿Estoy hablando con Woody? Soy David Bowie’. Yo no lo conocía, pero no quería ser descortés con él ni con Ronson que me recomendó, así que viajé a Londres y terminé en la banda. Sabía que [Bowie] había hecho algunas cosas folk rock, y aunque te sorprenda, en aquel momento parecía que con ‘Space Oddity’ era simplemente un one hit wonder. No sabía cómo era él, no tenía idea de si era inteligente o si tenía buen sentido de la moda”.

Pronto se percató de que estaba trabajando con un artista diferente, sobre lo que cuenta: “En la gran mayoría de las canciones, nosotros no sabíamos sobre qué trataban. Bowie nos daba unos acordes y comenzábamos a practicar como si fuese en vivo, pero probando diferentes arreglos. Eventualmente él entraba, escuchaba y 20 minutos más tarde nos traía la melodía y las letras. Tocábamos un par de veces y listo, esa era la canción que iba al disco.

“De no haber sido por ‘Starman’, tal vez el álbum nunca se habría lanzado”

Este álbum no solo fue la explosión del glam rock, sino que también el nacimiento del alter ego Ziggy Stardust, un alienígena andrógino que arriba al planeta y funda una banda. Una estrella musical con una filosofía hedonista y la sexualidad completamente abierta (los géneros no importan mucho cuando sos un alien), atravesando un inminente apocalipsis con altísimo consumo de estupefacientes. Pero este tipo de vida es lo que lleva a su trágico final, en la conclusión del LP, ‘Rock ‘n’ Roll Suicide’. Aquella peculiar premisa es la base para una interesante obra conceptual, que incluye desde la desoladora ‘Five Years’, hasta la desaforada guitarra en ‘Moonage Daydream’. Al consultarle sobre las letras, Woody nos comenta: “Algunas son bastante obvias, pero en muchas otras se trata de lo que significa para vos. En algunas, como por ejemplo ‘Life on Mars’ , él quería que tuviéramos una idea sobre qué trataba, pero en la mayoría no nos explicaba nada, eran un secreto”.

En esta hora de charla nos compartió muchas anécdotas, pero una de las más llamativas es que al terminar de grabar el disco, desde el sello RCA estaban preocupados. ¿Por qué? “Nos dijeron que faltaba un single, el álbum era bueno, pero decían que no tenía una canción pegadiza que atrape a los oyentes. Entonces David dijo que iba a crear su propia ‘Somewhere Over The Rainbow’  [en referencia  a la canción de la película The Wizard of Oz (1939)], agarró una acústica y se puso a componer. Volvimos al estudio y la grabamos, esa canción era ‘Starman’. De no haber sido así, tal vez el álbum nunca se habría lanzado”.

A pesar de estar cumpliendo 50 años, Ziggy Stardust se mantiene vigente y enamorando a nuevos oyentes. Más allá de que aquel alter ego fue asesinado por su creador el tres de julio de 1973, cuando anunció su retiro al final del último concierto de la gira — confundiendo a los fanáticos y a sus propios compañeros de banda —. Curiosamente, los Sex Pistols estaban presentes esa noche, pero no solo como fanáticos: “Hace unos años conversé con Steve Jones, guitarrista de los Pistols, quien me consultó si recordaba los dos recitales en el Hammersmith Odeon. Le dije que sí, convencido de que me preguntaría al respecto, pero me consultó si pasó algo raro con nuestros equipos. Le dije que no, pero me confesó que se había robado dos de mis platillos, uno de los micrófonos y el amplificador del bajo al final de la primera noche. Se dio cuenta que el micrófono era de Bowie porque tenía marcas de lápiz labial”.

Para honrar esta bella charla con una leyenda del rock, recomendamos escuchar este brillante LP, lanzado Medio Siglo Atrás.

 

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