WAKE UP, SUNSHINE: EL REGRESO DE ALL TIME LOW

Una nueva premisa para el futuro de la banda: “No se puede ser el 100% si solo das el 95%”

All Time Low es un nombre que resuena en el fondo de la mente de cualquiera con un antecedente pop punk. La banda proveniente de Baltimore, reconocida por tocar en festivales como el Vans Warped Tour —que resalta por sus históricos lineup conteniendo de headliners a bandas como blink-182, The Offspring y NOFX, entre otras— presentó su más reciente álbum de estudio Wake Up, Sunshine (2020).

La banda conformada por Alex Gaskarth (voz y guitarra), Jack Barakat (guitarra), Rian Dawson (batería) y Zack Merrick (bajo) sufrió un impacto después de abandonar la discográfica Hopeless Records para firmar con Fueled By Ramen. Junto a ellos lanzan el álbum Last Young Renegade (2017), siendo este el más aclamado por la prensa mainstream pero más criticado por los fanáticos más puristas del género.

Por eso fue un shock muy grande para los fans cuando la banda lanzó ‘Some Kind Of Disaster’, su primer single, el pasado enero. “Soy un mentiroso, soy un cínico; soy un pecador, soy un santo; soy un perdedor, soy un crítico; soy el fantasma de mis errores”, aclama la primera línea. Esto hace referencia a letras de sus pasadas canciones ‘Heroes’, ‘Dirty Laundry’ y ‘Canals’, cerrando con una frase que se siente casi como una disculpa a sus seguidores más fieles. A su vez, va acompañado con un instrumental que nos remonta unos años atrás por sus guitarras distorsionadas y melodías imponentes.

Sus siguientes tracks ‘Sleeping In’, ‘Getaway Green’, ‘Melancholy Kaleidoscope’ y ‘Trouble Is’ fueron inclusive más aclamados y bienvenidos, lo cual afianza la idea de que el sonido predominante es uno más «original» y menos «lavado». ‘Wake Up, Sunshine’ —canción que da nombre al álbum— tiene una letra fuerte que casi parece escrita para este contexto que estamos viviendo, y deja un mensaje muy motivador que incita a la introspección y a no sobreexigirse.

Lejos de quedar estancado en el pasado, es un álbum que logra mezclar sonidos que el pop había desterrado para integrarlos con distintos géneros. Como ejemplos, tenemos ‘Monsters’ —una colaboración con el rapero blackbear—, ‘Favorite Place’ (una balada más melosa con la colaboración de The Band CAMINO) y ‘Glitter & Crimson’, en la cual una tranquilidad inicial se rompe con un puente inesperado, llevando al oyente a un estado de euforia. Finaliza con ‘Basement Noise’, una canción melancólica en la que recuerdan sus comienzos como “chicos estúpidos haciendo ruido en el sótano”  sin visión sobre su futuro.

En general, este pareciera ser un LP que se adapta a cualquier gusto, con fluctuaciones en intensidad y sonido en un orden que suena lógico. Si bien tiene una regresión a discos pasados como Nothing Personal (2009) y Don’t Panic (2012), denota un crecimiento personal y madurez en las letras. El éxito de este lanzamiento se traduce en esperanzas de una gira mundial para recibir a la banda con un cálido abrazo, como en su paso por el país al presentar Future Hearts (2015). Mientras tanto, podemos esperarlos reproduciéndolo una y otra vez…

SHARE
SEGUINOS

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *