VALDES EN VIVO: QUÉ LINDO ES VOLVER A CASA

El show a banda completa y una apertura extraordinaria

Que Córdoba se encuentra en un momento de proliferación musical parece un hecho. Grandes bandas marcan el camino y muchísimos proyectos de menor alcance las siguen con reconocimiento e innovación por partes iguales. La noche de Valdes en Club Paraguay, que contó con la apertura de Rudy, ofrece un avistaje de la mixtura, la clase y la fiesta. 

Luego de algunas cancelaciones y una gira por España, Valdes pudo reencontrarse con su público

También conocida por su nombre completo, Pamela Rudy es una cantante y compositora que el año pasado publicó su tercer disco Algo Más, trabajo que marcó un acercamiento a un estilo blusero y post-rock. Sin embargo en Club Paraguay Rudy se presentó con el pelo carré, un fino collar de plata y vestido leopardado. Entre el vozarrón de arrabal y el brillo de una voz que aprendió a cantar amando a Gilda, Rudy cantó covers y temas propios, ella sola sobre el Nord con el sonido del piano, para abrir la noche con una presentación de altísima factura.

Entre la telonera y la banda principal, Spotify reproducía algunos de sus random hits (entre Tom Misch, Dua Lipa y 1915), y empezó a sonar ‘TODO LO QUE HICIMOS.’. La verdad es que esas cosas la bajan bastante, y no es muy complicado revisar una playlist, ¿no? Se coreó el apellido que da nombre a la banda cordobesa, apenas se apagaron las luces del recinto. Luego de varias experiencias canceladas y de una gira por España, Valdes por fin pudo reencontrarse con su público coterráneo

Los violines en la pista abrieron el show y con un outfit que entre chalecos, pantalones de vestir y cubanas combinaba lo formal, lo nerd y lo cool, los hermanos Valdés arrancaron con ‘SUEÑO DESPIERTO’ y ‘TODO LO QUE HICIMOS’. El final de canción, con letra cambiada y una armonización vocal, marcó el espacio para el primer saludo. Cuando Valdés presentó Postal (2020) en Studio Theater, Eduardo cantó ‘EL FRÍO.’ por primera vez. Lo que ha crecido como cantante desde entonces es muchísimo, y se escucha en cada intervención vocal, que en este nuevo show, fueron bastantes y destacados.

El show a banda completa fue un derroche de estilo. Matías Herrera en la batería y Osito Lagos en el bajo conforman, junto a Eduardo Valdés en las guitarras y el sintetizador, una tríada perfecta para llevar de la mano el groove y el baile. Una intro de hard funk, para pasar a un bombo en negras housero hasta que el redoblante y el rasguido estallan en un disco, entregaron una versión de ‘Bienvenida a Mí’ que marcaría el camino que seguiría la noche. 

El instrumental ‘Gris’ siguió, para que Eduardo se haga una fiesta con los arreglos de guitarra y genere pura confusión con ese sintetizador de impronta lo-fi pero mucho más brilloso y enérgico. ‘ALGO MÁS’ jugueteó entre el drill y el hip hop y llegó el turno del estreno: ‘Volver a Casa’. La canción recientemente publicada combina perfectamente la identidad dance del dúo con la nostalgia soundsystem que aporta el productor Bernando Ferrón, (integrante de Telescopios), reconocibles en la batería cruda y adelante, por ejemplo.  

El hilo cómico del cantante Pancho Valdés estuvo marcado por la autoironía de estilo: “Ahora vamos a bajar un poco el ritmo, pero mantenemos un pulso bailable. Este es un tema que varía entre estilos del R&B y pueden hacer uno parecido en su casa si van a la compu y se descargan sonidos similares”, comentó para darle paso a ‘Callar’, uno de los hits de su segundo disco Gris (2018). La verdad es que ese pulso en tres genera un flow muy particular que hace que todos los presentes saquen pasos diferentes a los pasos de rebote housero que dominan los recitales de la banda. El soul de ‘ME QUEDO ACÁ.’ sonó entre dulce y cachondo y dejó mucho espacio para los solos de guitarra. 

Siendo aún un show bailable, Valdes ya no presenta un show de pop house

Llegamos al segmento tranquilo de la noche. Con la guitarra acústica y sin los sesionistas pasaron ‘Las Cosas’ y ‘No Sé’, junto a un adelanto del próximo disco. La tema sonó melancólica y melódico, pero es difícil esperar algo para la versión de estudio, viniendo de un dúo que a pesar de su sonoridad de programación siempre se preocupa por encontrar la canción desde la guitarra. Se coreó mucho y los hermanos se vieron realmente emocionados por esa respuesta. 

Volvió la banda para romper todo con otra gran versión de ‘Únicos en el Mundo’, con introducción psicodélica y groove de drum & bass, para luego tocar su mayor hit *‘Bailar Sola’, la canción que tradicionalmente cerraba sus presentaciones. Por eso, al finalizarla se fueron, pero creo que todos los presentes entendíamos lo que estaba pasando: Valdes no se estaba despidiendo de la noche, pero sí de una etapa. Esa etapa marcada por el house y los pasos de rave parece haber dado lugar a otra, en la que el vivo presenta más elementos compositivos, cortes, arreglos y solos enormes que se diferencian de las versiones editadas. Sigue siendo un fiesta bailable, pero Valdes ya no presenta un show que encuadraría dentro del pop house. 

Volvieron con ‘NADA’, que se alejó del R&B de programación para acercarse al soul sincopado, y cerraron con ‘CAMINO’, en una versión algo reggaetonera de redoblante ultra brilloso que se podía bailar a lo electrónica tanto como perrear. El show terminó con Pancho en modo director de coro, indicando melodías que el público cantaba con ganas, logrando algo hermoso en esos momentos donde la enorme cantidad de voces se superponen a las desafinaciones individuales y alcanza un gran nivel de precisión

Valdes prepara su cuarto disco y cuando pudo encontrarse con su público, ya se hizo hora de decirle adiós a una etapa. “Voy a volver a casa no sé cómo”, cantan en el estribillo de su nueva canción. Parece que la casa siempre se transforma. Y el nuevo hogar de los hermanos Valdés tiene muchísimo para dar. 

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