UNA NUEVA MAÑANA CON BOB DYLAN

A 50 años de New Morning, el disco que obsesionó a uno de los Beatles

En muchos artistas la transición entre décadas es algo muy complejo, lo cual no fue excepción para Robert Allen Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan. El poeta norteamericano venía de una seguidilla increíble y muy variada, la cual estuvo inmersa en polémicas por los diferentes estilos que abarcó, principalmente en ese «infame» paso del folk hacia un rock eléctrico con mucho blues. El compositor vivió una época en la que muchos de sus conciertos fueron abucheados.

Tras 9 discos imprescindibles durante los ´60 le dio inicio a una nueva década con el doble LP Self Portrait (1970), su primer trabajo atacado por la crítica. Es evidente que se vio impactado por la reacción del público, razón por la cual regresó inmediatamente al estudio y se puso a grabar New Morning. Lanzado el 21 de octubre de 1970, este fue su segundo álbum en el mismo año y significó una gran mejora en relación al anterior.

 

“Los críticos pretendían un nuevo Blonde on Blonde”

 

La sonoridad es bastante variada, con canciones que se convirtieron en éxitos y aparecieron en muchas películas como ‘The Man in Me’ y ‘Time Passes Slowly’. Por otro lado, también hay elementos de folk rock y country rock, notorios en ‘Winterlude’, ‘One More Weekend’, ‘Sign on the Window’ y el track que da nombre al disco. 

 

Una curiosidad para los Beatlemaniacos es que este lanzamiento de Dylan abre sus puertas con ‘If Not for You’, que más tarde ese año aparecería en All Things Must Pass (1970), el masivo álbum triple de George Harrison. Este mismo comienza con ‘I’d Have You Anytime’, otra canción que escribió Bob pero jamás grabó por su cuenta.

Lamentablemente, a pesar de ser considerablemente superior a Self Portrait, no fue alabado por los críticos, quienes pretendían un nuevo Blonde on Blonde (1966) o una banda sonora para poesía críptica llena de fervientes comentarios sociales. En lugar de eso, Dylan quería compartir con nosotros un estilo similar al de Nashville Skyline (1969), su lado más jovial y relajado.

Medio siglo más tarde, es interesante revisitar esta obra. Podrá estar lejos de la inmensa calidad de sus discos más aclamados, pero es una escucha muy cálida y agradable. Otra faceta de Bob que amerita ser descubierta, con dulces canciones que son ideales para arrancar el día.

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