SEIS CUERDAS Y POEMAS: I WAS BORN SWIMMING

Squirrel Flower es la poeta que los millennials desconocíamos y necesitábamos

La música y la poesía van a estar siempre conectadas, no hay dudas. Hay poetas escondidos en canciones, y hay melodía en los versos de muchos escritores. La estadounidense Squirrel Flower (nacida como Ella O’Connor Williams) pertenece a ambos grupos ya que, en su álbum debut I Was Born Swimming (2020), la conjunción entre lírica y armonía construye una sólida presentación discográfica.

Producido por Gabe Wax (War on Drugs y Soccer Mommy) y grabado en The Rare Book Room Studio, I Was Born Swimming es un disco viajero. ‘I-80’ hace referencia a la segunda carretera más larga en los Estados Unidos, que conecta San Francisco con Nueva York, y narra el fracaso en su poesía. “I tried to be lyrical, but lyrics failed me”, canta a modo de catarsis sobre una acústica, para que luego más instrumentos se acoplen a un momento de explosión que nunca llega.

 

“Aún en el 2020, la fórmula de un viaje, una poeta con bella voz y una guitarra da buenos resultados”

 

En ‘Red Shoulder’, Ella continúa su viaje y alcanza esa explosión que anticipaba en el tema anterior. Las guitarras eléctricas en los costados del estéreo, sonando como los mejores momentos del rock alternativo americano de los ‘90, dejan el centro libre para la vehemente trova de Williams.

A medida que el álbum avanza, podemos encontrar los denominadores comunes del LP: guitarras eléctricas rasgueadas como acústicas y minimalismo instrumental para destacar el canto y la prosa de Squirrel. ‘Seasonal Affective Disorder’ y ‘Belly of the City’ son buenos ejemplos de cómo, aún en el 2020, la fórmula de un viaje, una poeta con bella voz y una guitarra da buenos resultados.

Siguiendo el eje de otras expertas de la pluma y la melodía —como Cat Power y Patti Smith—, Flower expande sus capacidades líricas a su instrumento, y las seis cuerdas suenan como un poema más. Ya sea rasgueando suavemente, o creando riffs emocionantes y poderosos, la sensibilidad de su música nos llega de una forma u otra, como en ‘Slapback’ y ‘Streetlight Blues’.

El talento vocal de Williams, ya sea susurrando o manteniendo notas increíbles, hace justicia a la poesía que el tema requiere. La nueva década ha encontrado otra exponente de la canción y el poema, y el rock alternativo clásico lo agradece.

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