SCREAMADELICA: PSICODELIA, DANCE Y MADCHESTER

Cuando no conocés las reglas, es lógico que las rompas

  Tras dos discos en los que no podían encontrar su sonido o atraer a los críticos, la tercera fue la vencida para Primal Scream. Screamadelica (1991) es uno de los álbumes que marcaron una nueva era y fue un punto fundamental para ver los estilos de la década. La combinación de géneros aquí presentes es algo atípico, desde un comienzo lleno de gospel hasta un acid house que se apodera de tu cuerpo.

“LA OBSESIÓN CON PETS SOUNDS Y MARBLE INDEX LLEVÓ A ESA DIRECCIÓN TAN PARTICULAR”

 

Pocos conocen cómo se dio la base para este clásico y resulta que fue algo extremadamente casual. El DJ Andrew Weatherall, una figura importante de la escena británica a finales de los ‘80, recibió como regalo el segundo lanzamiento de Primal Scream. A diferencia de prácticamente todo el mundo quedó encantado, especialmente con la canción ‘I’m Losing More Than I’ll Ever Have’.

Weatherall escribía para la fanzine Boys Own, donde plasmó una reseña muy positiva del LP. Sorprendido al toparse con ello, Bobby Gillespie (vocalista de la banda) decidió ir a conocerlo. Compartieron bastantes fiestas donde el DJ estaba trabajando, hasta que Bobby le ofreció que hiciera un remix de la canción por el módico precio de 500 libras. ¿El resultado?

En su primera versión él tenía mucho respeto a la fuente, pero el guitarrista de la banda Andrew Innes le dijo: «Simplemente destrúyela«. Así fue como nació ‘Loaded’, el sencillo principal de Screamadelica y la pieza alrededor de la cual se crearía este álbum, una fiesta hipnótica, llena de hedonismo y pasión.

“ES UN COLLAGE SONORO QUE, A PESAR DEL PASO DE LOS AÑOS, SE SIENTE FRESCO Y ATEMPORAL”

 

Incluso aquí hay una curiosidad difícil de encontrar: se trata de la presencia de dos diferentes mezclas del mismo tema, tanto ‘Higher Than The Sun’, como ‘Higher Than The Sun (A Dub Symphony In Two Parts)’, ambos como partes iguales del LP. La primera es un viaje espacial producido por The Orb, la cual va ascendiendo hasta una explosión en su clímax. Por otro lado, la segunda (producida por Weatherall y Hugo Nicholson) está compuesta por dos secciones: un delirio excitante donde los sonidos van surgiendo lentamente mientras Gillespie repite el título a modo de mantra, mientras que más adelante hay una transición al aparecer el bajo de Jah Wobble (Public Image Ltd.) con un dub a la post punk.

 Originalmente, este trabajo iba a ser bastante más fuerte que como quedó plasmado, pero en esa época Bobby descubrió el pop psicodélico en Pet Sounds (1966) por los Beach Boys, como también The Marble Index (1968) por Nico. La fineza de estas obras le voló la cabeza, y recuerda escucharlos una y otra vez. Su efecto es notorio, con una producción atípica y una dirección tan particular, al igual que esos dos discos que lo influenciaron.

Este mundo colorido que yace en Screamadelica está bastante bien descrito en su portada, una pintura que realizó Paul Cannell. Su fuente de inspiración fue una simple mancha de agua que vió en un techo bajo los efectos del LSD. La fiesta y el vuelo de este trabajo son auténticos hasta en el artwork.

Ahora bien: ¿Qué hace de este CD algo tan especial? ¿Por qué seguimos hablando de él tras 29 años? En gran parte está relacionado a la dificultad que se presenta al intentar describirlo. No es ni una cosa ni la otra, es un collage sonoro que, a pesar del paso de los años, se siente fresco y atemporal.

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