SAMUEL MAJUL: SUBIDONES DE AZÚCAR Y GROOVE

Tiene una cuchara y no duda en usarla

Samuel Majul es un chico de Villa del Totoral, un pueblito del norte de Córdoba, que no deja ver su provincianismo en su sonido. Viviendo desde chico junto a programas de audio y consolas radiales, presenta un trabajo que si bien se alinea con ciertas tendencias, se muestra único y particular, característica que se debe a su autonomía: ISAT (LADO A) (2020) está compuesto y producido íntegramente por él. 

ISAT es un EP en el que escuchamos groove, guitarras que se deben al funk, una incorporación de rítmicas del trap, muchos sintetizadores, coros y R&B. Con todos estos elementos, nos vemos invitados a mover la cabeza y poner cara de satisfacción ante las composiciones de un chico que tiene cosas para decir. 

¿Quién es Samuel Majul?

Samuel Majul: Qué loco, porque podés saber quién sos, pero cuando te preguntan es re complicado decirlo. Se podría decir que soy un hacedor de canciones. Así fue siempre y mi rol primario es ese. No me gusta decir que soy músico, sino que hago canciones. En mi familia, mi papá es músico y docente y mi mamá es gestora cultural. Mi papá laburaba en la radio de Jesús María, entonces siempre estuve metido en consolas y en los programas arcaicos de esos días. La radio me encanta y laburaba haciendo enlatados, los jingles. Luego, cuando tuve esa cosa epifánica de encontrar la forma en la que yo quería decir las cosas, allí fue cuando empecé a hacer canciones. Creo haber aprendido a entender de qué se tratan los neologismos para poder usarlos en mis letras y ponerlos en oraciones donde tampoco estoy encontrando en una palabra institucionalizada lo que quiero decir, y en su lugar aparece una que no tiene un sentido etimológico, pero termina de conectar la oración y se entiende en el contexto.

 

“Me gusta armar palabras por el sonido y que se entiendan por el uso y el contexto”

 

¿Sentís que tenés cosas para decir?

SM: Sí, pero no me pasa eso puntualmente con la canción estilista, porque no sé qué estilo hago, sino con lo que estoy queriendo decir con la letra, Me gusta juguetear y creo que tiene mucho que ver con lo que sucede en esta generación, esa revolución de la desinstitucionalización.

O sea que hay mucho del puro sonido funcionando ahí.

SM: Me gusta mucho armar las palabras por la fonética, hay algunas palabras que las escucho cuando estoy componiendo y me parecen románticas por como suenan, romántico del concepto, no del amor relacional. Siento que las puedo usar en un montón de formas y contextos y que despierten cosas diferentes. 

¿Por qué te decidiste por el título ISAT?

SM: Primero, porque consumí mucho el canal. En casa teníamos tele por cable y me acuerdo que estaba por ahí, bizarro e independiente, y me crié mucho con ese humor y con esa forma de decir las cosas. Segundo, por el sentido del metraje y porque me gustaba mucho lo que veía ahí, esas realizaciones visuales que estaban hechas con nada, cero pesos. Ahora se me viene a la mente una animación de cinco minutos hecha con hojas Rivadavia, dibujada con lapicera fotograma por fotograma, después le tiraban el diseño sonoro y quedaban cosas re locas. Todo esto está en mi universo. Hay un corto que va a salir como adelanto del LADO B que tiene la unión conceptual. Hoy en día, un álbum de 14 temas es arriesgado, es jodido sacarlo y que se consuma, que se entienda el concepto. Mili Diaz, quien empezó a hacer de manager y organizadora, vio las canciones, las anotó y pensó un orden. Me ayudó no solo en el concepto, sino con la performance de lanzamiento de las partes, porque a mi me hubiese encantado que salga todo junto, que dure 40 minutos, hacer un vinilo y que se vaya todo a la mierda, pero no da. Mili tuvo la empatía y el tacto de no atacar mis ideas, sino de cambiarlas conversando, tomando un café y encontrando soluciones sin romper mi construcción. 

 

“A veces soy medio ansioso, el beat y la letra tienen que aparecer juntos”

 

En tu obra hay algo de la comida mundana, el ketchup, el chuker. ¿Qué pasa con todo eso?

SM: Para mi, hay una relación directa entre la comida y la sexualidad, me gusta traerlo de esa forma. De hecho, a ‘CATSUP’ la compuse hace un tiempo con el vitalismo cincuentoso del Samu que alguna vez pudo haber existido, pero la terminé interpretando de mil formas diferentes. La incepción literaria que tengo es Cortázar y  lo uso un montón, y me quedó muy grabada una frase, ahora no recuerdo de dónde venía, que dice: “Sos tan café con leche”, y me hizo click eso, me hizo mierda, me encantó. Fui aprendiendo a jugar con la comida, con esa sinestesia poética de ponerlo de alguna forma: el ketchup en un pancho queda mortal, pero si comés aderezo solo es medio heavy. Siento que a la comida la podés llevar a cualquier lado y siempre funciona, como ‘ROKLET’, la frase que dice “no me confites la cabeza”, yo creo que habla de una manipulación, porque el rocklet tiene el pedazo de chocolate o el maní encerrado ahí hasta que alguien lo muerda. 

¿Cómo componés?

SM: Soy sintetadorista, pero laburo mucho con las teclas. Técnicamente, en la compu me manejo con cualquier software: si tengo algo para registrar el sonido, me alcanza. Es más que nada flashear síntesis, un beat que me cope con una letra piola, y necesito hacerlo en el momento. A veces peco de eso, porque si algo no me gustó del todo, lo guardo sabiendo que después no lo voy a usar. Digo que peco porque no me siento y ejercito otras cosas sobre la canción y veo qué se puede hacer. El beat y la letra salen juntas, van de la mano, quizás porque soy medio ansioso. En lo literario sí vuelvo a otros mensajes, guardo textos y neologismos que no me gusta perder, pero en la música no me caso con el beat ni a palo. Así como soy colgado que dejo el azúcar en la mesa y se me llena de hormigas, así soy con las canciones

Si no fueras vos, ¿por qué recomendarías a Samuel Majul?

SM: Me cuesta muchísimo ese ejercicio, me cuesta horrores, quizás porque tengo ascendente en leo y lo quiero meter adentro de una jaula para que no salga. Me cuesta salir de la primera persona. He escuchado cosas estos días que realmente no me gustan, pero igual aprecio el porqué de la canción, entonces mi opinión no importa para quien lo hizo ni para quien lo escucha. No quiero llegar a decir que algo es una cagada porque es re choto, es muy Nefistófeles. Si me miro desde afuera, me es más fácil criticarme que reconocerme, pero probablemente lo hubiese recomendado como un álbum de un artista de Córdoba con el que me encantaría juntarme a tomar un mate para ver qué flasheó. 

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