QUE NO SE PARE DE BAILAR CON EL KUELGUE

Los manijas de siempre

Con horarios de puertas y show un poco alterados, el público comenzó a entrar a las instalaciones del Hipódromo de Palermo cerca de las 19:30; aunque terminaríamos ingresando al predio casi a las 20, mientras se escuchaba una prueba de sonido demorada por la reciente carrera de caballos, que todavía se veían pasar por el lugar. Finalmente, con apenas 10 minutos de retraso de la última hora indicada mientras la gente terminaba de acomodarse, la banda salió a escena al ritmo de ‘Planeta Numir’ mientras luces azules y mucho humo lo copaban todo.

Lo que llegaba después era ‘En Avenidas’, uno de los clásicos indiscutidos de su disco Ruli (2013) con el solo final de saxo del gran Pablo Vidal, al que se sumaron trompetas y trombón para interpretar ‘La Fama’ y ‘Ayer Real’. Se dispusieron cómodos sillones para que los presentes que así lo deseaban permanezcan sentados, pero en ‘Sin Parangón’ y ‘Si No Te Vas’ quedó más que claro que nadie pensaba hacer uso de ellos: Si no hay pogo, que haya baile”, expresaba en sintonía Julián Kartun, frontman de la banda.

En un formato más acústico y quedando en el escenario Julián con Santi Martínez en teclado, interpretaron una canción dedicada a Roma, una gatita perdida, en el tiempo que duró su búsqueda. Luego, se sumaron Mojo (Juan Martin Mojoli) en bajo y Tomás Baillie, cambiando la batería por el bombo, para hacer su nueva sambita que estrenaron llamada ‘View Master’, mientras los presentes bailaban con zarandeos y zapateos incluidos. 

 

Uno de los puntos clave de los shows en vivo del grupo es la iluminación y las visuales

 

‘Circunvalación’, otro de los infaltables, era festejado por todes, y al final se escuchó un “Que no se pare de bailar, que no se pare”, como guiño a las viejas épocas de la banda cuando todo era pogo y bizarreadas en temas como ‘El Rancho de Don Juan’ o ‘Cristo es Marquitos Di Palma’. En su presente, apuestan por un sonido más calmo e innovador, como puede verse en sus últimos singles ‘Chiste’ o ‘Natación’, esta última tornándose un tanto oscura hacia el final con histriónicos vientos sonando muy presentes; superándose ampliamente al ser tocada en vivo.

Sin dudas, uno de los puntos clave de los shows en vivo del grupo es la iluminación y las visuales a cargo de León Greco, quien nos hace viajar con sus originales puestas en escena. Estas consistieron en efectos vintage, espejo y paisajes bicolores, donde la pantalla mostraba lo que sucedía en el escenario con una tonalidad en contraste con las luces que efectivamente se posaban sobre los músicos.

Un momento más íntimo se gestaba cuando Julián y Nicolás Morone en guitarra quedaban solos en el escenario para darle vida a Parque Acuático‘, seguida por ‘Bossa & People’ mientras los presentes se movían al compás y hasta se sacaban las zapatillas para sentir un poco el pasto del predio: aunque artificial, servía al efecto. Los elegidos para el cierre fueron Góndola‘, que ve resignificada la parte de “van cerrándome los bares” ya que, con los protocolos vigentes, no se puede hacer vereda hasta más de la 1 am. Soda uno de los últimos lanzamientos de la banda, una suerte de popsito que terminó con un final abrupto —recurso muy utilizado durante todo el show, que te deja bailando en el aire la canción anterior sin notar que se cortó— para darle paso al cierre con ‘Por Ahora’.

La salida del predio se hizo de forma express, ya que los asistentes de la fiesta Bresh ya estaban haciendo la cola para ingresar y ocupar los lugares que dejaban los manijas, que no pararon de moverse en la hora y media de show y que no tienen nada que envidiar al cachengue y otras yerbas bolicheras.

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