NACHO DE LA RIEGA: ”EL TRAP TIENE POTENCIAL PARA SER EL NUEVO ROCK”

Desde Cerati hasta Nicki Nicole: un productor que disfruta de los cambios

Nacho De La Riega se define como un comodín: produce, mezcla y masteriza desde el Estudio Bulo que él mismo fundó. Trabaja en el mundo de la música desde los 16 años, y colaboró con músicos como Gustavo Cerati, David Lebón, Marcela Morelo, Nicki Nicole y muchos más. Desde SPE pudimos conversar con uno de los productores más importantes de Argentina y Latinoamérica sobre lo que es trabajar en pandemia, la explosión del trap y mucho más.

¿Qué tanto cambió tu forma de trabajar durante la cuarentena?

Nacho De La Riega: Se estuvo laburando mucho de manera remota y se deshumanizó un poco lo que es producir, pero el tema de mezclar y masterizar no tanto porque son trabajos más solitarios. Igual, lo más raro de todo (teniendo en cuenta el contexto) es que nunca en mi vida tuve tanto laburo como ahora: tengo la suerte de estar trabajando en los proyectos de artistas como Kevin Johansen, Julieta Venegas y muchos más. Además, en Estados Unidos nunca hubo un freno de verdad por la pandemia y las ganancias por los temas streameados se dispararon, así que por esa parte también pude seguir trabajando con normalidad para los mercados de afuera. 

Mezclás, masterizás y producís. ¿Es normal que una misma persona haga todo esto?

NDLR: Puede ser raro que masterice, pero no que mezcle. Antes había una gran separación de roles, pero todo va evolucionando y noto que hoy en día la mayoría de los productores jóvenes saben mezclar; es más, creo que de acá a 10 años no va a haber ni un solo productor que no sepa mezclar. Si tuviera que destacar una cualidad poco común que tengo sería el perfil de los artistas con los que trabajo: puedo ir de un bolero a Loli Molina y después a Nicki Nicole o Replik. Me gusta explorar géneros y tener nuevos desafíos, aunque siempre trato de ser consciente respecto a los proyectos que tomo y no me sumaría a uno en el que no pudiera rendir en mi mejor nivel.

 

“No sé si las mismas personas que hoy escuchan trap lo van a seguir haciendo dentro de 20 años”

 

¿Considerás que el trap fue uno de esos desafíos?

NDLR: El trap no es algo nuevo para mí: viajo a Estados Unidos desde los 16 y pude ver cómo el rap de allí fue evolucionando y fusionándose con el r&b, algo que también se vió acá con Illya Kuryaki and the Valderramas. Entiendo que puede parecer que haya explotado de golpe para el que mira de afuera, pero el trap como concepto se fue armando de a poco, y por haberlo vivido, hoy puedo entenderlo de otra manera. 

¿Estás de acuerdo con que el trap es el nuevo rock?

NDLR: La popularidad y frescura que tiene el trap es innegable. Ahora bien, no sé si diría que es el nuevo rock porque eso es algo que tendría que verse recién en 20 o 30 años. No sé si las mismas personas que hoy escuchan trap lo van a seguir haciendo en el 2050. Habiendo dicho esto, estoy totalmente en contra de los conservadores de la música que critican todo lo nuevo, y por mi parte creo que el trap tiene un gran potencial para ser el nuevo rock.

 

“En los 2000 muchos creían que pagar por un productor era tirar la plata”

 

¿Qué diferencias notás entre los músicos más grandes y los más jóvenes a la hora de trabajar?

NDLR: Hoy en día los pibes de 20 están aggiornados a lo que es la grabación casera: se miran unos tutoriales por YouTube y aprenden un montón de cosas, como puede ser usar ProTools. Sin embargo, es normal que necesiten más tomas a la hora de grabar, principalmente por temas de experiencia y práctica. En cambio, un músico de 40 o 50 años puede no conocer tanto sobre las herramientas con las que trabaja, pero al mismo tiempo necesita solo dos tomas para que la canción quede perfecta. Y después están los fuera de serie: me tocó trabajar de muy pendejo con Gustavo Cerati y nunca en mi vida vi a una persona resolver las cosas como lo hacía él. Genios de su talla como Pedro Aznar o David Lebón tienen una comprensión inmensa de cada uno de los detalles que implica la creación de un tema o un disco.

¿Y notás estas cosas cuando vos sos el que tiene ciertaa diferencia de edad con el artista?

NDLR: No tanto. Creo que por haber estado metido en esto desde tan pibe pude ampliar mi espectro de diferentes géneros y generaciones. De todos modos, puede pasar que me choquen ciertas cosas, pero eso está más relacionado a la etapa por la que cada uno está pasando en su vida. Una vez con Replik me pasó que, durante una sesión de grabación, le pedí que me diera otra toma y me dijo: “No puedo, tengo que ir a rendir matemática” [risas]. Puede parecer una boludez, pero cuando te concentrás tanto en algo es normal que te olvides que la persona con la que estás trabajando todavía va a la escuela.

¿Qué es lo que le aporta un productor a cada obra?

NDLR: Creo que mientras el músico ve un árbol, el productor está viendo el bosque entero. Aportamos una visión panorámica y diferente, ya que muchas veces es difícil juzgar un material propio con objetividad. Recuerdo que en los 2000 muchos creían que pagar por un productor era tirar la plata; por suerte, con el tiempo la cosa fue cambiando, y hoy los artistas entienden que nuestra experiencia es necesaria y facilita muchos procesos.

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