MIRANDA JOHANSEN: LA METAMORFÓSIS DE UN DIAMANTE EN BRUTO

Se introdujo a la música como una fata morgana y está lista para mutar a nuevos sonidos

Si escuchaste su álbum debut, Fata Morgana (2019), seguro quedaste hipnotizado con la voz de Miranda Johansen, de esas que acompañadas solo con una guitarra ya tienen todo para cautivar la atención. Aunque el acercamiento a la música corre por sus venas, no fue hasta el año pasado que logramos ver todas las facetas de la artista que aspira a ser, prometiendo aún más. Hoy lanza su nuevo single ‘Chica Mutante’ en colaboración con Weste y, en una entrevista exclusiva con SPE, nos cuenta todo sobre su nuevo material, creado enteramente en cuarentena.

Pregunta obligada: ¿cómo estás llevando estos tiempos de aislamiento?

Miranda Johansen: Creo que como todos, con los altibajos necesarios. Tengo momentos de mucha inspiración, en los cuales hago cosas que en otras circunstancias no hubiese encarado, con mucha productividad. Hay otros en los que no quiero hacer nada y veo pelis. Me pasa también que siento que el día se me pasa muy rápido y lento a la vez, es rarísimo. De repente son las seis de la tarde y me pregunto: “¿Qué hice en todo el día?” [risas].

Está bien bajar de la vorágine de lo que era la «normalidad» y aprovechar el tiempo para lo que queramos.

MJ: Totalmente. De hecho, una amiga está haciendo un video sobre lo que extrañas del «pasado» y me encontré diciéndole: “Extraño ir a recitales, chivar con otras personas aunque no tenga aire, ponerme a llorar con Metronomy”, algo que me daba fiaca en su momento y ahora lo añoro. Se empiezan a desnaturalizar esas cosas chiquitas de lo cotidiano.

Decís que estás en un momento en el que te animás a encarar cosas que antes no habías hecho. ¿A cuáles te referís?

MJ: Me refiero a muchas canciones inconclusas que quedaron boyando, volver a agarrar el cuaderno y releerlas. Yo no soy de ver nuevamente escritos míos y ahora lo hago, me parece muy interesante. Estoy bailando mucho, algo que me hace bien para despejar la cabeza y me deja hecha una sedita, porque todos nos estamos volviendo un poco neuróticos con el encierro. Intenté seguir clases de baile online, pero no puedo. Hay algo de esto [señala la pantalla de su computadora] que me cuesta; me gustaría que ahora estemos tomándonos un café y charlando. La conexión con la danza me llevó a escuchar mucha música nueva en vivos de radios de afuera, artistas que tenía de nombre pero nunca me detuve a buscarlos y, de este modo, terminé yendo a sus discos.

 

“Los singles me dan vuelo para flashearla con lo que quiera en el momento”

 

¿Algunos de esos músicos nuevos que destacarías del resto?

MJ: En realidad, estoy escuchando muchas artistas mujeres, lo cual me pone contenta porque me di cuenta que en mi adolescencia no lo hacía tanto. Encontré una (que igual es re conocida) llamada Caroline Polachek; otra que estoy re fondeando y te la recomiendo es Christine and The Queens. Sacó un álbum para bailar y llorar, las dos cosas juntas, re popero melancólico. También lanzó un video para cada canción, los cuales están como unidos.

Eso está buenísimo. Te da la idea de que estás viendo una película, medio como lo que hizo The Lumineers para su último álbum.

MJ: ¡Sí! Ubico. Yo muero de ganas de hacer algo así, poder mezclar la música con la imagen. Siempre me volvió muy loca y, cuando escribo, primero está la imagen, llevo las cosas a un plano más material y visual. De hecho, mis videos los dirijo yo haciendo team con mi novio, Bruno Adamovsky, quien se dedica completamente al mundo audiovisual. De toda la parte técnica se encarga él, para bajar las ideas y planos que me fascinen del cine. Él sabe como ejecutarlas.

Hoy lanzaste un nuevo single con los chicos de Weste, ‘Chica Mutante’. ¿Qué nos podés contar de este trabajo?

MJ: Estoy incursionando en el mundo de los singles. Siempre fui muy del disco, de pensar mucho en un concepto que englobe todo, pero los sencillos tienen algo que me gusta, como despojado de todo eso, con su mundo siendo el propio tema. Me da vuelo a flashearla con lo que quiera en ese momento. Me pasó de tocar en vivo y sentir que me faltaba algo más bailable y electrónico, pero me bloqueaba al pensar qué mezclar, qué sonido quería que tenga. Con esta canción, que denota esto de estar en constante cambio y mutación, hay algo de querer conectarme con el cuerpo y que le pase lo mismo a la gente al bailar; mezclar algo apenas popero, jugueteando con géneros que no se si hubiera hecho o, al menos, que me salieran tan naturalmente.

 

“Todo el contenido de mi próximo LP fue creado cibernéticamente en cuarentena”

 

Hacerlo con ellos parece la mejor opción por lo experimental de su sonido. ¿Cómo se dio el contacto para grabarlo?

MJ: Con Clara Trucco nos conocimos de un modo muy bizarro. Nos contactaron a las dos para hacer las fotos de una marca y estábamos muy sorprendidas de que nos hayan llamado. Le escribí: “Che, muy raro, ¿no? «Modelando»”, se cagó de risa y pegamos muy buena onda. Charlamos y me dijo que “estaría bueno hacer algo juntas”. Me mandó una puntita y yo le envié la canción ese mismo día [risas]. Soy muy fan de la banda y ella me parece increíble. Sus canciones son genuinas y personales, no sabría decirte a qué se parecen. Me encanta la originalidad que maneja. Fue una fusión re grosa y me gusto que ‘Chica Mutante’ no sea solo yo, sino para todas, para despojarse de lo que se espera de una y los encasillamientos que nosotras mismas nos imponemos.

¿Qué tiene la canción de Miranda y qué tiene de Weste?

MJ: Para mí, la voz de Clari es increíble, mete una variedad medio como FKA twigs. Yo estaba grabando y ella, muy virginiana, cayó con ocho voces diferentes con armonías distintas; yo soy malísima con eso, re monótona. Era lo que necesitaba el tema: una ninfa del bosque que me tire toda la data que faltaba. Yo escucho la canción y me transporta a lo «ritualístico», que, a la vez, convive con todo lo electrónico que trae mi productor Iván Cetkovich, quien tiene una cabeza brillante y nos dejó delirando.

¿Este single puede ser el primer paso de un LP?

MJ: Sí y no. Esta canción es su universo propio, pero estoy empezando a grabar un material que ya tiene nombre y un nuevo sonido. Además, todo el contenido fue creado en cuarentena. Me contacté con tres productores, les mandé un armadito de guitarra y voz para un tema, con miles de referencias y empecé a laburar así, cibernéticamente. Fue muy loco porque quería que sea distinto a Fata Morgana, que cada canción sea distinta a la otra y el único elemento en común sea mi voz. Hacer música siempre me lleva a buscar cosas nuevas, entender hasta dónde puedo llevar mi cabeza, por qué elijo hacer cosas y por qué no. Básicamente, aceptar que no somos de una sola forma, que somos diferentes con todo lo que nos rodea y abrazar esa idea.

Esto corresponde a esos momentos de productividad de los que hablaste, pero volviendo a los altibajos, ¿te cortó muchos planes la cuarentena?

MJ: Sí, es una fiaca. A mí me encanta tocar en mis shows e ir a recitales. Por lo menos ahora está el streaming, que es rarísimo, pero agradezco que mis canciones sean como re adaptables para ese formato: las toco con la guitarra y están buenas igual.

¿Qué es lo primero que tenés planeado hacer cuando se termine el aislamiento?

MJ: Ver a todas mis amigas y tomar vino con ellas. Te juro que quiero verlas ya.

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