MICK STRAUSS Y LA INTUICIÓN COMO MOTOR INSPIRACIONAL

Una charla sobre música, antropología y espiritualidad

El artista franco-estadounidense Mick Strauss tiene más para ofrecer que música: con un trasfondo de estudios sociales, su forma de ver al mundo es bastante diferente al de la mayoría de los músicos. Su estilo de vida es estar abierto a lo que depara el futuro y dejarse sorprender para luego convertirlo en una obra maestra como lo es su álbum debut, Southern Wave (2021). En esta charla con SPE, Mick contó acerca del viaje que lo inspiró para el disco y cómo le cambió su cosmovisión.

¿Empezaste tu carrera haciendo soundtracks para películas y obras de teatro?

Mick Strauss: No, para nada. Empecé con mis amigos de la infancia en la banda Moriaty en un pequeño ático, y la pegamos bastante rápido porque al toque ya estábamos de gira por casi todo el mundo (no por Sudamérica, desafortunadamente). Después de eso nos pusimos a laburar con los soundtracks. 

¿Y qué es lo que te atrajo del mundo cinematográfico y teatral?

MS: Me encanta conocer gente, y la gente que trabaja en el teatro y en el cine tiene una forma distinta de ver al mundo. Siempre me interesan las distintas perspectivas y la confrontación de ideas. Además, cuando trabajás en un proyecto con otras personas no tenés una decisión total y eso te hace abrir la mente.

¿Tenías planeado hacer el álbum o se te dio después de tu viaje por Estados Unidos?

MS: Trabajo mucho basándome en la intuición; podría decirse que mi máximo objetivo es poder hacer «arte intuitivo», por eso casi nunca planeo las cosas, ni siquiera lo que voy a cenar hoy, entonces me dejo sorprender. Creo mucho en la serendipia y en cómo el azar puede sorprendernos para bien. De hecho, el viaje inicialmente era por otro motivo: yo tenía una beca para grabar sonidos en Estados Unidos con un instituto francés. Además soy muy malo planeando cosas [risas]. 

 

¿Hay alguna filosofía detrás de este motivo intuitivo, o simplemente es tu forma de ser? Suena todo medio oriental…MS: Es una interesante observación; muchos me la han hecho. Creo que es simplemente mi personalidad, lo que a veces me jugó en contra. Por un tiempo fue una debilidad porque no sé leer ni escribir música y, conociendo a tanta gente del rubro, veía que todos estaban súper organizados y así les iba re bien. Pero de a poco me empecé a dar cuenta en los distintos ámbitos de mi carrera de que lo que parecía ser una debilidad terminó siendo una fortaleza: el poder improvisar, sentirme libre de no conocer los códigos y las estructuras y el vivir el presente. No tengo ninguna creencia o religión, aunque admito que hay cierta espiritualidad en vivir en el presente último. Sí creo que la vida es distinta ahora que hace cinco segundos cuando estábamos hablando, por ejemplo. No leo mucho del tema sino que es, como te mencioné, es puramente intuitivo.

¡Ahora te veo más del palo de las ciencias sociales! De hecho, no pude evitar pensar en Lévi-Strauss cuando leí tu nombre.

MS: ¡Es que sí! Es uno de mis escritores favoritos. Yo precisamente estudié Ciencias Sociales y Sociología; generalmente la gente que me entrevista no sabe mucho de estos temas [risas]. 

“Estados Unidos está lejos de ser la tierra de la oportunidad”

Siendo que el álbum se enfrenta a una dicotomía, ¿creés que se puede ver al mundo de esa manera?

MS: Cuando estudiaba Sociales en la facultad me interesó mucho la teoría de Bourdieu, la cual habla mucho de usar distintos «lentes» para ver al mundo, y uno de ellos es la oposición. Sin embargo, a veces está bueno ver más allá de eso porque creo que la vida es más compleja que las cosas «buenas» y las «malas». No creo en Dios pero es difícil no creer en las maravillas de este planeta; creo en la educación pero también creo mucho en la gente que aprende de experiencias en la calle, lo que también serían dicotomías u opuestos. 

¿Qué fue lo que más te atrajo del viaje a Estados Unidos? 

MS: Estoy muy interesado por las Historias de Coyote, que son compartidas por varias tribus de nativos americanos. Lo que más me llamó la atención es que lo principal de estas historias es la energía; si querés tener mucha plata, muchos esposos o esposas es un problema, entonces te enseña a ser humilde. Por eso me atrevería a llamar a estos pueblos «anticapitalistas» porque van en contra de la cultura de la acumulación. Como te decía antes, me dejé sorprender por la serendipia porque conocí muchos lugares que no tenía planeado hacer y me encontré con mucha miseria y depresión, y de eso trata el álbum. A diferencia de lo que la mayoría piensa, Estados Unidos está lejos de ser la tierra de la oportunidad y se acerca más a la dificultad de vivir.

¿Hubo alguna historia que te contaron que te impactó?

MS: En la reserva Navajo, Window Rock, Arizona, una profesora se sentó al lado mío, le empezó a hablar a la silla y me decía “quizás estoy lastimándola porque puede tener la misma alma que nosotros, entonces le deberíamos pedir perdón”. A mí particularmente me interesa mucho la física cuántica, y de a poco se va descubriendo que todo lo que nos rodea está hecho de los mismos materiales y de la misma materia pero organizados de manera diferente. Me impresionó que esta gente tuviera un pensamiento colectivo desde sus orígenes similar al que tiene hoy la ciencia; pensaba: “¿cómo estos pueblos tradicionales ya sabían lo que hoy la física cuántica está recién aprendiendo con investigaciones de millones de dólares?”. Es algo que hasta hoy en día me pregunto. 

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