MEJORES DISCOS NACIONALES DE LA DÉCADA

Se termina la década: ¿qué nos dejó en materia de discos nacionales?

15) LA DINASTÍA SCORPIO – ÉL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO (DISCOS LAPTRA,  2012)

Si hubiese que elegir a la banda que mejor represente la escena de la última década de la música argentina, esa sería sin lugar a dudas Él Mató A Un Policía Motorizado, y todo vendría dado por la trayectoria surgida luego del quiebre que significó el estreno de La Dinastía Scorpio. En esta placa la agrupación platense pudo finalmente concretar un sonido que buscaba desde sus primeras composiciones, logrando por fin relativa masividad y, sin titubeos, un lugar en el mapa de la música hispanohablante a nivel internacional. La simplicidad de ‘El Magnetismo’, la potencia de himno de ‘Mujeres Bellas y Fuertes’ (años antes de que lemas como ese estuvieran en boga), relatos fílmicos como ‘Chica de Oro’ y clásicos intachables como ‘Más o Menos Bien’ y ‘Nuevos Discos’ (nuevas drogas) son solo algunos de los condimentos del plato principal en la carta de Él Mató. Contra todas las espectativas, media década después volverían a reinventarse, dando vuelta el tablero que ellos mismos habían asentado. Eso sí, jamás olvidaremos ‘El Fuego Que Hemos Construido’.

Facundo ‘Yoni B’ Valdez

14) LAS LIGAS MENORES – LAS LIGAS MENORES (DISCOS LAPTRA, 2014)

Desamores, largas caminatas por la gran ciudad y una cita sobre un Renault son algunas de las historias que se cuentan en el debut de Las Ligas Menores. Este LP de 13 canciones no solo es una caricia para el alma de quien busca líricas sensibles puestas sobre guitarras crudas, sino que sirve como una suerte de retrato de lo que es la adolescencia y «jovenadultez» argentina. Con este álbum, el quinteto se posicionó como una de las bandas claves del indie nacional, título que comparte con colegas como Bestia Bebé y Él Mató a Un Policía Motorizado.

Iván Gritar

13) CLÍMAX – MILITANTES DEL CLÍMAX (INDEPENDIENTE, 2016)

Una de las mejores cosas que tuvo la década del 2010 en nuestro país fue la proliferación de bandas que decidieron conjugar funk, jazz, rap y soul. Nafta, Banzai F.C. y Lo’ Pibitos, entre otras, hicieron de la fusión de géneros su bandera. Sin embargo, fueron los Militantes del Clímax los que mejor lo lograron, y abrieron el camino para lo que fue el veloz ascenso y popularidad del hip hop en nuestro país. La facilidad de palabra y el flow de sus MCs, sumado al virtuosismo de los instrumentistas, hacen que el Clímax por el que se milita llegue a su auge y se erija como uno de los álbumes fundamentales para entender cómo fue el sonido nacional en la década.

Ignacio Sánchez 

12) A PROPÓSITO – BABASÓNICOS (UNIVERSAL MUSIC, 2011)

Calmado y oscuro, A Propósito es uno de los discos más disfrutables de Babasónicos. Es el primer trabajo del grupo después de la muerte del bajista Gabriel Manelli, quien falleció en 2008 luego de una larga lucha contra la enfermedad de Hodgkin. Canciones como ‘Tormento’ y ‘Deshoras’ se alejan del estilo bailable que acompañó a la banda desde sus inicios y muestran que los Babas pueden explorar diferentes terrenos sin perder ni un gramo de calidad. Siendo uno de los álbumes más eclécticos e intrigantes de su discografía, A Propósito se balancea entre la melancolía y el positivismo, tanto en sus letras como en su sonido, siendo la tranquilidad su punto de equilibrio.

Lautaro Lari

11) AMAPOLA DEL 66 – DIVIDIDOS (DBN, 2010)

Tras ocho años sin lanzar discos de estudio, Divididos estrenó la segunda década del siglo XXI con una obra colosal que fluctúa entre el rock, la chacarera y el funk. Amapola del 66 es el primer material con Catriel Ciavarella en la batería, y el que catapultó a la aplanadora del rock a una tercer etapa de prestigio y reconocimiento tras La Era de la Boludez (1993) y Narigón del Siglo (2000). El tema ‘Muerto a Laburar’ mostró la habitual crítica de la banda hacia la religión y la iglesia católica, mientras que ‘Todos’ fue compuesta para homenajear a los fallecidos en la tragedia de Ecos. Amapola es uno de los discos más completos de Divididos y, además, la carta de presentación para la nueva generación de seguidores suyos.

Joaquín Vacca

10) MINI BUDA – OCTAFONIC (S-MUSIC, 2016)

Una de las cosas más lamentables de la década quizá sea que nos deja sin Octafonic. Aunque sí es cierto que la carrera solista de Nico Sorín estaba a la vuelta de la esquina y brilla igual de fuerte, el trabajo del octeto era una maravilla que encontraba su apogeo en el vivo. El segundo trabajo discográfico de la banda deja a la vista una meticulosa habilidad de composición, donde nada queda al azar, pero no por eso suena demasiado estructurado. Las bases de rock y jazz son el cemento para un apelmazado de ritmos y melodías que construyen piezas memorables que funcionan por sí mismas, pero aún mejor juntas.

Belén Ladaga

9) AHORA – LUCA BOCCI (INDEPENDIENTE, 2017)

Lo único equiparable al destape general de la escena independiente encabezado por Él Mató fue la revelación del manso indie mendocino que abrió la puerta, junto a los nuevos formatos de socialización en redes y consumo digital de música, a la federalización de esa escena. Bocci apareció de repente, con un disco grabado en su casa entre amigos, que sonó extremadamente fresco a pesar de haber sido publicado un año y medio después de su casera grabación, gracias a lo “más serio” de su post-producción. La inocencia y sencillez de sus canciones atraparon los corazones de les adolescentes y despertaron la atención de les más grandes. Melodías simples con el eje en la voz y la guitarra, pero increíblemente bien ornamentadas. Un disco particular, como no habrá otro, mucho más que 32 minutos y 10 canciones.

Facundo Valdez

8) LA DANZA DE LOS PRINCIPIANTES – MI AMIGO INVENCIBLE (FUEGO AMIGO DISCOS,  2015)

Finalizando la trilogía que comenzó con Relatos de Un Incendio (2011), La Danza es el disco más logrado que la banda mendocina ha tenido el gusto de crear. Con unas líricas que, sin duda, resaltan el fuerte estético de la canción que siempre ha tenido Mi Amigo Invencible, el sonido resulta cohesivo de principio a fin, dándole especial espacio a un sentimiento de nostalgia que (por no se sabe bien qué razón) siempre está muy presente en el universo atmosferico del grupo. Con una mezcla de pop y folk, es una continuación más madura de sus antecesores, con una idea de viaje musical que desde la primera hasta la última canción cierra como un círculo perfecto.

Belén Ladaga

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