MEDIO SIGLO ATRÁS: LOS AMIGOS DE BOWIE EXPLOTAN LAS RADIOS

Dos discos en los que el delgado duque blanco participó y fue fundamental

En el año 1972 se dio la explosión del glam rock, un género cuya estética desafiaba las normas de la sociedad británica. Muchos artistas pasaron a la fama por sus prendas extravagantes y personalidades tan provocativas, seguro están pensando en Freddie Mercury y Elton John, dos de los más legendarios, pero hubo otros primero.

El padre fundacional de la escena glamurosa fue Marc Bolan, el líder de T. Rex, cuyos pantalones ajustados y gritos agudos hicieron estragos en el mundo musical. Era una figura que no permitía grises, o lo amaban o lo odiaban. Uno de sus grandes fanáticos fue David Bowie, quien no sólo profundizó en la propuesta visual, sino que a su vez le brindó un sonido distintivo al nuevo género. Pero no fue meramente una influencia gigante para el resto de los grupos, sino que ‘Ziggy Stardust‘ también se involucró en algunos de los proyectos más interesantes del movimiento. Por eso hoy vamos a descubrir dos LPs que Bowie ayudó a que se convirtieran en grandes éxitos.

Lou Reed – Transformer

A pesar de su renombre hoy en día, The Velvet Underground y su principal figura, Lou Reed, no tuvieron el más mínimo éxito durante los ‘60. De todos modos, a pesar del fracaso comercial, su influencia fue enorme entre los músicos más interesados en lo experimental, entre ellos, Bowie. Él tocaba seguido ‘White Light White Heat’ y ‘I’m Waiting for my Man’ en sus conciertos, y en su visita a Estados Unidos hizo todo lo posible para conocer a Reed, dejando sobre la mesa una propuesta de ayudarle a grabar un álbum en Londres. Frustrado e intrigado, el neoyorquino aceptó la oportunidad y grabaron en agosto de 1972.

A pesar de ser lanzado como solista, hay una colaboración constante con Bowie y su guitarrista, Mick Ronson, juntos producen y tocan en el disco. Aquí pudieron captar tanto el lado energético como sensible del norteamericano, además de encontrarle un sonido que podría apelar a un público más amplio. Desde las pegadizas ‘Vicious’ y ‘Hangin’ ‘Round’, hasta los perfectos arreglos de Ronson en las inolvidables ‘Walk on the Wild Side’, ‘Satellite of Love’ y ‘Perfect Day’. Esas últimas son probablemente las más recordadas de Lou, y definitivamente las más escuchadas en radios. Es pertinente recordar que ‘Perfect Day’ fue inmortalizada en el filme de Danny Boyle, Trainspotting (1996), enmarcando a la perfección una de las escenas más duras de la película. 

La icónica portada fue capturada por Mick Rock, donde un error en el revelado causó que la imágen tuviera este tan curioso efecto. Así nació el arte de tapa más famoso de su carrera solista, y a pesar de mantener renombre dentro de los círculos de melómanos, Lou Reed nunca volvió a tener el éxito comercial que vivió Transformer (1972), a pesar de crear brillantes obras como Berlin (1973), Coney Island Baby (1975), Songs for Drella (1990) y Magic and Loss (1992).

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Mott The Hoople – All The Young Dudes

Un impresionante registro del que solo se habla acerca de la canción que le da título. Una magnum opus que estuvo al borde de no existirAll The Young Dudes (1972).

¿Por qué este disco nunca iba a ser? Bueno, a comienzos de los ‘70 Mott The Hoople estaba al borde de separarse. Fue entonces  que llegó la intervención de un fan devocional, quien les rogó por otro álbum, entendiendo que la banda estaba en su mejor momento y podía dar mucho más; ese «muchachito» era David Bowie. El ‘delgado duque blanco’ comenzó a mostrarles canciones como para regalarles, como un modo de motivarlos a crear nuevo material. Sabía que ellos estaban frustrados del poco éxito comercial, por lo que quería darles ese gran éxito que los catapultara. Primero intentó con ‘Suffragette City’, la cual rechazaron y él terminó utilizando para The Rise and Fall of Ziggy Stardust (1972). Pero en una tarde les mostró ‘All The Young Dudes’… allí tenían un himno para una generación.

Los managers y sellos discográficos del autor se oponían por completo a esto, sabían que iba a ser un éxito, pero él se la regaló a la banda que amaba. Motivados, decidieron embarcar en un nuevo trabajo de estudio, pero no pasaron por alto aquel gesto. Unieron fuerzas y se concentraron en hacer lo máximo posible en estas sesiones, reclutando a Bowie para tocar el saxo y hacer coros. Todo muy lindo, pero… ¿qué tal el resultado? Bueno, definitivamente el álbum más exitoso de la banda.

La conexión entre Mick Ralphs (Bad Company) e Ian Hunter está en su punto más alto, una perfecta sinergia que lleva a un sólido trabajo de hard rock glamuroso. Desde la larga odisea de ‘One Of The Boys’, probablemente su mejor registro, hasta bombas de humor y ritmo, e incluso baladas. Aquí se encuentran algunos de los temas más recordados de Mott The Hoople, como ‘Momma’s Little Jewel’, ‘Ready For Love’ y obviamente, el clásico que da título al LP. A pesar de no tener tanto renombre por estos rincones del planeta, esta es en Inglaterra una de las canciones más recordadas de los ‘70.

Como una curiosidad conectando a los tres implicados del día de hoy, la banda abre el álbum versionando a los Velvet Underground, con uno de los tracks más populares de Lou Reed: ‘Sweet Jane’. ¿Estaríamos en lo correcto si sospechamos que el productor más glamuroso del mundo tuvo que ver en esa decisión?

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Mencionamos a The Rise and Fall of Ziggy Stardust en esta nota, pero no se preocupen, no lo olvidamos. Pronto tendrán una edición de Medio Siglo Atrás dedicada enteramente a aquel clásico, pero por el momento, disfruten de estos dos grandes discos.

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