LOS 80 AÑOS DE MCCARTNEY: UNA CARRERA INIGUALABLE

¿Qué sería de la cultura popular sin el transgresor que rompió todos los límites?

Para todas las personas nacidas luego de la Segunda Guerra Mundial es difícil imaginar un panorama musical sin la presencia vital de The Beatles. La banda británica es ampliamente considerada como la más influyente en la historia de la música contemporánea y una leyenda de la cultura a nivel planetario. Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr se conectaron en el momento exacto y en el lugar apropiado (aún no existía el concepto de banda de rock) para explotar al máximo su potencial en lo que fue la mayor revolución artística conocida hasta hoy. Dicho con el diario del lunes podemos decir que una década como grupo activo suena a poco tiempo: a pesar de ello, tienen más de 350 millones de discos vendidos, cifra magnífica si tenemos en cuenta la brevedad de la formación.

Tras la ruptura en 1970, Paul comenzó su carrera como solista y agrandó su figura ya destacada como músico a niveles estratosféricos. Hoy es un mito viviente, en cada lugar que visita se genera un sismo emocional de miles de seguidores desesperados por conseguir una entrada para verlo. Tal cual pasaba en aquellos nostálgicos años ‘60 cuando lideraba a los Fab Four con su bajo Hofner. Traducida en números, su obra en solitario es poseedora de varios récords: con más de 100 millones de discos vendidos (60 de oro) es el que más facturó, de forma individual, según los registros del Libro Guinness. Combinando a The Beatles, Wings (el grupo que conformó junto a su difunta esposa Linda McCartney), logró 29 sencillos N° 1 en Estados Unidos, otra marca top. Es el único ser humano en llegar con una canción a la cima del ranking de UK tanto como solista, miembro de dúo (junto a Stevie Wonder), trío, cuarteto y como parte de un agrupación musical por la caridad (Ferry Aid). Paul es de otro planeta…

Además de activista, McCartney fue nombrado Sir y Acompañante de Honor por la mismísima reina Isabel II

McCartney conformó en The Beatles una de las sociedades compositivas y artísticas más empoderadas, fructíferas y trascendentales de la modernidad. Junto a Lennon, experimentaron e innovaron de una manera nunca antes vista las formas de componer canciones y grabar en estudio. Tras los primeros años ’60, la fiebre por la «beatlemanía» y su característico pop-rock, dejaron de hacer recitales (apenas tocaron en vivo cuatro años) y aprovecharon la reputación que se habían ganado en el underground para cambiar drásticamente la imagen y la impronta musical del cuarteto. Fue allí que introdujeron la psicodelia, el hard-rock y hasta la música de India. Su disco Abbey Road (1969), para muchos su obra maestra, consuma toda la madurez de los británicos, quienes ya estaban alejados sonoramente de la música negra de principios de década. La tapa de dicho álbum muestra a los integrantes cruzando por la senda peatonal de la calle que da nombre al LP, foto icónica en la cultura del siglo XX.

Cuando los de Liverpool tomaron sus respectivos caminos (eran demasiado brillantes para seguir más tiempo juntos), Paul lanzó McCartney (1970) y Ram (1971)  antes de su fructífero proyecto junto a Linda, el cual mantuvo durante toda la década del ’70. Tras el impacto mundial por el asesinato de Lennon en 1980, ‘Macca’ asimiló el duro golpe por la pérdida de un amigo que la música le dio pero le rindió homenaje justamente a través de ella. Pipes of Peace (1983) y Give My Regards To Broad Street (1984) son clásicos de Paul, aunque la crítica hacia ambos fue excesivamente fría y dura.

Lo adoran los judíos y también los cristianos: su figura atraviesa toda religión

Destaca también la faceta activista de Paul: siempre luchó por el derecho de los animales (es vegetariano, por ende es congruente con la causa), participó en varios actos benéficos, festivales solidarios y fue una de las figuras más importantes del Live Aid (2005). Además, en 1997 fue nombrado ‘Sir’ por la realeza británica y en 2018 recibió el título de ‘Acompañante de Honor’ por sus contribuciones al mundo de la música. En ambas ocasiones, la encargada en otorgar dichas condecoraciones fue la mismísima reina Isabel II.

McCartney cumple hoy 80 años y sigue siendo amado en la Argentina. En nuestro país, que es de los que más consume su repertorio, hizo nueve recitales durante sus cuatro visitas. Lo adoran los judíos y también los cristianos: su figura atraviesa toda religión y realmente cuesta pensar en un músico que haya dejado una huella tan indeleble en la humanidad. Quizás si John hubiese vivido hasta hoy estaríamos hablando de otra cosa, pero uno nunca sabe. A ambos los une la paz, la unión y la pasión, sentimientos incandescentes que son necesarios para que el ser humano se reconcilie de una vez por todas. Es lo que Lennon hubiese querido, es por lo que Paul y tantas otras personas desde su lugar siguen luchando.

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