JOSEFINA VERA: LA ARTISTA QUE NO TEME EXPONER SUS EMOCIONES

Porque la vida es demasiado corta como para no hacerlo

Tras el reciente lanzamiento de su último single ‘Buscar’, una balada que oscila entre el rock y el pop, Josefina Vera nos comenta un poco sobre su decisión de contar historias reales y sin vueltas. En una sociedad en la que el desinterés «garpa», la cantautora busca romper con esta falta de comunicación y va de frente con sus letras, con un mensaje que no da lugar a la confusión ni a la ambigüedad.

Hace poco sacaste ‘Buscar’ y es inevitable notar la sinceridad de la letra. ¿Por qué esa elección?

Josefina Vera: Porque la música que me gusta escuchar es la que cuenta historias. Si bien me encantan las metáforas de Spinetta, prefiero el estilo de relato de Jorge Drexler o Fito Páez que es con el que me siento más identificada, y de esa manera también busco que el otro se pueda sentir tocado más fácil. Es como a mí me sale escribir y como me conecto más con lo que hago.

“TARDÉ VARIOS AÑOS EN DARME CUENTA DE QUÉ ERA LO QUE QUERÍA HACER CON MI MÚSICA”

 

¿Cuándo vamos a poder escuchar tu álbum debut Amor Desvirtual?

JV: Lo terminamos de grabar el año pasado en lo de Mariano Otero pero se atrasó un poco lo que es el masterizado por la pandemia. Saqué un single en octubre, hice un show grande en Lucille presentando el disco en noviembre y en febrero estrené la segunda canción. Mi idea era hacer una presentación en vivo más grande a mediados de 2020 volviendo a mostrar el proyecto, sacar los videoclips, etcétera. Como no se pudo, con el equipo decidimos reinventarnos y adaptarnos a esta nueva realidad, porque si espero a que termine la cuarentena al final no hago nada. El otro día nos reunimos con los chicos de Cactus para ver si seguimos lanzando sencillos o el álbum todo de una, pero todavía no sabemos bien qué vamos a hacer.

¿Cómo te diste cuenta de que la música era tu mayor canal de expresión?

JV: Tardé mucho tiempo en darme cuenta de qué era lo que quería hacer con mi arte y de qué manera me sentía más cómoda expresándome. Cuando tenía 27 o 28 (ya estudiando música) uno de mis amigos de la banda me preguntó: “Jose, ¿por qué estás cantando géneros que no son los que querés?” y yo le dije: “No sé, es lo que agrada y lo que hay que hacer”. Pero ahí entendí que tenía que empezar a amigarme con mis gustos y encontrarles una identidad, explorar qué es lo que mejor me sale. Entonces empecé a componer. Cuando estoy ensayando o interpretando mis temas es mucho más orgánico, nada me cuesta y no estoy pensando en otras cosas. Es como te decía: al venir de tan adentro mío, me resulta mucho más fácil conectar con lo que estoy haciendo, y así puedo transmitirlo mejor.

¿Cómo fue la elección del orden de lanzamiento de los singles con el disco terminado?

JV: Cuando terminamos el trabajo de estudio no sabía bien cuál quería que fuera el primer sencillo: si el más pegadizo, el que vendiera más o el que más me gustara a mí. El hijo de Valeria Lynch me dijo que la primera canción que un artista estrena de su disco debut es su carta de presentación; tiene que ser la que a uno más le guste, con la que uno más se identifique y la que uno quiera que más se escuche. Después, si es o no un hit no depende de uno. Me decidí entonces por ‘Eterno No Sé’, aunque la mayoría de mis amigos me decían que sacara primero ‘No la Veas Pasar’ porque la otra es más negativa, y yo les decía: “Es parte de la vida como también lo son las cosas positivas”.

“ES MUY LINDO CÓMO A PARTIR DE UN TEMA SE PUEDEN CREAR MIL HISTORIAS DIFERENTES”

 

¿En qué te inspiraste para el título del álbum?

JV: ‘Amor Desvirtual’ fue la última canción que grabamos, y la elegimos como título del disco porque es la más significativa para nuestra generación. Se desarrolla mucho esta idea del desamor en tiempo de redes: el verse en línea y no hablarse, bloquearse y desbloquearse, tardar dos horas en contestar a modo de histeriqueo, etc. Hoy, al tener tantas opciones de contacto con el otro, creo que se desvirtuó un poco la manera de relacionarnos. Es un juego de palabras entre “desamor virtual” y “amor desvirtuado”.

¿Cómo es tu relación con la audiencia? ¿Buscás que se identifique con tus historias? 

JV: Yo tenía esta profesora en Nueva York que de entrada me sugirió que no le diera tanta bola a la técnica, porque eso no es lo que le llega al público. Me dijo: “Tenés que pensar que entre vos y el que está recibiendo hay un puente”, y entonces entendí que en ese puente hay tanto arte como música, a través del cual doy lo que tengo para ofrecer. De esta manera del otro lado reciben también desde lo que tienen, desde su modelo mental. En el medio de ese puente se fusionan esos dos mundos: el mío y el del receptor. No me interesa que el otro sienta lo mismo que yo, sino que sienta algo, porque se genera una retroalimentación muy linda. Pero para eso me tienen que ver conectada, y esa conexión no la voy a encontrar con la técnica sino mostrándome desde lo visceral. Lo que está buenísimo de este ida y vuelta es que mis amigos me comentan cómo se sintieron con mis letras y me hacen verlas desde otro lugar que no habría visto nunca. Se crean miles de historias distintas a partir de un solo tema y cualquier interpretación es válida.

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