JESSICO: LA BESTIA POP

No deje que el disco lo domine. Es usted el que debe dominar al disco

Parece increíble que ya hayan pasado casi 20 años desde que Babasónicos sorprendió a toda Latinoamérica con el lanzamiento de Jessico (2001), uno de los trabajos más importantes y trascendentales dentro de la música de habla hispana moderna. Convertido en un inesperado éxito, cuesta explicarlo ya que no se trataba de algo que «se caía de maduro». Si bien es un disco que redondea los 10 puntos de calificación para casi todos los medios especializados, contrasta drásticamente con el estilo experimental que había caracterizado durante los ’90 a la banda liderada por Adrián Dárgelos. Y si a esto le agregamos que se había desvinculado de Sony Music debido a la pésima situación económica que atravesaba Argentina, el logro es doblemente admirable.

Un factor importante en el asunto reside en su álbum anterior, Miami (1999). Considerado de culto, cuenta con una de las mejores tapas nacionales: una foto del norte argentino (una zona golpeada que se vio aún más vulnerada en la crisis) invertida hacia la derecha, lo que la asemeja a la lujosa e icónica ciudad de Estados Unidos. Ese año no fue uno más para nuestro país: era electo Fernando De La Rúa y se terminaban 10 años de menemismo, período en el cual se había destruido la industria nacional, aumentando el desempleo, el analfabetismo y la inseguridad. Miami describe a la perfección esa dualidad entre viajar y volver con las maletas llenas de productos importados, al tiempo que la recesión ya empezaba a golpear fuerte en el bolsillo y el sistema bancario comenzaba a tambalear.

“JESSICO UNIÓ AL SHOW CON LA DISCOTECA, ALGO QUE NO SUCEDÍA DESDE LOS ‘80”

 

Ya en el nuevo milenio, la banda dio un volantazo total en la forma de hacer música. Drásticamente alejados del folk psicodélico, el rock alternativo y la estética grunge que usaron durante gran parte de su primera etapa, optaron por la seducción, el pop y los ritmos bailables para ponerle color y calor a una hoguera que ya estaba demasiado ardiente. Jessico tranquilamente puede ser una colección de grandes éxitos ya que cuenta con varios de sus temas más representativos: ‘Los Calientes’, ‘Fizz’, ‘Deléctrico’, ‘Soy Rock’, ‘Pendejo’ y ‘El Loco’ conforman la primera sección en ese orden y dejan sin aliento a cualquiera que se atreva a escucharlos.

Coincidiendo con un cambio generacional del rock argentino (el cual se comenzaba a precarizar desde fines de siglo, arrastrado por el contexto), Babasónicos encontró en esta nueva veta una bocanada de aire fresco y una gran cantidad de seguidores que fluctuaban entre el show y la discoteca. Así, lograron unir dos ecosistemas que habían estado en riña durante una década: el último antecedente nos remonta a aquellos movedizos ’80 con Soda Stereo, Virus y Los Abuelos de la Nada. Este nuevo público, un híbrido entre los últimos integrantes de la Generación X y los primeros y jóvenes millennials, es el que se desarrollaría hasta el día de hoy a la par de la nueva versión de la banda oriunda de Valentín Alsina.

Jessico fue un éxito rotundo tanto a nivel musical como comercial. Además, gozó de innumerables reconocimientos: fue elegido Mejor Disco de 2001 por las revistas Rolling Stone, Inrockuptibles y por los suplementos jóvenes de los diarios Clarín y Página 12. Como si eso fuera poco, estuvo nominado a Mejor Disco en los Premios Grammy Latinos, algo impensado apenas unos meses atrás. Gracias a la exposición ganada con este álbum, pudieron posicionarse como referentes dentro de la movida pop-rock del nuevo milenio.

Grabado en los estudios Panda durante abril de 2001 y editado a través del sello PopArt, esta joyita los catapultó a la escena internacional con una gira por Estados Unidos y México. Si antes fueron vanguardia al ser fundadores del «Nuevo Rock Argentino» (junto a El Otro Yo, Peligrosos Gorriones, Juana La Loca, entre otros), podríamos decir que otra vez marcaron la cancha siendo exponentes del «Nuevo Pop Nacional» (con Miranda, Adicta, Los Tipitos, etc), tendencia que aún mantienen. Son un claro ejemplo de cómo reinventarse sin andar pensando en las críticas y en los estereotipos establecidos durante tantos años en la escena musical. Desfachatados, irreverentes, libres y románticos: así son los Babasónicos.

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