FRANK: LA CANCIÓN MÁS AGRADABLE

Michael Fassbender con una máscara en la cara siendo el frontman de una banda. No, no es un guión de Lynch

En 2014, Lenny Abrahamson convenció a un ya consagrado Michael Fassbender que protagonizar una película con una cabeza falsa colocada sobre su rostro era una buena idea. Ese es el primer punto a destacar de Frank (2014), film liderado por el ya mencionado actor alemán y Domhnall Glesson, una road movie musical tan ingenua como profunda.

Jon Burroughs, el personaje de Glesson, es un músico ordinario que está componiendo sus primeras canciones y se ve fracasando en el intento. Tomando como excusa su vida sencilla, sin ninguna historia cautivadora que lo inspire, transcurre sus horas en el anonimato y la mediocridad. Sus días grises toman color cuando se encuentra con The Soronprfbs, banda compuesta por un conjunto de excéntricos músicos y encabezada por Frank (Fassbender), que necesita de un tecladista para grabar su próximo álbum.

 

“Abrahamson logra que Jon, siendo la persona más normal de la cinta, sea el inadaptado en la banda”

 

Con un montaje dinámico cuando lo merece, y pausado si hace falta, las escenas muestran el proceso de grabación del primer disco de la banda, la fascinación de Jon por el extraño líder y sus choques con el resto del grupo. Liderada por Clara (Maggie Gyllenhaal), la facción más purista del conjunto rechaza constantemente las ideas de Jon, ya que alejan el sonido de su rumbo experimental. En un plan de comedia ingenua y surrealista; Abrahamson logra que Jon, siendo la persona más normal de la cinta, sea el inadaptado en la banda, a su vez, haciéndonos sentir inadaptados también a nosotros.

A partir de su popularidad en internet, The Soronprfbs son invitados a South By South West (SXSW), hecho que provoca un quiebre de la narración. Una vez en Estados Unidos, la unión musical entre ellos termina por desmoronarse: el concierto es un fracaso y las diferencias separan el grupo.

Con elegancia y simpatía, el director se mueve entre la fábula, la crítica y la tragicomedia en una misma narración. En un mensaje naive y positivo, Abrahamson nos invita a pensar que, quizás, el arte más auténtico es aquel que surge libre y honesto, sin ataduras ni condicionamientos.

La cinta presenta ciertas curiosidades que hacen que su visionado sea aún más apreciable. En primer lugar, la música fue creada por Stephen Rennicks, quien logra unas composiciones que suenan como un híbrido entre Radiohead y The Doors. A su vez, el guión está levemente basado en la vida de Frank Sidebottom, alter ego del músico y comediante Chris Sievey, quien alcanzó la fama usando la misma cabeza falsa que usa Fassbender. Asimismo, cabe destacar que la baterista de The Soronprfbs es Carla Azar, música en todos los álbumes solistas de Jack White. El último dato que nos hace apreciar la cinta como pocas historias lo logran, es que las canciones fueron grabadas en el set al mismo tiempo que las escenas. Una proeza difícil de conseguir, con un trabajo por parte de los actores/músicos altamente destacable.

En definitiva, Frank es un film que se distancia mucho de otras películas sobre grupos de rock, explorando tópicos y formas alternativas. El buscar nuestro lugar, disfrutar de lo que nos gusta sin pretensiones y animarnos a encontrar nuestra propia historia, en lugar de imitar a otros, son algunos de los mensajes que consigue una película tan simple como reflexiva.

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