FESTIVAL CUERO: UN REGOCIJO PARA EL ARTE

Birra y chocotorta en Sierra de los Padres

En la tarde del sábado, grupos de amigos ingresaron con mochilas, carpas y todo lo necesario para instalarse en el predio La Casualidad durante todo el fin de semana. El pronóstico indicaba calor y cielo despejado en Mar del Plata, estaban todos preparados. Sí, llegaba el momento: así empezaba Cuero Festival Boutique.

Los encargados de abrir la primera jornada del festival fueron la drag queen Nikka Lorach, quien se llevó todas las miradas irrumpiendo con ‘Voy de nuevo’, seguida por El Néctar de Miguel Bizarri, banda local que nos deleitó con su jazz-funk instrumental. Luego, Karina Vismara desplegó con su voz ahumada temas como ‘Nadie, Nadie’ y ‘No Se Deja Conquistar’ de su último disco Selva (2019). El tiempo no falló, por lo que «El Remolino» —la pileta con la que cuenta el festival— no tardó en poblarse al ritmo de la Jam de DJs. 

En cuanto al segundo día, Juan Robles, con influencias de Fito Paez y Charly García, le dio el toque cancionero a la tarde con ‘Tango De Mi Revolución’, un original mix de ‘Yendo de la Cama al Living’ y BZRP Music Sessions – Paco Amoroso, y ‘Conozco la Salida’, su último single. Luego, Shitstem con sus líricas de protesta social fue la representante del rap en el festival. Hizo sonar ‘Arte Innato’, ‘Mi nombre lo dice’ y ‘Wachas’ junto con las chicas de Esas como invitadas, quienes desplegaron su virtuosismo y lograron hacer bailar a todos en el sol a pesar de las altas temperaturas, siendo despedidas bajo una ola de aplausos.

“Una elasticidad irreal y mucho humor que dejaba a más de uno boquiabierto”

Mientras todo esto pasaba, las demás disciplinas se desplegaron entre banda y banda. El festival contó con acrobacias de la mano de Manic Freak, con su pelo alargado a los costados como Krusty el payaso de Los Simpsons, quién con sus ruidos onomatopéyicos animaba el intervalo con equilibrio en cajón y sillas. Muruya hacía lo propio con una elasticidad irreal y mucho humor sobre un elástico con aros y sillas que dejaba a más de uno boquiabierto. El conjunto cirquense Campo impactó con sus movimientos e instalaciones en grupo, utilizando la fuerza de sus cuerpos para el equilibrismo y hasta para pintar un cuadro.

Además, el humor también se hizo presente con Los Bla Bla, quienes despertaron carcajadas sin perder su prolijidad musical interpretando covers de canciones clásicas de rock y cumbia. Se sumaron luego Srta Bimbo y Noelia Custodio con su picante estilo, tocando sin escala temas como economía, religión, marihuana y algo más: “tenemos todes la serotonina baja”, dijeron en alusión a la fiesta electrónica de la madrugada anterior. Otra rama del festival fue el activismo, que incluyó actividades como el foro cannábico que se llevó a cabo el domingo por la mañana. También, el apoyo a la causa Abuelas de Plaza de Mayo a través de representantes que subieron al escenario para interpretar ‘Soy’ de Tabaré Cardozo, mientras personajes vestidos de blanco atravesaban el público hacia el escenario con faroles en clave de búsqueda que hacían imposible evitar la piel de gallina.

“Esa noche podíamos elegir entre dos planes: fuego, estrellas y cuerdas o árboles de colores, baile e innovación”

El lineup estuvo mayormente compuesto por mujeres, siendo la cuota rockera Lucy Patané y Paula Maffia & Sons mientras caía el sol de sábado y el público dejaba la comodidad de su asiento en el pasto para acercarse al escenario. ‘Clavícula’, la balada ‘Hoteles de Fuego’ y ‘En Toneles’ fueron algunas de las elegidas por Lucy para esta presentación, llevándose cálidos aplausos. Paula, por su parte, inició su presentación de forma acústica con ‘La Fina Línea’ y ‘Corazón Licántropo’ para luego subir la intensidad con ‘La Espesura’ y ‘Polvo’ de su último lanzamiento homónimo. Otra de las exponentes femeninas fue Chita, la artista que con su estilo R&B está ganando uno de los lugares principales de la escena local, quien desarrolló su performance bajo un manto de sensualidad y nos trajo piezas como ‘Poder En Mis Manos’ y ‘Mentira’. Sobre el final del domingo, Loli Molina invadió todo con la dulzura de voz presentando tracks de su último disco Lo Azul Sobre Mí (2019) y regalándonos una cálida interpretación de ‘Fuji’ de Luis Alberto Spinetta.

El cierre del día uno estuvo a cargo de Conociendo Rusia, en el marco del aniversario de Mateo Sujatovich, lo que el público no dejó pasar cantándole el feliz cumpleaños entre temas como ‘Cabildo y Juramento’, ‘Cicatriz’ y ‘Quiero Que Me Llames’, seguido por los hermanos Valdes que convirtieron el bosque en una discoteca con ‘A Mi Lado’, ‘Bienvenida’ y ‘Bailar Sola’, con Emme como invitada. En cuanto al segundo día, Fus Delei fue el encargado de cerrar la jornada, con una fusión de rock y electrónica, apostando por una estética llamativa que mezcla tinturas de colores y un outfit excéntrico entre futurista y dark que no pasó desapercibido.

“La promesa del festi se cumplía una y otra vez: «romper la barrera entre el público y el artista»”

Pero esto no era todo: mientras el menú había virado de formato cena a postre/bajón y ofrecía brownies, chocotorta y tarta de manzana (sin dejar de vender birra), Cuero nos tenía preparada unas joyitas más para la madrugada. La noche del sábado, cerca de las 2:00 am, podíamos elegir entre dos planes: el primero incluía fuego, estrellas y cuerdas mientras que el segundo mezclaba árboles de colores, baile e innovación.

Si elegiste el primero, podías disfrutar de un fogón prendido en una parte aislada del predio que contó con el Cuarteto Antonio Vivaldi interpretando música clásica. Se iban acercando uno a uno los curiosos hasta formar una acogedora ronda que daba calorcito a la fresca noche, bajo las nítidas estrellas que se divisaban en detalle ya que el predio está ubicado lejos de la contaminación lumínica de la ciudad. Paula Maffia contemplaba atenta al grupo de cuerdas y, tras su finalización, Valdes pasó con sus guitarras para regalar unos temitas clásicos de fogón a quienes todavía persistían con la última llamarada. La promesa del festi se cumplía una y otra vez: «romper la barrera entre el público y el artista».

La opción dos fue nombrada «Fiesta Sigilosa» y consistía en retirar un auricular  luminoso que tenía tres canales para elegir —rojo, verde o azul— entre los que se podían escuchar los DJ sets de Vurkina, Made On Mars o Kirtan, mientras las luces teñían a los árboles de colores vibrantes para bailar hasta el amanecer.

La sensación que deja este festival es la de haber vivido algo único, de haber sido parte de algo especial. Es volver a casa con ese brillito en los ojos de felicidad mezclada con cansancio, pero del lindo, el de haberlo dado todo. Y sí, un poco de pasto queda en la ropa y por no ponerte protector volviste insolade como Lucy Patané, pero la cuenta sigue dando positiva.  Un fin de semana compartido con amigues, viendo tocar a tus bandas favoritas en la naturaleza y disfrutando de múltiples actividades que se mezclan, se confunden y funden. Una experiencia para recomendar y repetir. 

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