FELI COLINA: “NO TENGO IDEA POR QUÉ A LA GENTE LE GUSTA FEROZA”

Calma feroz que no debemos romper

Cuando Pablo Schanton escribió el muy interesante Volvimos para ser mujeres”. La interpelación del feminismo al rock argentino, se olvidó de quién para mí se merece, por lo menos, una gran mención de honor si de chicas haciendo rock hablamos: Feli Colina.

A mí, que considero el arte como algo artificial y experimental, la producción de Feli Colina me quema un poco los papeles, porque todo su arte me lleva a pensar en lo natural y lo auténtico. Al final, los y las artistas capaces de ponerte en jaque con tanta sencillez como originalidad son quienes más disfruto al caer el día.

Hablamos con la cantora (porque es mucho más cantora que cantante) salteña para entrar de lleno a su mundo. Una conversación que tiene un poder parecido al de su música: volver a convencernos de que quedan cosas por las que llorar, pelear y vivir.

¿Qué es para vos lo auténtico?

Feli Colina: Es la búsqueda infinita del ser humano y su riqueza más grande. Somos todos el mismo bicho y tenemos muchas cosas en común. A pesar de que la sociedad tiende a generar tipos de humano, la forma de observar las cosas de cada quien es única. A la vez hay que estar atentos, porque cambiamos todos los días y la autenticidad se modifica constantemente. Creo que es lo mejor que se puede dar de uno mismo.

¿Se relaciona con el arte?

FC: El arte te abre a esa búsqueda. Como consumidora puedo nombrar varias obras que me han ayudado a acercarme a mi autenticidad. En el mejor de los casos, el arte es la expresión de lo auténtico. La experiencia, o la intención del arte, es acercarse a las cosas. Creo que la experimentación es una vía hacia la autenticidad.

 

¿Cómo creció Feli Colina desde Amores Gatos (2016) hasta el día de hoy y qué valora de ese trabajo?

FC: Amores Gatos fue como tirarse a la pileta sin saber nadar. No entendía la producción, pensaba que la música tenía ciertas reglas, que yo no conocía del todo y que tenía que respetar, y juzgaba en términos de bien o mal. En Feroza (2016) fue de otra manera. Me di cuenta que bien y mal en el arte no existen, que podés hacer lo que quieras. Amores Gatos es una precuela, y Feroza es mi primer disco, porque ese ya se hizo desde la experiencia, buscando las cosas según cómo quería que suenen, fue un proceso mucho más emocional y carnal que mental.

“No tengo idea por qué a la gente le gusta Feroza”

Ahora se está mezclando el tercer disco, El Valle Encantado, a finales de noviembre sale el primer single. Balta, coproductor, músico, amigo y compañero hace un montón, dijo que si Feroza es rebelión frente al mandato, El Valle Encantado es la resignificación del pasado. Es un disco menos enojado, reivindica más cosas. A Feroza lo produjimos con la banda porque se grabó en vivo con tomas generales; en este nuevo álbum ya hago de productora junto a Balta, elegimos los sonidos y distribución de instrumentos. En un futuro me encantaría ser productora para otros proyectos.

Embarremos un poco la cancha: Feroza, ¿es rock alternativo?

FC: Podría decir que sí. Me gusta. Qué sé yo, estamos hasta las patadas con los títulos. Somos la generación del no binario, del dejar de decir novios para decir vínculos, y al final nos damos cuenta que no los estamos transformando, solo cambiamos el nombre, y que así no sirve. Eso se refleja en la música. Entonces sí, es rock alternativo, pero es tan singular que no sé cómo le ponés un rótulo. A ver, Feroza no es música urbana. No es folklore ni es tango, aunque tenga tintes. No es pop. Rock sí es, creo que está bien.

¿Por qué funciona Feroza? ¿Por qué gustó, siendo tan raro? 

FC: No tengo la más pálida idea [Risas]. Creo que porque de verdad está hecho con mi corazón. Como dijimos al principio, si bien cada persona es singular, somos el mismo bicho, y todos nos sentimos representados en la verdad del otro. Ese disco, en ese momento, era mi verdad. ‘De Dónde Salió Todo Eso?’, es un tema que no ensayamos antes de grabar, siempre sucede en vivo, con la continuidad de replicar el riff, y sobre eso un poema. De hecho, nunca lo repasamos cuando toca preparar un show en vivo, porque tiene que armarse en cada performance, cada vez que se toca. Y es un tema que se canta de principio a fin, es rarísimo.

 

Tenía anotado por ahí una pregunta por la parte en la que decis ‘Cierto que en este tema Manusa no arranca hasta que yo grito”.

FC: Es una imagen de cómo funciona la banda. Tenemos media hora de grabación de este tema. Y la canción dura cinco minutos, pero le dimos muchas vueltas. Yo tenía el poema, y Diego hacía el riff, la estábamos buscando. ¿Viste que la canción empieza diciendo “No, no es nostalgia”? Eso es porque estaban tocando algo más bajón, porque así lo hacemos: cada uno de ellos interpretando su sensación del tema, y yo diciendo a rasgos generales por dónde ir. Lo que era una indicación quedó como letra.

“Cuando conocí Nathy Peluso me paró en otra postura de la vida”

¿Quiénes te han marcado como artistas?

FC: Difícil porque son muchos. The Beatles, obvio. Shakira. Natalia Lafourcade fue muy reveladora en un momento. Babasónicos. Calle 13 me voló la mente. Lisandro Aristimuño también, un chico del sur que hizo algo muy lindo con el folklore. Miley Cyrus, en su versión Hannah Montana. La peli de Bandanas. Ale Sanz, también.

Tengo algunas grandes joyas de YouTube. Una es Lola Flores, una de las mejores intérpretes que he visto, cantando ‘Hey’ en vivo, es impresionante. Otra es Victoria Santa Cruz, una coreógrafa afroperuana muy grosa, con ‘Me Gritaron Negra’. Por último, Mercedes Sosa haciendo ‘Gloria a Dios’ de la Misa Criolla, con el charanguista Jaime Torres y el coro; es algo muy increíble.

 

Pina Bausch, definitivamente. Ví el documental cuando tenía 16, fue la primera vez que tomé pepa, con un grupo de amigas bailarinas algo más grandes que yo, que me mostraron todo un mundo nuevo. Tomamos en la casa de Irina y de Caro, quien ahora es mi mánager, y estábamos tiradas en la cama con las patas para arriba haciendo piruetas. Me dijeron: “tenemos que mostrarte un documental”, vimos Pina (2011) y se me «creackeó» el cerebro, se me rompió. Me di cuenta que podés usar hasta las uñas para hablar. Hasta el día de hoy lo veo y me dan ganas de llorar. Es tan clara en la expresión humana, es tan descontracturado lo que hace que rompe todo y ya no es teatro ni es nada. Nathy Peluso, cuando la conocí me paró en otra postura de la vida. La fuerza de la naturaleza le sale por los ojos. Beyoncé. Si hablamos de loop, Juana Molina, es muy importante para mí. Mí música lleva eso de tener tres acordes que se repiten y encima poner el mantra. Te dije un montón de artistas, y te juro que me quedo corta.

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