ERLEND ØYE EN CÓRDOBA: LA SONRISA QUE TODO LO PUEDE

Entre problemas de sonido y diálogos improvisados surgió la perla del Festival La Nueva Generación.

Estamos en un extremo del Festival La Nueva Generación, en el pequeño y castigado escenario rojo, donde el conjunto noruego Erlend Øye & La Comitiva tiene más problemas que nadie para empezar a tocar. Aburridos de esperar a que les den el ok, salen igual a saludar y se calzan los instrumentos, pero uno de los ayudantes de producción se mete en el escenario para dialogar desde el micrófono con la torre de sonido, buscando corregir el audio que reciben los músicos mientras tocan para poder escucharse, conocido como «retorno». Los muchachos sonríen y esperan de buena gana sin esconder en sus expresiones lo bizarra que encuentran la experiencia.

Son hasta cuatro las veces que el asistente se va y al segundo vuelve, y el público tranquilo de esta banda casi acústica comienza a impacientarse e insultar al técnico de sonido, del cual conocen hasta el nombre. En medio de toda esta sátira, Erlend se aburre y empieza a zapar con su ukelele. Incluso saca el celular y filma al público, incentivándolo a levantar las manos y divertirse mientras esperan. Otros incómodos cinco minutos se prolonga la odisea, con algunos instrumentos que suenan mientras otros no. En el durante, los noruegos hacen caras graciosas e improvisan melodías, urgiendo tocar como se pueda. Un muchacho de pelo rosa grita al conjunto: “We are sorry for this!”, buscando alivianar con humor el papelón en el que estamos metides.

Al fin el concierto comienza y, luego de ejecutar unos cuantos tracks, el carismático noruego presenta con cariño a la banda que lo acompaña. Cierra su discurso en inglés con un español extraño pero entendible: “Nosotros somos la antigua generación, ¡pero ustedes son la nueva generación!” consiguiendo el vitoreo de la gente. A continuación, señalan al escenario de donde proviene la música potente de Emmanuel Horvilleur y, en vez de quejarse, irónicamente se ponen a bailar a su compás.

Erlend entonces explica que, dado que necesitan un poco más de energía, mandó a su asistente a buscar algún baterista (la banda venía tocando sin este instrumento). Así fue que apareció el batero de Francisca & Les Exploradores, conjunto que tocaba a continuación, y les hizo la base sobre la cual interpretaron la siguiente melodía. El cierre épico es con la gente coreando la melodía que el hombre alto de anteojos vintage toca cual solo en su ukelele, y así pone broche de oro a una presentación que inició accidentada. Con sonrisas y música a todos lados.

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