THE CRIBS: “NO TOCAMOS INSTRUMENTOS POR PLACER”

Una fusión perfecta entre el pop y el punk inglés

Después de tres años de hiatus y de un 2019 cargado de inconvenientes legales, The Cribs regresa a la escena con nuevo material. El trío conformado por los hermanos Gary, Ryan y Ross Jarman estrena su LP Night Network este 20 de noviembre, acompañado de un show con distancia social. Desde SPE charlamos con Gary sobre el pasado, presente y futuro de la banda. 

Hace unos meses tuvieron algunos problemas legales con respecto a la propiedad de su música. ¿Cómo impactó eso en el ánimo del grupo?

Gary Jarman: Este 2020 es muy raro, pero 2019 fue extremadamente difícil. Cuando pasas los últimos 20 años de tu vida componiendo, discutir con otros sobre quién es el dueño de eso es agotador. A nivel económico implica un gasto muy grande, y como no soy un hombre de negocios tuve que aprender rápido sobre estos temas para estar informado. Fueron momentos muy duros en los que pensaba cuánto más podría soportar, pero no podía considerar la opción de dejar de luchar por mis propias canciones. Cuando todo terminó pensamos que este sería un año espectacular: volví a Inglaterra muy entusiasmado porque teníamos un nuevo acuerdo, un disco en proceso y habíamos superado todas las dificultades. Unas semanas después de regresar a mi casa comenzó el aislamiento y el auge de la pandemia. A nivel mental fue difícil de aceptar, y hay días en que lo sigue siendo, pero aproveché estos meses para conectar con los fans y sentir que tengo un propósito en la vida. 

“El LP lo escribimos el año pasado, pero tiene algunos dejos apocalípticos”

 

Hace poco lanzaron ‘Running Into You’, el primer adelanto de Night Network. ¿Cómo describirías este proyecto?

GJ: El álbum en sí es muy directo. Teníamos en mente empezar desde una página en blanco, porque después de los problemas legales y de comenzar otro contrato, sentimos que tuvimos un nuevo comienzo. Volvimos a nuestras influencias centrales como The Beatles, y a esos artistas que nos moldearon cuando comenzamos. Teníamos material, contexto y nos dedicamos a crear algo donde pudiéramos mostrar nuestra mejor versión. Escribimos como en nuestros primeros momentos como conjunto, prestando atención a las bases y a las armonías. Las canciones siguen una línea en particular y muestran que este disco es una versión mejorada de nuestros trabajos anteriores. 

¿La pandemia influyó en la composición?

GJ: Cuando escribimos siempre intentamos ser honestos, por eso hablamos sobre lo que pasa en nuestras vidas en ese momento. El LP lo hicimos el año pasado antes de la pandemia, pero pareciera que algunas canciones están influenciadas por el aislamiento. Hay una frase de ‘I Don’t Know Who I Am’ que trata sobre los comienzos del mundo y es como si se hubiese escrito en estos últimos meses. Si bien es un disco que remite un poco a lo apocalíptico, buscamos que la gente tenga una buena relación con las composiciones. Si estuviera muy conectado a este momento podría generar una asociación negativa por el contexto actual, y ese no es el objetivo. 

‘Goodbye’ es, paradójicamente, el tema de apertura. ¿Por qué lo eligieron para iniciar?

GJ: Es el primero porque esa fue nuestra manera de dejar atrás todo lo malo que sucedió el año pasado. Es la única canción que trata específicamente sobre nuestras negociaciones con la industria. Tuve que lidiar legalmente con personas con las que tenía una relación de amistad que resultó ser una farsa, y me costó mucho dejar de tener contacto con quienes consideré amigos pero que eran, en realidad, hombres de negocios. Fue difícil volver a confiar y entender que hay compañeros con los que trabajamos que se interesan por nosotros, por nuestra música. Uno va aprendiendo quién en verdad te aprecia y quién no. Estuve enojado durante un tiempo y eso lo plasmé en ‘Goodbye’. 

 

“Resulta muy extraño pensar en un show con distanciamiento social” 

 

Aunque su estilo es el punk siempre tuvieron ciertas melodías del pop. ¿Cómo conviven estos dos géneros, a simple vista opuestos, en sus producciones? 

GJ: Fundamentalmente somos una banda punk porque siempre tuvimos esa impronta en la música y en nuestra actitud. Desde el comienzo tuvimos una influencia de artistas como Queen, Bee Gees y The Beatles. Nunca pudimos escribir una canción que tuviera un gran pasaje o riff, pero la guitarra de Ryan siempre tiene una melodía pop genial, al igual que las mías. No me importa tocar el bajo, a él no le importa la guitarra y tampoco creo que a Ross le interese la batería. Lo hacemos porque nos emocionan las canciones, los ritmos, y eso es lo que amamos hacer. No tocamos instrumentos por placer, lo que disfrutamos es escribir los temas. Para algunos ser un guitarrista es algo que aman, pero para nosotros es distinto: nuestro disfrute está en todo aquello que nos hace sentir algo. A nivel melódico y estructural estamos influenciados por el pop, pero nuestra identidad está más ligada al punk; eso marca quiénes somos. 

Están por dar un show con distanciamiento social. ¿Cómo se preparan para esa experiencia?

GJ: No tengo mucha idea porque obviamente nunca hicimos nada parecido. Lo más importante de tocar en vivo es lo que recibimos del público como respuesta, y tenemos una relación muy cercana con nuestros fans porque son la parte más importante de nuestra vida. Hacemos este recital porque estuvimos lejos durante unos años, y si esta es la única posibilidad de poder hacer un concierto, entonces debemos hacerlo funcionar. Imagino que será una experiencia extraña. Cuando subimos al escenario intentamos generar una reacción a través de la música, y aunque no sé cómo funcionará en la práctica, estoy contento de volver a tocar y de conectar con la gente, por más raro que sea.  

Estos meses estuvieron muy activos en las redes sociales. ¿Cómo es la relación digital con sus fans?

GJ: Aunque nunca fui una persona muy dada a las redes, porque soy muy tímido y no tengo el autoestima tan alta como para compartir fotos de mi vida privada, el aislamiento me hizo cambiar. Después de nuestro hiatus la gente nos dio una bienvenida muy cálida, y nos hizo sentir muy bien el saber que nos estuvieron esperando; es un sentimiento hermoso. Incluso participamos de las listening parties que Tim Burgess hace en Twitter. Nunca hablo sobre mí mismo y menos por una hora seguida, pero en esa oportunidad conté historias que jamás había compartido con nadie. Parece una idea simple escuchar un disco y comentarlo en simultáneo, pero eso es una representación de cuánto significa la música. Todos se reunieron de forma virtual, dejaron de hacer otras cosas, se distrajeron un rato y disfrutaron en vivo de la experiencia de escuchar un LP completo. Eso voló mi cabeza y cambió mi perspectiva en muchos sentidos.  

Los nuevos sonidos de The Cribs permiten que nos alejemos, al menos momentáneamente, de todo lo que está sucediendo en el mundo.

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