ENTREVISTA CON ELIAS BENDIX: EL NIÑO DE TERCERA CULTURA

Un colorido recorrido por la vida de un artista trotamundos

Se puede decir que el artista danés Elias Bendix es lo que se llama un «niño de tercera cultura», definido como “una persona que ha pasado una parte significativa de sus años de desarrollo fuera del país de origen de sus padres”. Su forma de moldear el mundo y su carrera musical de 10 años lo llevó a vivir experiencias únicas, como lo fue tocar en el escenario con el mismísimo Prince. En una charla bilingüe con SPE, Elias nos contó acerca de su paso por el mundo, los objetivos de su música y el proceso de su primer álbum Puzz (2021). 

Siendo una persona que vivió en tantos lugares y tan distintas culturas, ¿cómo influyó eso en tu perspectiva del mundo?

Elias Bendix: Yo soy de raíces danesas, pero viví la mayor parte de mi vida entre Francia e Italia y terminé la escuela en el país escandinavo. También tuve la oportunidad de vivir en Madrid y Valencia, y después en Buenos Aires. Vivir en lugares diferentes y con distintos idiomas te cambia la personalidad porque, cada vez que vivís en un nuevo país, tenés la oportunidad de crear una nueva persona

¿Y cómo intervino todo eso en tu música?

EB: Me encanta mezclar escenarios de la música latina en la música pop, y de hecho creo que lo que estoy haciendo ahora es muy americano. Estoy pensando en poner en lo próximo que haga algo con inspiración más europea, es decir italiano, francés y español; el flamenco me gusta mucho, por ejemplo. Cuando vine a Argentina empecé a escuchar más folklore y chacarera. 

¡La semana pasada salió tu primer álbum! ¿Estás contento con los resultados? ¿Qué nos podés contar del proceso?

EB: Principalmente soy un guitarrista que aprendió a cantar y que, con el tiempo, se dio cuenta de que le gustaba escribir. Algunas de estas canciones fueron escritas con otros artistas que decidieron no sacarlas por su cuenta entonces yo lo hice, porque me parecía que estaban muy buenas como para no publicarlas. 

“Hay cierta magia en componer música y darse cuenta de que lo que hiciste significa algo para la sociedad”

Cambiando de tema, ¿cómo fue tu experiencia trabajando con alguien de la talla de Prince?

EB: Fue muy mágico. Esto pasó en Copenhague, donde él se presentó en varios conciertos y en uno de ellos llovió mucho, entonces el recital se paró. De ahí preparó otro show con la misma gente que estaba en el primero e insistía con que había que hacer una fiesta después del concierto, y la gente sabía que algo iba a pasar. Yo fui a ese show alternativo y llevé mi guitarra por las dudas y encontré a su banda. Me vieron tocar y me fui con ellos al backstage, fuimos al escenario y, después de un rato, lo vi a Prince ahí tocando con nosotros. 

Si bien hacés un poco de todo, noto mucha predominancia del funk.

EB: Es que, justamente, eso pasó después de lo de Prince. Antes tocaba muchas cosas distintas, y el funk me gustaba pero no era lo que quería hacer. Después de la experiencia me di cuenta de que me encantaba y empecé a incluir un poco de funk en mis temas.

Tu feed de Instagram tiene una estética algo psicodélica. ¿Tenés referencias (además de musicales) que te inspiren en ese universo?

EB: Hubo un tiempo que me gustó mucho un escritor y músico danés, Lars Muhl. Escribió muchos libros espirituales y me sirvió de inspiración; habla mucho de Dios y su experiencia con la religión. Me encanta su forma de ver las cosas. De hecho, Brian Wilson de The Beach Boys es un gran fanático de Muhl y sus libros. 

“La música no tiene un tiempo específico sino que es un momento infinito”

Se nota que hay mucho trabajo en todos los aspectos artísticos de tu universo musical, por ejemplo en las tapas de los sencillos. ¿Sos parte de ello?

EB: Básicamente me encargo de toda la parte artística. Para el álbum me tomó mucho tiempo encontrar el outfit correcto para la foto correcta. En el último proyecto estuve trabajando con un equipo bastante grande, entre ellos el fotógrafo Nikolaj Thaning y la estilista Sahra da Silva (quien hizo un laburo muy cool). Claro que me interesa la música, pero me llevo dedicando a eso 10 años y me doy cuenta de que lo visual es casi igual de importante que lo sonoro; por eso la moda me parece relevante en el ideario artístico. 

¿Sentís que tenés una responsabilidad de reflejar los tiempos y las situaciones?

EB: Sí, obviamente. Hay cierta magia en componer música y después darse cuenta de que lo que hiciste significa algo en la sociedad en la que estás viviendo. Escribí ‘Time to Make a Better Day’ un año antes de la pandemia, y en su momento no lo quise usar. Cuando empezó el coronavirus vi que había un significado relacionado con la época, entonces muchas veces cuando uno se inspira artísticamente hace cosas que le gustaría que influyeran en la circunstancia. Por eso pienso que la música no tiene un tiempo específico sino que es un momento infinito.

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