EL DETRÁS DE GUS DAPPERTON

En vistas de lanzar su segundo álbum, el artista abre las puertas de su proceso creativo

Cuando Gus Dapperton pisó suelo argentino en el 2018 para el Personal Fest (truncado por un clima de espanto y un año de malas rachas para los festivales), todavía era un nombre que no resonaba mucho. Con una vibra del estilo listen and chill, el joven con 21 años se paró frente al escenario sin miedo a demostrar lo que tenía para decir.

Hoy, dos años después y con su álbum debut Where Polly People Go To Read (2019) bajo el brazo, está próximo al lanzamiento de su segundo trabajo, ORCA, a estrenarse en septiembre. Su estilo musical, si bien evolucionado, continúa en la línea del synth pop soñador que envuelve a los oyentes, sumado a una estética andrógina y colorida muy propia de los artistas indie pop del último tiempo.

Desde sus inicios, Dapperton ha demostrado tener un perfil notablemente DIY (do it yourself) en lo que respecta a la composición y producción de su material. Dueño de una creatividad muy explotada desde sus primeros pasos como productor de artistas de hip hop, sabe cómo hacerse cargo de todas las piezas que implican el «nacimiento» de un álbum. Crecí produciendo y haciendo beats, así que mi fuerte es hacer arreglos y me es muy fácil poner las baterías y los bajos. Tengo como una especie de default en mi cabeza cuando hago las canciones”.

“NUNCA ME PONGO UN DEADLINE”

 

El primer sencillo que adelantó lo que ORCA tendrá para dar fue ‘First Aid’, seguido de ‘Post Humorous’, su más reciente lanzamiento. El proceso de composición ha sido uno que Gus encuentra disfrutable. Sabe que es “bastante bueno para saber cuando un tema está terminado”, lo que en cierta medida le juega a favor cuando se trata de planificar un álbum. Se considera un tipo de persona con estilo «menos-es-más», y en su proceso “nunca me pongo un deadline, estoy siempre haciendo. Tengo las canciones en la cabeza todo el día, así que me siento, las escucho y sé cuando están terminadas”. Le gusta dejar la canción «reposar» unos días y volver a ella después, donde quizá le agrega algún detalle o alguna parte diferente. “Mucha gente cree que tenés que hacer las cosas en el momento, pero para mi dejarlas estar e ir agregándole cosas me ayuda mucho”.

El crecimiento de un artista, como ha sido el suyo, y su inmersión en un proceso creativo genuino, es algo que para él debería estar íntimamente relacionado con el hecho de hacer música. “Yo intento hacer música en pos de hacer música y nada más”, indica intentando desarrollar su punto. “Siento que ahora mucha gente, incluso en los géneros que se sienten más «DIY», hacen canciones apelando a un cierto tipo de marca o alguien. Crecer como artista es mantener la cabeza fija en la música, sin prestarle atención a los números o a lo que la gente prefiere de vos… Haciéndola como te gusta”.

En lo personal, cuando de otros artistas se trata, Gus disfruta de embeberse en la visión de cada uno y descubrir su identidad visual una vez que ha escuchado su material, algo que busca replicar en sí mismo. “No creo que sea importante para todo el mundo mostrar la personalidad, pero creo que si estás dispuesto a hacerlo de una forma original y que conecte con tu música puede realmente tener un efecto poderoso”. Ante su propia identidad, bastante trabajada y vistosa, él asegura que “mucha gente cree que lo pienso demasiado, pero si hacés cualquier forma de arte, ya sea música o video, tenés que poner 100% de vos en eso. Hay gente que disfruta ser músico y nada más, yo creo que es divertido hacer todo”.

“TODO EL MUNDO TIENE LA HABILIDAD DE HACER MÚSICA”

 

Uno de los grandes desafíos en el estilo que Dapperton produce es, sin duda, el vivo. Mientras que muchos shows tienen una fuerte presencia escénica que acompaña la energía de las canciones, un dream pop tranquilo parece invitar a mirarlo desde el suelo, acostado. Preguntándole cómo planifican las canciones para el vivo, responde que fue una pregunta que tuvo que hacerse al comienzo, sin tener respuesta certera. “Mis bandas favoritas son de rock, con ese sonido rockero. Ver un poco de las performances de los Beatles, de Elvis… todas esas canciones son iguales en estudio que en el vivo, así que decidí tocar como una banda de rock y ver qué pasaba”.  Hay que tener en cuenta que el vivo ya de por sí acelera las canciones que en estudio suenan más calmas “porque estamos en el escenario y la adrenalina está arriba”.

Aunque tiene solo 23 años, dos álbumes en su haber y varios EPs, sabe que “me gustaría que se me recuerde como alguien que hizo música solo por hacer música. Me gusta componer y no me interesa lo que piensen”. Cualquier forma de arte para Gus “no tiene por qué ser un lugar específico o una carrera específica, creo que todo el mundo tiene la habilidad de hacer música. Suele hacerse muy exclusivo, pero no lo es, debería ser un lugar inclusivo. Yo espero poder estar mostrando esto y que la gente se sienta inspirada”.

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