EL CULTO AL GROOVE: MILITANTES DEL CLÍMAX EN CÓRDOBA

Una liturgia de flow

Tras casi dos años sin pisar el suelo cordobés, Militantes del Clímax llevó su música a Club Paraguay con un show de dos horas que se ubica entre la misa y la fiesta: “El clímax es caprichoso, antropofágico”, abrió Franco Bersi en la piel de Simón de Arabia. Apareció Jesús con una 9mm apuntando a su frente. “Vamos a llegar al clímax sin sacrificio y sin culpa”, fue la invitación, mientras arrancaba ‘Ciberyuta’ y hacía de intro para ‘Hit Hot’ y ‘Maradona Caniggia’.

Militantes de Clímax es lo más parecido a una big band que tenemos para escuchar hoy en el país, con la fila de vientos extremadamente potente y los riffs siempre clavados. Sonó ‘Skymood’ bien jazzera y llegó el turno del inédito ‘Motow’, que empieza bien up tempo para bajar a un hip hop ultra denso y le abre la pista al Auelo para que deje un reguero de skills: “Un hedonista en la pista el microfonista”.

‘Reyes del Funk’ sonó con toda su potencia y un poco más para que el público empiece a cabecear de verdad, y no por sueño. La melodía de ‘Cama Adentro’ trajo el momento más bailado de la noche y donde pudimos ver que el público del hip hop no solo quiere celebrar barras sino también mover un poco las caderas. El clímax te ataca por todos lados.

Las pistas soltaron la ‘Marcha de San Lorenzo’ y mientras los presentes recordábamos las mañanas con hambre en la fila del colegio, un Juan Bautista Cabral del siglo XXI nos invitaba a reescribir la historia argentina. 

‘Bom Senso’ de Tim Maia y su suavidad fueron un regalo y un engaño. ‘Origen del Gen’, seguido por ‘Chinatown Battle’ y ‘El Huevo’ trajeron los momentos más pesados de la noche. Cuando terminó el pogo, un empleado del venue pasaba el palo de piso para limpiar la cerveza caída, como si de un utilero en una cancha de básquet se tratara. Una postal, hemos de decirlo, muy poco climática. 

La energía funky disco, las barras y la virtuosidad de los Militantes son una muestra de que la «nerdeada» y la fiesta pueden ir de la mano

Hubo un protagonista inesperado de la noche. Los rayos láser verdes que apuntaban a quienes hacían malabares. El Auelo se rió: “Gracias por romperse los rayos. ¿Cuántos puntos hicieron?”. La gente lo aplaudió, él se dio media vuelta y mostró la espalda de su remera, buena leche, rezaba. El público empezó a corear su nombre, y él a bailar al ritmo de un coro que cantaba “el paso del abuelo”.

Para ‘Franki’ llegó el momento más rapper de la noche, con la invitación de DJ Tedos a las bandejas y Patrulla al micrófono, viejos amigos del Auelo de la movida del hip hop cordobés.

La intervención terminaba con un feto gigante hablando en portugués y una bomba de utilería girando mientras la banda coreaba confeti to

Está bueno dejarse atrapar por el Clímax. La energía funky disco, las barras y la virtuosidad de los y las integrantes son una muestra de que la «nerdeada» y la fiesta pueden ir de la mano. Todos necesitamos algo en qué creer, y una religión que tenga su piedra basal en el goce que te genera una línea de bajo, en esos momentos en los que no la escuchas del todo, pero sentís como te toma el cuerpo y lo pone en movimiento, es una buena opción. Gracias Militantes, por seguir apostando con determinación en una época difícil para los manifiestos. Gracias Militantes, por su ritual.

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