DESARMANDO EL ROMPECABEZAS MUSICAL: MAQUILLAJE

Descubrí qué se esconde detrás de cada makeup icónico de los ‘60, ‘70 y ‘80

Para seguir indagando en los pequeños detalles detrás de la música de nuestros artistas favoritos, analizaremos el rastro que ha dejado el maquillaje en su estética a lo largo de la historia.

Dentro de su veta más teatral, el makeup ha servido para darle vida a distintos personajes, una suerte de piel secundaria de la que se sirven para contar una historia particular y así darle más riqueza a la puesta en escena. Como frontman de Genesis, Peter Gabriel creó un alter ego para interpretar algunas de las canciones en los shows de la banda, lo cual conservó por algunos años de su etapa solista. La primera vez que lo hizo fue en un recital en Dublín cuando usó un vestido rojo y una máscara de zorro dándole vida a la portada de Foxtrot (1972), sorprendiendo a sus compañeros de grupo tanto como a los asistentes, quienes no estaban al tanto de que lo haría. Su motivación inicial fue incursionar en la actuación para llamar la atención del público y así mejorar las ventas de sus discos. Su decisión tuvo tanta repercusión que llegó a ser portada de diarios por su originalidad, logrando equilibrar el éxito comercial con una estética innovadora. Ese fue el puntapié para una seguidilla de caracterizaciones donde el maquillaje —que él mismo se aplicaba— tuvo un papel clave, como los ojos fluorescentes de ‘Batwings’ que se divisaban en la oscuridad en los primeros acordes del trackWatcher of the Skies‘. Otros de los personajes recordados son ‘Rael’ un poco más oscuro, con cejas bien marcadas para canción ‘The Musical Box’, y ‘The Flower’ para ‘Supper’s Ready’, compuesto por una máscara que le rodeaba la cara en forma de flor amarilla y roja combinada con una escala de grises que lo posicionó como todo un actor en escena.

Otra de las bandas emblemáticas en el uso de este recurso para potenciar sus presentaciones fue Kiss. Influenciados por el teatro Kabuki y por el corpse paint,  los cuatro integrantes se transforman a través de la creación de un personaje que refleja sus gustos e intereses. Así, Gene Simmons asumió el rol de ‘Demon’, cuyo nombre nace por su afición a la teología y el cine de terror, pintándose alas de murciélago en los ojos y un pico en la frente; Paul Stanley es ‘Starchild’, una figura más romántica y alegre representada con una estrella en su ojo derecho y labios rojos; Peter Criss se identifica con ‘Catman’ por la leyenda de las siete vidas de los gatos, en la cual encontró un paralelismo tras sobrevivir una dura infancia; por último, Ace Frehley es ‘Spaceman’ por su amor a la ciencia ficción y los seres de otro planeta, la astrología y los ovnis. Una de las ventajas de este estilismo era poder llevar una vida con un perfil más bajo, ya que no eran reconocidos en su día a día y generando un misterio atrapante que les permitió, por ejemplo, mezclarse entre el público de sus propios conciertos sin ser advertidos. Si bien para el lanzamiento de Lick It Up (1983) dieron a conocer sus rostros a cara lavada a todo el mundo, regresaron a su esencia en 1996.

 

“EL ROSTRO DE LOS ARTISTAS SE CONVIERTE EN UN LIENZO PARA EL ARTE Y LA CREACIÓN DE DISTINTOS PERSONAJES”

El maquillaje también se destacó en diversos movimientos para completar el mensaje que estos querían transmitir, dándoles una coherencia más allá de los outfits. Uno de ellos fue el post punk de los ‘70, recordado por su trasgresión al incursionar en elementos de la música electrónica como el uso de sintetizadores, saliéndose del punk rock clásico. Siouxsie and the Banshees fue una de las bandas pioneras de este género: su cantante Siouxsie Sioux, influenciada por artistas como Theda Bara, lucía en sus ojos gruesos delineados negros de trazos angulares de estilo cercano al gótico, labios rojos y rectos, y una piel pálida. Se ha convertido en una gran influencia no solo por su música, sino también por haber sido una de las artistas más recordadas de un género monopolizado por hombres en aquel momento. Otra de las bandas que se destacó fue The Cure con Robert Smith a la cabeza, quien lleva hasta el día de hoy un look similar, con una sonrisa borroneada que combina exitosamente con sus líricas más lúgubres, juega con sus interpretaciones más divertidas y que logró ese contraste diferencial con la estética mainstream de los ‘80.

Es precisamente esta década en la cual el new wave llegaba a secundar lo que ya había empezado a esbozar el glam rock, donde la androginia se imponía como una forma de escapar a los estándares establecidos. En este caso, sus referentes abarcaron esas premisas a través del maquillaje, como Boy George (voz de The Culture Club), quien incursionó en sombras y labiales de los más variados colores en el videoclip de ‘Karma Chameleon’, un semblante recreado años más tarde en un brillante tutorial. Nina Hagen también se destacó en esta época, mezclando en su imagen algunos componentes del post punk como los gruesos delineados y labios marcados, pero incorporando toques de color en sus ojos y mejillas que la hacen partícipe de este caleidoscópico estilo junto con Adam and the Ants, que agregó líneas simil tribales en color blanco.

En este recorrido pudimos notar como el rostro de los artistas se convierte en un lienzo para crear arte, ya sea creando un alter ego o realzando la imagen con la cual se dan a conocer al mundo. Además, aparece como un recurso que aporta un ingrediente interesante a los shows en vivo para complementar la propuesta musical.

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