DEFINITIVAMENTE OASIS

El auténtico manual de cómo convertirse en una estrella de rock and roll

1991. Los ingleses de Inspiral Carpets arribaron a la Argentina y se hospedaron en una quinta de Bella Vista a la espera de su presentación en el Derby Rock Festival. Venían para reemplazar a Ziggy Marley, quien había cancelado su presentación debido a su reciente paternidad: era la oportunidad de una de las revelaciones británicas para mostrarse en suelo sudamericano. En aquel momento, contaban con un tal Noel Gallagher como asistente («plomo» en la jerga del rock), eran fanáticos del fútbol y rápidamente se sorprendieron por la pasión de los argentinos hacia dicho deporte. Lamentablemente, su paso por nuestro país fue sin pena ni gloria debido a la poca promoción que se le había dado a su performance.

Simultáneamente al fallido desembarco de los Carpets, se formaba en Manchester el grupo inglés más exitoso, trascendental y relevante desde The Beatles y Noel ni sabía que sería parte de él. Llamados inicialmente The Rain, Oasis estaba integrado por Paul McGuigan (bajista), Paul Arthurs (guitarra), Daniel Kvns (batería) y el cantante Chris Hutton, estos dos últimos reemplazados luego por Tony McCarroll y Liam Gallagher (hermano menor de Noel), respectivamente. El debut de Oasis fue en el club The Boardwalk (lugar clave para el ascenso de Arctic Monkeys), del cual fue espectador el mayor de los Gallagher, quien sentenció que “me dejan escribir las canciones y somos superestrellas, o se quedan aquí en Manchester por el resto de sus tristes vidas”. Afortunadamente, eligieron la primera opción.

“ESTE ÁLBUM MARCÓ UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA CULTURA MUSICAL, SOLO COMPARABLE CON LOS MENCIONADOS BEATLES Y SEX PISTOLS”

 

Tras la disolución de The Smiths, acaso la banda de rock indie contemporáneo más importante de los ’80, la ausencia sin aviso de The Stone Roses (habían tenido un debut discográfico glorioso en 1989) y el fracaso rotundo de Blur con Leisure (1991), les había dejado la cancha libre para poder ganar el campeonato del brit rock. Un puñado de shows habían alcanzado para mostrar el favoritismo dentro de la incipiente generación bautizada más tarde «Cool Britannia». Asimismo, las horas en su trabajo de operario no habían sido en vano para Noel: había compuesto futuros hits mientras Liam se ocupaba de fumar porro y cagarse a piñas en los partidos de su querido Manchester City. No importaba, ya que el destino estaba escrito para que ese ignoto asistente que ni figuró en Buenos Aires se convirtiera en figura mundial como cerebro de la máquina generadora de himnos rockeros que dominó la escena nacional e internacional post Nirvana.

La primavera de 1994 fue definitiva y sin lugar para un «tal vez». Los lanzamientos de los sencillos ‘Supersonic’ y ‘Shakermaker’ captaron la atención de los medios de comunicación y con ‘Live Forever’ tocaron el cielo con las manos. Frases como “I need to be myself”, “I’m feeling supersonic, give me gin and tonic”, “Maybe I just wanna fly, wanna live, I don’t wanna die” llegaron al corazón de los jóvenes sedientos que buscaban a un referente auténtico en tiempos en los que el grunge monopolizaba el mainstream mundial. Definitely Maybe salió al mercado el 30 de agosto y se convirtió en el álbum debut más rápidamente vendido en la historia del rock británico. Con siete certificaciones de platino y 15 millones de copias facturadas al día de la fecha, el primer disco de Oasis marcó un antes y un después en la cultura musical solo comparable con los mencionados Beatles y Sex Pistols, aunque estos últimos fracasaron en su desembarco a Estados Unidos. La lista de canciones arranca con la rutera ‘Rock ‘n’ Roll Star’, una inyección de adrenalina que te invita a agarrar el auto y sentirte la persona con más fuerza del planeta. Destacan también ‘Columbia’, ‘Bring It Down’, ‘Slide Away’ y la pegadiza ‘Cigarettes and Alcohol’, canciones que solían tocar hasta la separación del grupo en 2009.

Con un sonido claramente influenciado en The Kinks, T-Rex, The Who y los «Fab Four» de Liverpool, volvieron a poner en órbita el garage y el rock de pub como no sucedía desde hace (por lo menos) dos décadas en Reino Unido. La todopoderosa guitarra de Noel y la voz de cancha que caracteriza a Liam han sido las dos piezas angulares e indispensables para acreditar el éxito infinito cosechado durante 15 años. Hay también algunos vestigios de psicodelia en ‘Shakermaker’ y ‘Columbia’, temas que revelan la influencia de la movida «Madchester» en un sonido rave combinado con solos de viola memorables.

“OASIS SE ENCARGÓ DE FORJAR UN ESTEREOTIPO DE SEMI DIOSES INALCANZABLES Y EGOCÉNTRICOS”

 

A pesar de que la gira de presentación del disco en Estados Unidos tenía expectativas altísimas con dos millones de ventas en dicho país, la misma fue un desastre debido a la fuerte adicción a las drogas que arrastraba Liam, sobre todo las metanfetaminas, traducida en pésimas actuaciones. Esta situación, sumada a las crecientes peleas que tenían los hermanos dentro y fuera de los escenarios, casi ocasiona la temprana disolución del grupo aquel verano. Cuenta la leyenda que Noel se cruzó con una pareja de fanáticos en la calle y le suplicaron que no diera un paso al costado. De allí es que habría sido escrita ‘Talk Tonight’, más tarde incluida en The Masterplan (1998), un recopilatorio de B-Sides.

Como si esto fuera poco, Blur había resurgido de las cenizas y había lanzado Parklife (1994), un trabajo excelso, completo artísticamente y con alta variedad de  géneros. Pop, punk, oi!, new wave, música circense, baladas… Cada canción es una caricia (o una piña) a las fibras. Tras una pelea entre Noel y Damon Albarn durante una fiesta, la prestigiosa revista NME no tardó en enemistar a las dos bandas, algo jamás confirmado ni desmentido por ninguna de las partes. Mientras los de Londres hacían referencia al cine, la literatura y la novela escrita, Oasis usaba el eructo de bar como intercambio dialéctico. Se había originado la guerra del pop contra el rock, algo parecido a lo que sucedió en nuestro país con Soda Stereo y Los Redondos. Blur representaba a los chetos, y los otros, a la clase obrera, rótulos que la multitud creyó durante varios años hasta que entró en razón de que la música es una sola y es una estupidez dividirla por prejuicios limitantes. Ese fue el origen del movimiento socio-cultural más influyente de Inglaterra luego de la «Beatlemanía»: el Britpop.

Con el éxito de Definitely Maybe vinieron las lecciones más grandes para los hermanos Gallagher: la competencia y sus riesgos; la dificultad para mantenerse en lo más alto; la habilidad para poder abstraerse de todo el mundo sintético que rodea a un mega músico sin que eso lastime a nadie, y asumir que todo lo que sube en algún momento va a bajar, tal como les pasó antes de terminar el milenio. Durante su primera etapa, completada con What’s the Story (Morning Glory) (1995) y Be Here Now (1997), se encargaron de forjar un estereotipo de semi dioses inalcanzables y egocéntricos, algo que era realmente utópico de sostener en el tiempo. Si bien era todo parte de un personaje, no es el ejemplo ideal para duplicar. Como todo manual, el de la estrella de rock tiene letra chica: “No te olvides jamás de dónde venís”.

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