CUIDANDO EL MOOD: BERNARDO FERRÓN

En busca de la mano invisible de la producción

Bernardo Ferrón es bajista de Telescopios y productor en Las Playas Experience. El activo laboratorio cordobés destaca por la calidad y solvencia de los trabajos que distribuye, y desde SPE charlamos con él para entender de a poco qué es lo que hace un productor.

¿Cómo te volviste productor?

Bernardo Ferrón: Cuando fuimos a grabar por primera vez con Telescopios me enamoré de la situación del estudio, quedé volado. Cuando entrás por primera vez y sos pendejo tenes miedo de mandarte un moco o de romper cosas caras; con ese miedo y con intriga me fui metiendo hasta que un día le dije a Rubén Ordoñez, el técnico que nos recibió, que yo quería hacer eso además de tocar. Me invitó a laburar y empecé como asistente, después la exigencia va creciendo y van confiando más en lo que uno hace hasta que te quedás solo en estudio. Paralelamente componía y producía con Telescopios, y de a poco fui trasladando eso a los momentos en los que se abría un espacio para sugerir cosas en proyectos donde yo no tenía nada que ver desde la creatividad porque era el técnico. Así me di cuenta que lo que más disfruto es eso, y distintos artistas me empezaron a pedir ayuda para un disco o un tema.

 

“Mi trabajo es hacer crecer la idea y el mood de una canción”

 

¿Hoy cómo encarás tu trabajo?

BF: No hay un aproach único para encarar un laburo, generalmente me mandan un demo si tienen, y a partir de ahí se empieza a desglosar todo; depende de cada proyecto porque cada uno es una relación con lógicas y códigos distintos. El skill del productor es entender eso, porque lo único que tiene al final es su criterio y su manera de relacionarse con las propuestas y las personas involucradas ahí. Depende de las ideas, la música y la visión de hacia dónde se quiere ir. El resto es el artista en sí y su mood, combinás eso y trazás un camino mientras vas destrabando y descubriendo cosas que quizás cambian el rumbo.

¿Cómo se pasa de un tema a un buen tema?

BF: Es que si son buenos, son buenos y ya, yo con el demo como que me doy cuenta. Hay artistas que también se producen un poco y te mandan cosas armadas; pero en una instancia inicial es lo mismo que manden eso o un audio de WhatsApp. Cada vez que escucho algo por primera vez trato de hacer una escucha global. ¿Cómo se llega a un buen tema? Es media básica la respuesta pero es real: no cagarla, identificar cuál es la fortaleza de una canción y cuidarla. Las canciones tienen su forma y su estructura, dentro de eso hay momentos que son clave, de los cuales se desprende el resto de lo que pasa y lo que va a pasar, o lo que no está pasando y tiene que pasar. Cuidar la idea, el mood, todo eso que no se puede explicar pero que está ahí. Mi trabajo es hacer crecer eso. 

¿Cuándo se termina una canción?

BF: Y, cuando está en streaming [risas]. Creo que nunca están listas, es un poco así porque siempre hay cosas que de acá a un tiempo harías distintas. Si terminás un tema y dos meses después te das cuenta que un leak de viola podría llevar otras notas no te cambia la canción; sí te la cambia una idea nueva que no pudiste concretar en su momento: ahí la cagaste y eso es lo que no puede pasar. La parte grosa es, otra vez, el proceso: apuntar a una idea y comprometerte con ese concepto y darlo todo en ese rumbo que se decide iniciar. Entonces una canción está lista cuando llega el deadline y la tenés que entregar y ya trabajaste al máximo. También puede ser una sensación, está listo y ya, confiar en el instinto de que eso te hace sentir bien. 

 

“Grabarlo al Ceja es muy inspirador”

 

Cuando planeamos la entrevista le pedimos a Bernarndo que nos arme una lista con algunos tracks de su trabajo que él elija. Nos entregó esta playlist y estas palabras

BF: Esta es la muestra más plural que puedo darte. Con cada proyecto fue muy distinto el proceso y creo que eso se nota: aunque hay audios que tienen una marca personal de estilo que me termina quedando, cada canción tiene una personalidad muy marcada, y es importante para mí que no se escuchen la produ ni la mezcla sino que suenen la música y el artista. Con NAUEL hicimos Dejar de Perseguir (2019) y el aproach para los temas nuevos fue darle un giro estético al proyecto y encontrar un sonido más actual. ‘Bien’ es más urbano, más latin, y estuvo bueno para unir el disco con lo que buscamos ahora. Con Flayaz hicimos un EP muy turbulento, como es ella. Se iba en un mes a España así que había que hacerlo en ese tiempo y a raíz de esa vertiginosa consigna quedaron estos temas bien souleros. Yaz tiene muy clara esa cosa de identificar cuál es el núcleo, el poder condensado en momentos de la música. Yo quería tener el beat para que ella pudiera grabar sus voces e irse, y a veces cuando hay muchas cosas en la mezcla hay menos espacio para la voz. Pero con ella me pasó al revés, fue intimidante tener su toma de voz y ver qué hacer después. Después, Solo Juan es un pibe de esos que te mueven cosas, recibí los demos y escuché al toque una magia particular, un nivel de sensibilidad y sutileza que en su momento me voló la cabeza. Cada vez que grabábamos o mezclábamos las canciones iban quedando mejor, a cada paso iban creciendo en su sensibilidad, y eso es posible si tenés artistas como él. Finalmente, con Pinuer grabamos un EP que saldrá en unos días. Estuvo muy bueno el proceso, fue muy chill. Él canta con Qi, entonces siempre me cabió su semblante, la voz súper sensual, el mood soulero. Me pasó los demos bastante perfilados, entonces no había que preproducir mucho; lo abordamos grabando en busca de capturar la esencia de las canciones, que básicamente son él cantando con su estilo tipo Rocket Power (1999).

¿Y el de los Telescopios?

BF: A ese lo elegí porque es uno de los que más me gustan del disco y es una coproducción con el Ceja (Rodrigo Molina), y si bien yo estoy más en la compu, hacemos todo a la par. Con el Ceja nos conocemos hace tanto y desde tantas aristas que podemos hacer un disco en dos meses, y no es una cuestión de velocidad sino de confianza en la toma de decisiones. A veces sentimos que las ideas nos están quedando cuadradas, pero si lo tengo al Ceja al lado mío cantando como lo hace me da mucha seguridad, mucha convicción. Grabarlo cantando es otra cosa, lo que le pedís te lo devuelve en cantidades y es muy inspirador.

El disco a veces parece una sola gran canción, como si fuese un álbum de motivos o una banda sonora.

BF: Es como una peli, sí. Eso es laburar con Telescopios, si tenemos el disco listo y nos damos cuenta que teníamos tres tracks que había que cambiarles el tono y hacerlos de vuelta para que queden bien uno detrás del otro lo hacemos sin dudar. Nos dimos cuenta que eso iba a cambiar mucho la escucha, quizás es medio nerd de nuestra parte. Las relaciones entre los elementos son una búsqueda de producción, queríamos que todo tenga la misma ropa. Los adlibs, que son los ruiditos que hacen los traperos, los “yeah”, los “straight up”, desde Travis Scott hasta Rosalía, dejan ver mucho de un disco y de un artista. Hay cositas que se están repitiendo entre los temas y suenan al principio y al final. Es como esa cuestión medio de déjà vu, de sueño recurrente, y queríamos jugar con el momento de la escucha, generar una sensación de que estamos jugando con el oyente.

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