CONOCIENDO RUSIA EN NICETO: EL CAMINO SOÑADO

La consagración del ruso.

Conociendo Rusia, el proyecto de Mateo Sujatovich, ha hecho en un año más de lo que muchos logran en un lustro. Desde la salida de su disco debut homónimo el año pasado, la banda ha logrado entrar a la grilla de varios festivales del país, crear un fanbase sólido y acercar sonidos (y estéticas dejadas un poco de lado) a jóvenes cuya escena musical les ofrece otro tipo de cosas. Lo cierto es que lo del ruso es lo más cercano que hay a una interpretación en clave contemporánea del rock nacional. En un contexto musical en el que priman los teclados, el pop y las melodías psicodélicas, el proyecto se basa en imponentes riffs y grandes coros que invitan al desahogo, el pogo y el canto. Ahora, con su nuevo álbum Cabildo y Juramento (2019), la estética e identidad del ruso se empiezan a perfilar más como la de un bohemio escritor que canta sobre lo que observa. En el trabajo, su figura entra en contacto con todo lo que describe, sobre instrumentaciones más nostálgicas, nocturnas y románticas.

Parte de su envidiable crecimiento logró que la presentación del disco en Niceto Club agotara entradas, obligándolo a abrir una segunda fecha. Así, este fin de semana, el ruso hizo historia al perfilarse como el próximo gran referente de la canción argentina.

Varias cosas han cambiado desde el año pasado hasta hoy para la banda, y se nota a primera vista. La puesta en escena no es más un desalineado ruso en remera de Atlanta y shorts. Esta vez, Sujatovich tenía puesto un imponente traje rosado, mientras que cuatro pilares de pantallas y un skyline dibujado en el fondo daban vida a toda su propuesta. Por otro lado, su banda, desplegada por todo el escenario, incluía desde una sección de vientos hasta varios talentos locales como Fran Azorai en teclados (esta vez, en un elegante piano blanco de cola que era la cereza en el pastel de la puesta en escena), Guille Salort en batería y Feli Colina en coros y segunda voz. La banda le daba al ruso la base suficiente para brillar sobre el escenario.

“EL RUSO LE DA A LA FIGURA DEL ROCKERO LA ACTUALIZACIÓN NECESARIA PARA QUE GUSTE A ESTA GENERACIÓN”

 

La noche la abrió con la canción que le da nombre al disco, y con la que se consagró como un gran escritor de hits a la altura de los referentes inmediatos. ‘Cabildo y Juramento’ obligó a todos los presentes a entregarse al coreo desde el minuto uno, y así lo seguirían haciendo temas como ‘Puede Ser’ o ‘En Todos Los Lugares’. Antes de la rockera ‘30 años’, el ruso cuestionó en una de sus varias intervenciones: “¿sigue vivo el rock?”. Esa frase puede resumir un poco su propuesta: traer de vuelta una fórmula que se dejó de lado por mucho tiempo y que, en el contexto actual, no tiene muchos referentes fuertes para la escena más joven. La idea del rock nacional siempre se ha distanciado, a propósito o no, de la escena mal llamada «indie»; sin embargo, el disco del ruso podría encantar a todos los padres de los jóvenes presentes aquella noche. Sujatovich revalida una idea que se creía abandonada, usando bien las bases, pero trayéndolas al contexto musical actual. En su show en vivo mandan los riffs y los solos de guitarras son espléndidos y fuertes, pero la simpleza de las letras, la pregnancia de los coros y la frescura de su abordaje le dan a la figura del rockero la actualización necesaria para que guste a esta generación.

Para ‘La Mexicana’, el ruso subió al balcón de Niceto acompañado de unos vientos, y a manera de serenata inversa, hizo una sentimental versión del tema que sirvió como medio tiempo del show.

Lo que siguió fue la confirmación de que ahora la banda tiene un repertorio sólido y un show completamente elaborado para seguir subiendo la vara de la profesionalidad en su relativamente corta carrera. Temas como ‘Juro’ o ‘Quiero Que Me Llames’ (o el mismo ‘La Mexicana’) mostraron la versatilidad del proyecto, marcaron qué tanto puede expandir sus fronteras sonoras (coqueteando con otros géneros para sumarlos a su fórmula) y fueron de las partes más agitadoras de toda la noche. Sobre el final, después de anunciar (o más bien proponer) un Gran Rex para el próximo año, ‘Bruja de Barracas’ y ‘Loco en el Desierto’ dejaron que Niceto ruga una vez más las letras del ruso y se deje seducir por el cantante, que extasiado guiaba al público en más coros y secuencias.

Con este show, el proyecto empieza a tomar dimensiones que hace un año, quizás, parecían mucho más lejanas. Lo cierto es que sin mucho más que un sólido show en vivo y dos discos repletos de temas con luz propia, Conociendo Rusia de a poco empieza a proyectarse como una de las propuestas nacionales que crece con mayor velocidad. En épocas en la que Wos agota dos Luna Park en menos de 48 horas, Ca7riel y Paco Amoroso anuncian un Obras y pareciera que la fama «inmediata» está destinada a artistas de cierto palo, que una banda apele a este sonido y logre esta proyección en tan poco tiempo muestra, como se ha hecho ya varias veces, que el rock solo necesita refrescarse un poco para volver a dar de qué hablar.

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