¿CÓMO SE VIVE LA EXPERIENCIA LOLLAPALOOZA?

Aciertos, errores y las nuevas tradiciones

Lollapalooza es uno de los festivales más importantes de todo el mundo, tuvo su nacimiento en 1991 en Estados Unidos, y fue creado por el cantante de Jane’s Addiction, Perry Farrell. Desde 2014 se celebra en nuestro país en el Hipódromo de San Isidro, siendo este año la séptima edición. Los días posteriores al evento, las redes se llenan de postales de lo vivido en las tres (anteriormente dos) jornadas de festival; y sabemos que eso puede dar un poco de FOMO (Fear of missing out por sus siglas en inglés, que se traduce como el miedo de perderse de algo). No desesperes: acá te contamos todo lo que tenés que saber para no quedarte afuera.

Usualmente, el folklore de los shows en vivo en nuestro país incluye, entre otras cosas, una buena previa antes de entrar con unas cervezas en lata compradas al vendedor que más fría las tenga. A la salida es común que nos esperen los puestos de choripán y hamburguesas para picar algo a un precio accesible, además de ver las veredas colmadas de remeras y todo tipo de merchandising. Nada de eso se ve en las inmediaciones del Hipódromo, salvo por algunas pocas excepciones, por lo que los lugareños y los que viven buscando el mango no tuvieron suerte para aprovechar este caudal de gente. Nosotros tampoco la tuvimos: a la salida solo contamos con un McDonald’s a mano que ofrecía descuentos —que parecía estar más alineado con el festival—. 

Uno de los grandes errores fue permitir la venta de bebidas en botellas de plástico y latas

El sistema utilizado tanto para el ingreso como para la compra de productos dentro del predio se realiza a través de las pulseras: conocido como LollaCashless, estas contienen un chip al que es posible cargarle dinero antes y durante el festival. Esto es un gran avance en materia de organización ya que disminuye la espera para realizar compras, por lo que es conveniente cargar la pulsera antes del comienzo. Cuenta con una gran propuesta gastronómica para todos los gustos, con opciones veganas, vegetarianas y menúes especiales para celíacos. En cuanto a la venta de alcohol, solo se puede consumir dentro de un espacio designado (en este caso de Budweiser) una vez acreditada la mayoría de edad, ya que es un evento ATP. El plan de ver a tu banda favorita con una cerveza en la mano se ve frustrado ya que el sector de consumidores está alejado de los escenarios, lo que hace que se gane el cartel de sano, sentando nuevos precedentes. 

Caminando por el predio puede verse la creatividad en su máximo esplendor

Uno de los grandes errores de la organización fue permitir la venta de bebidas en botellas de plástico y latas, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los festivales. Lo que se estila es vender un eco-vaso que se recarga con la bebida de preferencia, que sirve a la vez de souvenir con la opción de devolverlo y recuperar el valor. Por la noche en medio de la multitud que se genera para ver a cada headliner, nos la pasamos pateando envases, lo que también es inseguro en el medio del pogo. Si bien había tachos de basura y personal recolectando los residuos de forma permanente para su posterior reciclaje, la imagen era muy retro: el mejor residuo es el que no se genera.

Caminando por el predio puede verse la creatividad en su máximo esplendor, ya que los asistentes se toman muy en serio el armado de sus outfits que vestirán en cada jornada: mucho glitter, disfraces de animales y recreaciones de atuendos icónicos como el body de peluche que usó Miley Cyrus en los VMA 2013. En cuanto a las clásicas remeras negras con el logo de la banda, las que más se vieron en la última edición fueron las de The Strokes el día sábado y las de Foo Fighters el domingo. Pero no solo se esmeran en verse bien, también despliegan su arte creando los carteles más ocurrentes para llamar la atención de sus ídolos en escena

Dejemos de convertir los conciertos en una marea de celulares que no dejan ver

El diferencial de Lollapalooza con respecto a otras propuestas es que reúne a los grandes artistas internacionales con los nacionales, dando espacio también a los emergentes, que se encargan de recibir a los primeros en ingresar al predio. En cuanto a las figuras extranjeras, los shows no se realizan con el mismo despliegue que si se dieran en el marco de sus tours personales, pero aun así se encuentran a la altura de las expectativas. Es una parte del potencial, como una carta de presentación, que también les sirve para medir su público latinoamericano y poder volver en caso de que sean bien recibidos. Este sin dudas será el caso de artistas como Alessia Cara, Idles y Machine Gun Kelly que sorprendieron con la respuesta de su convocatoria.

Todos los artistas foráneos intentaron acercarse al público argentino a través del uso de remeras de nuestros equipos de fútbol, subiendo nuestra bandera al escenario e intentando aprender palabras de nuestra jerga para dedicarnos algunas. Tal vez, lo más sorprendente es que incluso los más consagrados (y sobre todo ellos) fueron los que más agradecieron a su público. A pesar de ser mundialmente populares, puede que les siga sorprendiendo el poder de la música que viaja miles de kilómetros hasta la punta del mapa. 

Terminando de escribir estas líneas me enteré de la triste noticia de la partida de Taylor Hawkins (baterista de Foo Fighters), siendo su último show el que brindó en el marco de Lolla en nuestro país. Si bien es muy pronto para hacer las reflexiones pertinentes porque estamos todos muy movilizados, de alguna forma esto nos hace sentir afortunados. Tanto de que la pandemia haya cesado y de poder volver a vivir la música en vivo, como de que un artista pueda irse de este mundo haciendo lo que más le gusta: tocar para sus fans. Disfrutemos de cada show, de cada pogo y de cada abrazo con olor a transpiración, y dejemos de convertir los conciertos en una marea de celulares que no dejan ver. Vivamos cada instante, que en este mundo todo es un cambio constante y nada dura para siempre. Nos vemos en la próxima edición.

Podés leer el repaso por los tres días del festival acá: viernes 18, sábado 19 y domingo 20.

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