MELANIE WILLIAMS & EL CABLOIDE: UN PASAJE HACIA OTRA DIMENSIÓN

Noche groovera en Camping

Hay momentos que deberían poder congelarse en el tiempo, y las noches en Camping son uno de ellos. Las personas que se reunieron ese domingo en el patio del predio sabían que estaba a punto de ocurrir algo importante. El reloj comenzó a correr y cada vez faltaba menos para ver a Melanie Williams & El Cabloide desplegar toda su magia sobre el escenario. Lola Cobach fue la encargada de telonear a la banda, quien con su voz y su carisma nos embelesó a todes. Une niñe en primera fila, que no debía superar los cinco años, declaró bien fuerte que ‘Último Día’ es de las mejores canciones del mundo. Quien escribe no podría estar más de acuerdo. 

La banda se subió al escenario y juntes comenzaron a tocar los primeros acordes de ‘Número1 Pri’. Parada junto a las teclas Melanie parecía vibrar con cada nota que tocaba. Fue una versión diferente a la grabada (ya que no incluyó la parte recitada) y más grandilocuente: el teclado y la batería tomaron protagonismo. Se sintió como una marcha celestial, un pasaje hacia otra dimensión. Funcionó como la puerta de entrada perfecta al universo sonoro al que estábamos ingresando.

Quien escribe no recuerda nunca en su vida haber visto tal calidad musical arriba de un escenario

Durante la primera parte del show Melanie alternó entre las teclas y la guitarra, para luego pasarse a la batería. Una espectadora le dijo a SPE que nunca antes había presenciado un show en el que les musiques cumplan tantos roles. Más allá de la ya conocida habilidad multiinstrumental de Melanie, casi toda la banda cantó o recitó en algún momento. El recital siguió con ‘Denadie’ y un cover de ‘Necesito tu Amor’ de Charly García. Es muy difícil tocar una canción de Charly y no caer en una pobre imitación. Lo que hizo el grupo arriba del escenario fue increíble: se apropiaron del tema y le dieron un matiz totalmente diferente, sin perder la esencia del mismo. La canción parecía hecha para que Melanie la cante. 

“Voy a grabar un nuevo disco”, compartió Melanie y el público estalló en aplausos. “Estamos despidiendo Somos 2 (2021) que lo amamos con todo nuestro corazón”, dijo al tiempo que sonaban los primeros acordes del tema que dio nombre al disco. A mitad del recital se sentó a la batería e invitó a dos amigues a subirse con al escenario: Paul Higgs en guitarra y Edmundo Limón en bajo. Juntes interpretaron un cover del clásico de Lito Nebbia (que también popularizó Mercedes Sosa), ‘Solo se Trata de Vivir’. Aumentaron el tempo y le dieron una vibra mucho más funky a la canción. El segundo cover que tocaron fue ‘El Extraño de Pelo Largo’, tema lanzado en 1968 por La Joven Guardia. Muches jóvenes noventeros nos acercamos a esta canción por la película de Luis Ortega El Ángel (2018). Era imposible seguir los dedos de les músiques mientras tocaban: la rapidez con la que se movían por la guitarra y el bajo, y la forma en la que Melanie dominaba la batería, era admirable. Quien escribe no recuerda nunca en su vida haber visto tal calidad musical arriba de un escenario. 

Fue la despedida perfecta para un álbum que nos dió muchas alegrías

Ramiro Flores se sumó con el saxo en algunas de las canciones que siguieron. Melanie permaneció un rato más en la batería y luego le cedió el lugar a Lucas Galiñanes. La noche siguió con ‘Intro’ y ‘XXX’, el cual cuenta con un segmento en el se recita el poema ‘El Huerto’, de Mary Oliver. La fuerza de estos versos se cargan de muchísima significación al estar acompañados de la música de El Cabloide: “he soñado con el éxito. He alimentado la ambición. He cambiado noches de sueño por horas de trabajo”, recitó uno de los musicos, para terminar rematando con “y las hojas tan lindas, tantas, se evaporan en el gran envoltorio negro del tiempo, en el gran envoltorio negro del deseo, y que la madurez de la manzana es su caída”. Los cósmico y etéreo de la sonoridad de la banda se combina con la cachetada de realidad que nos da este poema: somos seres finitos, mero polvo ante la inmensidad de la naturaleza y el universo. Ocupamos nuestro tiempo en tareas terrenales que nos acercan a un ideal impuesto por un tercero omnipresente, que no vemos, pero que siempre nos coacciona. En el interín nos olvidamos de lo importante: el sentir, el vivir. Y, en el peor de los casos, lo notaremos cuando alcancemos la madurez. Cuando la manzana ya se haya caído y estemos con un pie dentro de la tumba. 

‘Crecen’ y ‘El Japonés’ fueron los elegidos por la banda para comenzar a despedirse de su público. En una de las últimas canciones Melanie, que ya había dejado la batería, se acercó a uno de los platillos y comenzó a tocar junto a Lucas. La simbiosis sonora entre ambos fue perfecta. Hay un video en su cuenta de Instagram que capturó el momento en otro de sus shows, pero verlo en vivo fue increíble. 

Me cuesta encontrar palabras para explicar lo que se vivió esa noche. La calidad musical arriba del escenario fue sublime, la buena onda entre elles era evidente y el público nunca dejó de estar compenetrado con todo lo que estaba sucediendo. Como esponjas, intentábamos absorber todo, no perder de vista ningún movimiento y escuchar cada sonido. Fue la despedida perfecta para un álbum que nos dió muchas alegrías. Ahora solo nos queda esperar el nuevo material de Melanie Williams & El Cabloide. No hay dudas de que nos dejará muy satisfechos.

Este evento contó con el apoyo de Cynar.

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