CANCIÓN ANIMAL: NADA NOS LIBRA, NADA MÁS QUEDA

Hace 30 años, Soda Stereo se reinventaba logrando el disco más sincero y personal de la banda

¿Qué se puede hacer cuando no se puede subir más? Para Soda Stereo la respuesta fue seguir subiendo. Al lanzar su quinto álbum de estudio, Canción Animal (1990), la escalada fue meteórica. Comenzaron la nueva década con un sonido mucho más crudo que reivindicaba el rock de los ‘70 y con una imagen completamente renovada. Cargado de guitarras eléctricas, riffs y solos, este material terminó de colocarlos en el olimpo de los grupos más importantes de nuestra música. Hoy, a 30 años de su lanzamiento, está más vivo que nunca, no solo en Argentina, sino en todo el continente americano.

Habiendo conquistado por completo el mercado latino y siendo la primera banda de habla hispana en agotar shows propios en Estados Unidos, la ambición de  Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio crecía cada vez más. Se encontraban en la cima del mundo luego del éxito internacional de sus trabajos previos, Signos (1986) y Doble Vida (1988), pero tanto la prensa como algunos músicos contemporáneos aún se negaban a darles el lugar que el trío merecía. No hay que olvidar que Soda Stereo fue una de las pocas bandas sobrevivientes de la nueva oleada del rock argentino de comienzo los ‘80: Miguel Abuelo, Luca Prodan y Federico Moura fallecieron en un lapso de menos de un año entre 1987 y 1988.

El plan de realizar un disco que traiga a la actualidad los sonidos de Pescado Rabioso, Color Humano y Led Zeppelin, entre otros, y poder unificarlo junto a las las texturas de los incipientes movimientos musicales como el madchester venía germinando en la cabeza de Cerati ya hace tiempo. Los demos producidos antes de grabar Doble Vida tenían esa combinación de géneros, pero tras sugerencias y un poco de insistencia por parte Carlos Alomar, productor de aquel trabajo, concluyeron con un sonido más internacional y moderno para la época. Aunque el ensamblaje de esos estilos quedó descartado, la idea de crear un álbum bien rockero nunca se fue de la mente del líder de la banda.

 

“CANCIÓN ANIMAL MARCÓ EL NACIMIENTO DEL TÁNDEM CERATI-MELERO”

 

Al componer, Gustavo estuvo inspirado en libros que leía de pequeño, música que escuchaba en su adolescencia, sus relaciones amorosas y personales. Como buen artista que fue, supo balancear perfectamente sus obras: por un lado, se dio el lujo de demostrar sus aptitudes de guitar hero; por otro, creaba climas y paisajes que invitan al oyente a jugar con la imaginación. Durante este proceso aprovechó el caudal de su voz para poder alcanzar gritos heroicos, así como también resaltar su tono seductor al cantar ‘Entre Caníbales’. Asimismo, se permitió despojarse de esa imagen y realizar canciones más introspectivas. ‘Té Para Tres’ es el ejemplo más claro y, además, es el punto lírico más alto de este trabajo, formando una canción inspirada en una merienda donde él y su madre se enfrentan a la noticia de que su padre estaba enfermo de cáncer. “Las tazas sobre el mantel. La lluvia derramada. Un poco de miel no basta”, observa con una suave guitarra y sutiles teclados que dan lugar a que la emotividad de la voz tome protagonismo.

Canción Animal es uno de los trabajos más humanos e introspectivos del grupo, un LP que muestra una completa reinvención de su música, en la cual quedaron atrás los arreglos de vientos y el funk de su predecesor haciendo espacio para aquellas influencias de la juventud. Si bien es cierto que el compositor principal fue Cerati, las canciones fueron trabajadas en trío. No debemos desestimar la labor de Alberti y Bosio, quienes dieron la firmeza necesaria que exalta los tracks. Además, el bajista comparte créditos de co-producción junto al cantante.

Grabado en los famosos Criteria Studios de Miami, el disco captura esa necesidad en la banda de apretar el botón de reinicio y cambiar su estilo. ‘(En) El Séptimo Día’, una canción con un tempo inusual para el rock (7/8), es la que da inicio a este viaje musical de baterías potentes, fuertes guitarrazos, un bajo marcial y una voz poderosa que crea una pared sonora indestructible; ‘Un Millón de Años Luz’, ‘Sueles Dejarme Solo’ y ‘Hombre Al Agua’ son también algunos de los mejores ejemplos. Igualmente, no todo es distorsión: no faltan las guitarras acústicas y aires tipo beatle en ‘Cae El Sol’ y ‘1990’.

Imposible no hablar sobre ‘De Música Ligera’ y el impacto que sigue teniendo hasta el día de hoy. Nacida en una prueba de sonido, fue grabada en una sola toma y tiempo después creció aún más que la propia banda, considerada un himno latinoamericano. El título está basado en un álbum que tenía la familia del cantante llamado Clásicos Ligeros de Todos los Tiempos (1964).La letra habla de la música en sí: ‘Ella durmió al calor de las masas, y yo desperté queriendo soñarla’. ¡Es eso, es la música hablando! Entre nosotros sentíamos y sabíamos que ese tema iba a reventar. Y por la forma tan instantánea en que salió fue como si la hubieran tocado diez mil grupos antes”, comentó Cerati años más tarde.

“LA GIRA ANIMAL FUE ESO: UNA MONSTRUOSA GIRA QUE LOS UBICÓ COMO LA PRIMERA BANDA ARGENTINA CON PUESTA DE NIVEL INTERNACIONAL”

 

Muchos artistas importantes de nuestra escena se sumaron al universo de Soda Stereo para la grabación. Por un lado, Pedro Aznar colaboró en una primera instancia con arreglos vocales; luego se sumaron Andrea Alvarez en percusión y Tweety González en teclados, quienes terminaron de aportar más matices y colores a las canciones. Por otro lado, Daniel Melero, marcando el momento en que nació el tándem Cerati-Melero que florecería más tarde en Colores Santos (1991). El compositor principal del grupo encontró en él un aliado a la hora de escribir y fue una unión musical de inspiración constante, donde Daniel aportó en la letra de ‘Canción Animal’, además de participar en los teclados y sampler.

Ese deseo de volver a la adolescencia es permeable al ver todo el diseño del álbum, cuyo proceso creativo fue muy casero. La tapa naranja estridente con los tres íconos que representan a los integrantes fue diseñada por Gustavo y Zeta. Fueron a una tienda y compraron útiles escolares para hacer un collage, el cual debía aportar a la idea de que la imagen fuera simple para no distraerse con ella y poder sumergirse en las melodías.

Para los shows dejaron la simpleza de lado. La Gira Animal fue precisamente eso: una monstruosa gira en la cual llevaron el mismo escenario y sonido por todo el país y el resto del continente. Fue la primera banda argentina en hacer un tour con puesta de nivel internacional. En los dos años que duró, conquistaron el Estadio Vélez Sarsfield, agotaron 14 Gran Rex, sacaron el EP Rex Mix (1991) y tocaron ante más de 250.000 personas en la avenida 9 de Julio.

Hoy, sin lugar a dudas, Canción Animal es parte de la cultura de nuestro país. Con este lanzamiento, desafiaron los límites del rock argentino dejando en evidencia que su calidad musical era inalcanzable. Nos regalaron un legado artístico gigante que “para mayor placer animal, escuchalo a todo volumen.” Es lo que Soda Stereo nos propone al abrir nuestra copia del disco. Nunca mejor dicho.

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