CALIFORNICATION: LA RESIGNIFICACIÓN DE LOS RHCP

Recordamos el disco que frenó una montaña rusa que iba directo al abismo

Luego de tanta sangre, azúcar, sexo y magia, parecía que el mundo del rock estaba a los pies de un cuarteto que había revolucionado al mainstream con una jugosa fusión de rock, rap, heavy metal, funk e indie. No habían sido fáciles ni tranquilos los años ‘80 para los californianos de Red Hot Chili Peppers: con la mitad de la banda sumida en la adicción a la heroína, esa maldita droga se había llevado en 1988 la vida del guitarrista Hillel Slovak, pieza clave en la formación del estilo auténtico del grupo. Y justo ocurrió en el momento en que la montaña rusa comandada por el carismático Anthony Kiedis comenzaba a despegar a base de su hit ‘Fight Like A Brave’ (dedicada a los que luchan por desintoxicarse), presentaciones explosivas y un sonido contundente en estudio. El deceso de Slovak estuvo realmente cerca de marcar el fin de la banda, aunque luego llamaron a John Frusciante, quien también padecía del mismo mal. Por suerte, este último atravesó de forma fructífera ese camino lleno de espinas y se convirtió en el pilar que los Peppers necesitaban para llegar al estrellato.

Pero no todo lo que brilla es oro. Cuando los muchachos se encontraban en plena gira de Blood Sugar Sex Magic (1991), John abandonó a sus compañeros por estar agotado física y mentalmente. Sumado a esto, no estaba conforme con el status de estrellas que estaban teniendo: él quería seguir en el circuito underground. Fue así que para One Hot Minute (1995) llamaron a Dave Navarro (Jane’s Addiction), un tipo virtuoso con la guitarra pero de un palo diferente. Si bien el disco es bastante bueno, con joyas como ‘My Friends’ y ‘Aeroplane’, fue una decepción para la prensa y un gran sector de los seguidores. A todo esto, Kiedis, quien había estado limpio más de cinco años, encontró en Navarro un perfecto socio para reincidir en la heroína.

Tras despedir a Dave y cancelar decenas de recitales entre 1994 y 1997, llamaron a Frusciante para cranear lo que fue la gran vuelta de Red Hot Chili Peppers. Californication, lanzado el 8 de junio de 1999, fue la salvación, la resurrección y el volantazo justo para que el avión no se cayera en picada. Fue un «basta para mí» por parte de Kiedis y en cierta medida para John, las dos personas más comprometidas por sus problemas de adicción. La temática y el sonido fueron muy parecidos a los de BSSM: sexo (el título es obvio), muerte, lujuria y drogas, pero desde una óptica sustancialmente más madura y con la intención de curar las heridas en vez de bañarlas en sal.

Duplicó el número de copias vendidas de Blood Sugar… y casi la mitad de sus canciones figuran en su habitual repertorio en vivo; ‘Around the World’, ‘Scar Tissue’, ‘Otherside’, ‘Road Trippin’’ y ´Parallel Universe’ son la columna vertebral que define su esencia. ‘Savior’, ‘Soul to Squeeze’ y ‘Wet Sand’ son otras canciones menos populares pero igualmente disfrutables. Se puede apreciar desde principio a fin la armonía entre rock, temas de fogón, pop-rock y funk, relegando notablemente la influencia del heavy metal. A su vez, fue clave para demostrar que RHCP podía ser una banda que finalmente encontraría la compostura y el equilibrio luego de estar casi 20 años en la ruta. 

Californication inclinó la balanza para poder ganar la década. Un decenio que parecía hacerse añicos luego de un arranque abrumador con éxito, giras interminables, dinero levantado en carretilla y todos los placeres que uno pueda imaginar. Jugar en las grandes ligas es el sueño de muchos, pero, como todos sabemos, puede tener un precio tan caro como fatal. La primera parte del milenio traería otras grandes noticias: más discos en los primeros puestos y con un estilo parecido. Una nueva salida de Frusciante en 2009 cerraría la etapa de maduración definitiva, pero eso ya es otra historia.

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