CA7RIEL Y PACO AMOROSO: QUE SEA ROCK

El infierno estuvo encantador esa noche.

La mística que envuelve a la zona oeste del conurbano bonaerense nace desde la clásica frase que Ricardo Mollo enuncia en ‘El 38’: “En el oeste está el agite”. Desde entonces hasta el día de hoy, los barrios de La Matanza, Morón y González Catán, entre otros, se han destacado por su esencia rockera en el contexto musical argentino. Ca7riel, Paco Amoroso y su ATR Vanda se alejan de estas ideas solo desde lo meramente sonoro (o, más bien, desde las cualidades del género rock), ya que el conjunto de trap demostró, la noche del sábado en el Auditorio Oeste, por qué su potencia y energía no tienen nada que envidiarle a conjuntos como Divididos o La Renga.

Tras una larga demora en la apertura de puertas, la velada comenzó con más valles que crestas. El calor de una noche de verano tardío se vio potenciado por el recinto, donde los pocos ventiladores que se balanceaban junto al público no eran suficientes para descomprimir el clima infernal. Poco a poco, el venue se llenaba haciendo la estadía más insoportable.

En medio de estas altas temperaturas, Chita salió a escena para regalar un poco de su neo soul a la audiencia. En medio de la oscuridad, Francisca Gil dio inicio a su show, donde recorrió temas como ‘Mentira’ y ‘Poder en Mis Manos’, entre otros. Indudablemente, existía una expectativa conjunta en torno a si Ca7riel saldría a interpretar su verso en ‘No Fue’, pero dicho evento no ocurrió.

Sin embargo, la cantante supo hacer que su presencia baste para que nadie presentara queja. Lo que sí generó una suerte de descontento fue el sonido del set. Comentarios como “¡Subile a la voz!” y “No se escucha la guitarra” marcaban presencia entre la gente, haciendo notar que las condiciones del lugar no eran desventajosas solo para los espectadores, sino también para la telonera.

Terminado el show de Chita, una seguidilla de clásicos del rock nacional desfilaron por los parlantes del lugar. Entre los artistas que llenaban la espera por el acto principal, destacaron Charly García, Spinetta, Viejas Locas, Babasónicos y Virus. El público bailaba encendido y marcaba la pauta de que, hoy en día, trap y rock tienen más en común de lo que imaginan muchas mentes reaccionarias.

Dieron las 22 horas y el dúo dinámico salió a escena acompañado por Julián Montes en bajo, Axel Intrioni y Guido Rodríguez en teclados y Yuye Domínguez en batería —este último también formó parte de la banda de Chita, complementada por León Ish (guitarra), Laucha Gómez (bajo) y Fran Azorai (teclado)—. ‘OLA MINA XD’ desató el ¿primer pogo? Difícil definirlo de este modo, pues los saltos y empujones serían una constante a lo largo de todo el show. Luego, ‘Todo el Día’ y ‘McFly’ sirvieron para que ambos cantantes muestren su talento por separado.

‘Piola’, ‘Mi Sombra’ y ‘A Mí No’ fueron otros de los hits que Ca7riel y Paco interpretaron en el recinto de Haedo. Pero lo más relevante ocurría entre canciones, cuando los protagonistas de la noche revoleaban botellas de agua a una muchedumbre que se derretía entre el placer de su música. “¿No hay más agua loco? La gente tiene calor”, decía Paco, concientizándose con lo que vivía la audiencia, a la que poco parecía preocuparle la temperatura. Rebeldía contra el propio cuerpo que compartían tanto fans como Cato; quien, al finalizar ‘Ouke’, pidió a la gente que lo insulte al grito de: “¿Saben que me re gusta a mí? Que me bardeen. Así que cáguenme a puteadas loco”.

Este tema no lo hacemos hace bastante porque tiene un principio muy difícil. Si nos sale quiero que griten como los hijos de re mil puta que son”, arengaba Ca7riel antes de que la intro de ‘Terrible Kiko’ sea exitosamente ejecutada. Este track fue uno de los pocos que el trapero incluyo de su material solista en la presentación: el otro fue ‘No Aterrizó’, donde se calzó su Stratocaster roja para puntear algunas melodías al final de la canción.

Luego de que cada uno de los cantantes realizara su Bizarrap Music Session, Paco Amoroso anunció: “preparamos una sorpresa especialmente para ustedes. Esto no se va a volver a repetir nunca”. La gente dudaba de que podría tratarse. ¿Algún invitado especial?, ¿el estreno de nuevo material?, ¿el anuncio de un disco? Todas estas conjeturas resultaron equivocadas. La sorpresa golpeó al recinto cuando, con Ca7riel en guitarra y Paco en el micrófono, el grupo realizó un cover de ‘Semen-Up’, tema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pibas subiéndose a los hombros de la gente y camisetas agitadas dejaban en evidencia lo expuesto al principio de esta nota. El rock y el trap son más parecidos de lo que uno sospecha, o por lo menos es así en las manos de talentosos músicos como lo son este dueto y su ATR Vanda. Por supuesto que el florecimiento de una generación de fans más abierta a distintos estilos musicales es gran responsable de que hoy podamos hacer esta comparación.

‘Cono Hielo’ y ‘JALA JALA’ coronaban un final de setlist ya clásico para ellos. Con pogos marcados por las últimas fuerzas de los presentes y Paco Amoroso arrojándose a sus fans —quienes lo acariciaban y despeinaban su corte taza en muestra de afecto—, el recital se daba por terminado.

Mientras ‘Satisfaction’ de Benny Benassi sonaba por los parlantes y los artistas bailaban sobre el escenario, el recinto comenzó a vaciarse muy lentamente. La noche era joven, pero el espectáculo drenó las energías de los presentes. Los nuevos abanderados de la música nacional demostraron que, en los últimos años, muchas cosas pueden haber cambiado en la escena, pero la energía del público argentino permanece inmutable, sin importar el género.

Por Ivan Gritar

SHARE
SEGUINOS

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *