BEGIN AGAIN: LA REVANCHA DE LAS ESTRELLAS PERDIDAS

Un viaje inusitado por New York como estudio de grabación.

A juzgar por su cartel y su título, se podría inferir que se trata de una típica comedia romántica, pero ese no es su eje central. El film es, antes que nada, una obra musical sobre la búsqueda del significado artístico.

Escrita y dirigida en 2013 por John Carney, creador de películas como Once (2007) y Sing Street (2016), tiene como protagonistas a Gretta —Keira Knightley— y Dan —Mark Ruffalo —.

Gretta —música y compositora— se encuentra recientemente en la ciudad a la que llegó con su novio, también músico, interpretado por Adam Levine —quien, en la vida real, es el frontman de Maroon 5—. Luego de que la historia entre ellos tome un giro inesperado, ella decide volver a casa. Dan, un productor musical venido a menos, creador de una exitosa discográfica; le suma al título de alcohólico desdichado, el de desempleado, cuando pierde su puesto de trabajo por la falta de suerte en la odisea de encontrar talentos.

Una noche, buscando su pasaje de avión para volver a casa, Gretta es interrumpida por la invitación de un amigo para tocar en  un bar. Mientras que, en otro lugar de la ciudad, Dan cambia de idea antes de tomar una trágica decisión, y sale de la boca del subterráneo para pasar por (otro) bar antes de volver a casa.

“Uno de los escenarios más banales se convierte de repente en algo lleno de significado”

Esta serie de sucesos desembocan causalmente en el mismo bar, dándole vida a una curiosa relación entre alguien que no quiere ser contratado, ni sueña con saltar a la fama, y otro que no puede —aunque quiera— contratar a nadie. Sin embargo, Dan decide apostar al sonido diferente que encontró esa noche, el cual lo sacó del cansancio que le provocaron seguidillas de discos que suenan igual.

Tenés que hacer lo necesario para que la gente mire tu show. Entonces, la música puede empezar a hacer su verdadero trabajo”, le dice Dan a Gretta en ese primer encuentro. Es que la dicotomía entre la autenticidad y la transformación necesaria para llegar a la fama están presentes a lo largo de toda la cinta, que busca la puesta en valor de la simpleza y autogestión. Paralelamente y en su rápida escalada a la fama, el personaje de Adam Levine nos muestra la contracara de esa idea, perdiéndose un poco en el camino.

Este dúo se envalentona en la grabación de un demo de presentación, que pronto muta a disco completo. La falta de recursos, pero no de creatividad, les da la oportunidad de lograr una obra única con la ciudad como escenario: un estudio de grabación móvil montado en un clásico Jaguar mk 10, con micrófonos y computadoras. Todo es registrado en una sola toma y con sonido ambiente: «Es lo que amo de la música… Uno de los escenarios más banales se convierte, de repente, en algo lleno de significado, en hermosas perlas efervescentes«, grafica muy bien Dan.

Los lugares más emblemáticos de la ciudad de New York, huidas de algunos guardias, bares de madrugada y un auricular compartido son algunas de las postales que podemos encontrar en la obra. Las mismas se mezclan entre las  historias de (des)amor y las incógnitas familiares que se desarrollan.

Esta es, sin dudas, una película completa que, además de la trama, nos deja un soundtrack con bellas canciones como ‘Lost Stars’ y ‘Like a Fool’. Con Begin Again, más de un melómano se sentirá identificado en este viaje inusual e inusitado por un redescubrimiento de la forma de hacer música.

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