BATALLA DE LOS GALLOS: TRUENO, JUSTO CAMPEÓN DE UNA NACIONAL CON GUSTO A POCO

El flow de La Boca se va para Madrid.

La esperadísima final nacional de la Red Bull Batalla de Los Gallos tuvo lugar este domingo pasado en el Luna Park, donde 10.000 personas (más medio millón en el streaming) vieron a Mateo Palacios AKA Trueno consagrarse como el campeón de una nacional, cuanto menos, rara, y clasificar a la final internacional en España. Si bien la producción fue impecable, la lista de gallos envidiable y el hype de los más altos que ha habido, el desenlace fue una competencia que no será recordada necesariamente por el nivel promedio de sus batallas. En esta Red Bull pudimos ver a Roma ser la mujer en llegar más lejos en la historia de la competencia (cayó en semis contra Wolf), al Trueno más completo de su carrera, a Stuart dando clases de como dar vuelta a una batalla y a varios favoritos intentar lucir todos sus poderes, pero sin poder conectar del todo (ni entre ellos ni con el público).

Una de las cosas que más afectó el desarrollo normal de esta final fue que, hasta la final, no hubo minutos para rapear de corrido: todo fue en formato 4×4. Esto es, contestando inmediatamente al otro, cuatro barras (o un patrón) cada uno. El formato de minutos es la insignia de Red Bull, por lo que era un descontento obvio que afectaba la calidad del espectáculo por las expectativas. Otro factor en contra fueron los emparejamientos antes de empezar. Si bien hubo grandes cruces en primera ronda, todos los favoritos se encontraban de un lado de la llave, por lo que quedó desbalanceado el nivel en la primera mitad, y la calidad de las batallas siguientes se vio un poco comprometida al eliminarse, por ejemplo, algunos de los participantes que también compiten en la FMS.

Entre los nombres fuertes estaba Mecha, un joven cordobés muy enfocado y una estrella en ascenso que sabe atacar, defenderse y que, a lo largo del año, fue perfilándose como uno de los que podría sorprender y llegar a la final. “Es una señal de que estoy haciendo las cosas bien. En joda digo que me molesta, pero en verdad me la sube bastante que la gente me tenga fe”, admitía un par de horas antes sobre la presión de generar expectativas. Mecha cayó durante la primera ronda en una buena batalla que tuvo dos réplicas contra MKS, pero no sin antes tirar una de las mejores rimas de la noche después de ser increpado sobre su antigua admiración a su rival: “Vos eras mi ídolo cuando yo no era tan bueno, ¿qué se siente ídolo, que ahora sos John Lennon?”. El veredicto dejó, cuanto menos, inconformes a un par.

Otro gran favorito era Stuart, de Rosario, con quien la mayoría confesó (en entrevistas previas) no querer cruzarse en las primeras rondas, ya que lo consideraban el mejor. “Yo siento lo mismo por los otros quince. Si bien te da presión, me libera y me da confianza. Cuando escuché que decían eso me puso contento, pero lo tomo con responsabilidad”, decía. Stuart transmite mucha calma tanto abajo como arriba del escenario, sus tablas le permiten confiar en sí mismo y sus capacidades. Pero admitió estar nervioso al igual que el resto durante las horas previas: “Entendí que estar nervioso te cansa, te subís cansado al escenario. Pero eso depende de cada uno, hay unos a los que les sirve estar nerviosos y enfocados, otros como yo preferimos no pensar en eso. Yo no es que no estoy nervioso, lo estoy, pero intento que eso no cambie mi aura”.

Nervioso o no, en su primer enfrentamiento contra Zaina logró mantener la compostura ante una adversidad: la corta edad y apariencia física de  este hacen que se lleve el apoyo casi automáticamente, y ese empuje indiscutido se sintió en la primera ronda de su batalla. Sin embargo, en la ronda de vuelta, el rosarino arrinconó inteligentemente al joven Zaina parándole la batalla tres veces y visiblemente quebrándolo emocional y psicológicamente sobre el final, donde él mismo reconoció su derrota en su última rima.

En cuartos, Stuart se midió contra Trueno en la que fue seguramente una de las mejores batallas de la noche. El formato de 4×4 limitaba el mejor arma en el arsenal del pibe de La Boca: el flow. El limitarlo a cuatro barras no le permitía soltarse de corrido y dejarse llevar por la base, por lo que sus ideas debían ser expresadas correctamente en una corta intervención sin mucha chance a lucirse. Sin embargo, pudo ganar con argumentos, contrarrestando los escenarios planteados por su rival y, visiblemente, llevándose la batalla cuando respondió “Yo tengo 17 años y estoy haciendo que todo el continente mueva el cráneo. Vos con 17 años estabas encerrado masturbándote en el baño”, generando que los reconocibles agudos gritos de sus jóvenes fans paren la batalla.

También en cuartos se dio una de las batallas más polémicas de la jornada: Roma vs Dozer. En la primera ronda, quien fue campeón el año pasado demostró una clara distancia de su rival, tanto en rapeo como en elaboración de conceptos: Dozer le pegaba mejor a la caja y golpeaba con mejores ideas. Sin embargo, en la vuelta, el ex campeón tomó las peores decisiones y le entregó casi en bandeja la victoria a su rival. Ante una rima con toque sexual (“Es la primera vez en tu vida que una wacha te está cogiendo”), Dozer (un confeso cristiano) llevó la discusión al debate social sobre la sexualidad y despenalización del aborto, embarrándose solo: “Educación sexual no se merece, ¿para qué tener sexo? Para que aborte en cuatro meses”, dijo con cierto impacto en una parte del público, pero levantando la ceja de la otra mitad. Después, Dozer saltó en la tumba que él mismo había cavado diciendo: “Mi familia me preocupo para que se duerma, tu te preocupas por abortar para abrir esas dos piernas”. Esto le permitió a Roma cerrar la ronda con una épica consigna: “No sabe qué decir, aguante la maternidad, pero es deseada o no será”, le gritó en la cara llevándose claramente la victoria, tanto por sus medios para capitalizar, como por la inocencia de su rival.

Ya en semis, Roma se topó con un crecido Wolf, quien estaba seguro de que llegaría a la final. Se lo sintió en su batalla y en todas sus intervenciones. En la primera ronda, que fue a capela, ambos tuvieron notables entradas, pero cuando sonó el beat la experiencia se sobrepuso claramente sobre la debutante. Wolf, muy atento, entendió el problema que se le armó a Dozer y supo llevar bien el tema de género en la batalla, sin caer en morbos innecesarios o rimas ridículas.

La semifinal de Trueno fue con MKS (hermano de Wolf, por si se necesitaba más épica). Después de un a capela discreto, el beat le dio un mejor aire a la batalla, en la que se contrapusieron dos estilos muy distintos: la agresividad contra el flow. Mateo, fluyendo como se lo permitía el formato, iba soltando buenos punchs con una musicalidad envidiable. MKS, por su parte, atacó donde pudo y, a pesar de trabarse un par de veces, se la complicó mucho a quien sería el campeón. “Él tiene el mejor flow de la Argentina, pero una espada sin punta no te lastima”, dijo, dejando también una de las mejores rimas de la noche. El flow se sobrepuso y llevó a Trueno a la final contra el Mansilla mayor.

La gran final tuvo, así mismo, una ronda a capela al comienzo. En esa ronda, y durante toda la batalla, el tema familiar sería el leit motiv, y ambos dedicaron versos a sus padres (Pedro Peligro, padre de Mateo, y a la fallecida madre de Wolf y MKS) en modo tanto de ataque al rival como de agradecimiento. En la segunda ronda, Trueno por fin pudo rapear un minuto entero. El resultado fue uno de sus mejores minutos a la fecha, donde se lo vio completo y concentrado en atacar, no iba a dejar que se le escape la batalla a esas alturas. En el 4×4 final, Trueno iba posicionándose como ganador mientras avanzaba la ronda, pero fue uno de sus últimos patrones el que dejó claro el veredicto para todos: “Mira que fácil la vida del enano, la primera vez que vengo y la primera vez que gano”, sentenció con una sonrisa de campeón que después podría repetir cuando el Misionero levantara su mano.

Yo busco alguien que sea lo más completo posible. Si alguien sabe cerrar el círculo de su minuto, para mí eso vale mucho”, me comentaba Aczino antes de subirse a juecear. Eso fue lo que se pudo ver esa noche: un MC con dotes y tablas que supo sobreponerse tanto a un formato que lo perjudicaba como a la llave más difícil de todas (Nacho en octavos, Stuart en cuartos, MKS en semis y Wolf en la final, todos favoritos) para llegar, en más que justa ley, a la gloria.

Si bien el evento en general no cumplió las expectativas alrededor de sus participantes, el campeón fue campeón sin que nadie pueda cuestionarlo. Por eso, Argentina está más que bien representada para la final de España. Habrá que evaluar, entonces, qué habría que mejorar tanto en organización como en el circuito en general, para que en próximas ediciones no solo se luzca quien gana, sino que la mayor cantidad de batallas posibles queden para la posteridad.

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